«Echarte de menos, Sue, es poder. El estímulo de la pérdida hace que las posesiones cobren significado. Vivir dura por siempre, pero amar es más sólido que vivir. Solo los corazones rotos han ido más allá de la inmortalidad».
«Escoge flores que no tengan colmillos, querida».
«Querida Sue: Con la excepción de Shakespeare, tú me has enseñado más que cualquier ser viviente».
«Sabes bien que tengo que escribirte desde abajo, abajo, en el mundo terrenal. Aquí no hay puesta de sol, no hay estrellas, ni siquiera un pedazo de crepúsculo que pueda poetizar y enviarte. Y, aun así, Susie, habrá poesía en el recorrido que hará la carta hasta llegar a ti: piensa en las colinas y en los valles, en los ríos que atravesará, en los cocheros y conductores que se apresurarán por llegar a ti. ¿No creará eso un poema que nunca podrá ser escrito?».
«Nos complacemos con la idea de ser las únicas poetas, y que el resto del mundo es prosa».