Hay palabras, hay días y (des) consideraciones. Pero en estos Ensayos reunidos, no se trata de ser irreverentes sí, irrespetuosos, no.
Quizás suene curioso plantearlo en estos términos, pero la primera hipótesis –o conjetura, si se prefiere un término de novela de enigma– es que los escritos, artículos y ensayos que se reúnen en los volúmenes Las palabras y los días y Desconsideraciones resultan más personales que los cuentos y las novelas de Abelardo Castillo. Y con esto no queremos significar nada del or-den de lo autobiográfico como determinante, y menos todavía postular alguna noción acerca de una supuesta objetividad de la ficción en general y de la suya en particular, ni negar que Castillo siempre escribió poniendo el corazón en el centro de la escena. Lo que queremos sugerir es que el efecto de algo íntimo, propio, muy pero muy personal, casi como un cuerpo a cuerpo, se ahonda y visibiliza más en el Castillo ensayista.
Las huellas de los otros se hacen visibles en sus ensayos. Ser escritor es en Abelardo Castillo, una cuestión personal. CLAUDIO ZEIGER
Abelardo Castillo nace en Buenos Aires, pero toma como lugar de nacimiento, por decisión, la ciudad costera bonaerense de San Pedro, adonde se traslada con su padre, y donde vive hasta los 18 años. Publica sus primeros cuentos en 1959. Gana un premio en el concurso de la revista "Vea y Lea" en 1959 (jurado: Borges, Bioy Casares y Peyrou). Funda "El Grillo de Papel", continuada por "El Escarabajo de Oro", una de las revistas literarias de más larga vida (1959-1974), enfocada por su adhesión al existencialismo, al compromiso sartreano del escritor. Luego, desde 1977 hasta 1986, dirige "El Ornitorrinco". Ha obtenido varios premios nacionales e internacionales y algunos de sus cuentos, novelas y obras de teatro, han sido traducidos al inglés, francés, italiano, alemán, eslovaco, ruso y polaco.