García Márquez y Vargas Llosa se conocieron en el aeropuerto de Caracas, en agosto de 1967. Con apenas treinta y un años, Vargas Llosa era ya un escritor aclamado por la crítica. García Márquez, cuarenta años cumplidos, encontraba por fin el éxito editorial con Cien años de soledad, publicada ese año en Buenos Aires. Antes de confundirse en un abrazo en el aeropuerto de Caracas que dio inicio formal a la amistad, los dos genios de la literatura se habían escrito cartas y leído mutuamente con admiración. Se hicieron amigos entrañables, vecinos en el barrio de Sarrià en Barcelona y hasta compadres. Vargas Llosa publicó en 1971 un libro en homenaje a García Márquez, titulado Historia de un deicidio. Contra todo pronóstico, la amistad se envenenó y estropeó para siempre. En febrero de 1976, Vargas Llosa le dio una trompada a García Márquez en un teatro en Ciudad de México, derribándolo y dejándolo aturdido, con un ojo morado y la nariz rota, al tiempo que le decía: "Esto es por lo que le hiciste a Patricia". ¿Qué le hizo García Márquez a Patricia Llosa, la esposa de Mario? ¿Por qué Vargas Llosa le asestó un puñetazo a García Márquez? ¿Qué circunstancias íntimas corrompieron aquella amistad que parecía inquebrantable? ¿Por qué no volvieron a reunirse ni hablarse durante décadas? ¿Por qué se volvieron enemigos irreconciliables, incapaces de perdonarse, a pesar de los esfuerzos de su agente literaria Carmen Balcells? Los genios, la novela más ambiciosa y fascinante de Jaime Bayly, recrea con formidables bríos narrativos los años gloriosos en que García Márquez y Vargas Llosa fueron grandes amigos y explora, desde las licencias de la ficción, los secretos, las felonías, las delaciones y las iras volcánicas que dinamitaron estruendosamente esa amistad que parecía irrompible.
Jaime Bayly Letts es un escritor, presentador y periodista peruano nacionalizado estadounidense y radicado en Miami. Se destaca por su humor ácido y su escritura ágil, dinámica y entretenida.
"Esto es por lo que NO le hiciste a Patricia". Esa sería la frase correcta que le habría dicho Vargas Llosa a García Márquez, antes de atestarle aquel famoso puñetazo que daría fin a su amistad en 1976. Esa sería la frase, si nos ciñéramos a la ficción creada por Bayly...
Tengo sobradas razones para asegurar que con este libro, Bayly sale del agujero en el que se había auto-sepultado. Luego de un exitoso inicio como novelista -después de haber sido el niño terrible del periodismo en Perú- hace más de dos décadas, su vena novelística se fue diluyendo entre aspavientos televisivos político-satíricos, escándalos de su vida privada y un cierto regodeo en su propia decadencia, para luego convertirse en una especie de ave fénix que renacía de manera algo cursi con un nuevo matrimonio y una nueva hija. Ni él mismo pensó quizás, que, luego de hacer de su vida material de ficción y de exhibición (incluso escribió una novela sobre su último matrimonio) escribiría, tal vez, el mejor libro que haya escrito hasta ahora. Digo tal vez, porque no he leído toda su obra, y poco recuerdo ya de los libros que leí (No se lo digas a nadie, y La noche es virgen). Pero creo que con Los genios recupera todo el fuelle que había perdido en los últimos años como escritor.
La novela es circular y tiene una apuesta de estructura de constantes avances y retrocesos en el tiempo que, si bien no es tan arriesgada ni novedosa, sí denota un trabajo literario y un interés en la forma que es destacable. La superficialidad que por momentos podría denotar -y que podría considerarse algo característico de su prosa en general- es sepultada por esa construcción novelística de hechos y personajes reales que, a diferencia de la realidad, obedecen a una bien pensada estructura que teje un entramado en el que toda esa realidad factible se ordena dentro de la lógica de la ficción. Sabemos que la realidad es anárquica e informe, y que la ficción le puede dar forma y coherencia. Y ese es el gran acierto de Bayly. Por eso, aunque casi todo lo que narra ocurrió en verdad, las licencias que se toma para novelar los hechos y transformarlos en escenas, así como para darle forma a sus propias conjeturas (sobre todo las que van al rededor de las razones del puñetazo), terminan bailando al compás de la trama. Sobran quizás algunos detalles al final, yo lo hubiera cerrado un par de páginas antes y quedaba perfecto. (Por eso sería un cuatro).
Por lo demás, es una novela que realmente me ha sorprendido en algunas páginas, con frases en apariencia simples pero muy ingeniosas (algunas dichas realmente por los personajes que retrata, otras creadas por Bayly), y que me ha entretenido sobremanera, pues, digamos, es no solo una revista de chismes bañada en oro, sino que es el culmen del cotilleo de alto vuelo. Porque el mundillo intelectual también tiene su vena chismográfica, y que el germen de esta novela sea el mayor misterio (chisme) literario hispanoamericano ya es bastante motivo para querer leerla, y suficiente justificación para existir. Sin embargo, y gracias al buen trabajo del autor, este libro es mucho más que eso. Mucho más.
De hecho, asistimos a la narración y a las entrañas no solo de la relación amistosa y literaria entre García Márquez y Vargas Llosa, sino a diez de los años más importantes en la literatura del siglo XX. Literatura mundial, me atrevería a decir, ya que sobre todo en esa época (finales de los sesenta hasta 1976) ambos autores eran las caras más representativas del Boom. No entraré en discusiones sobre la validez de dicho boom, pero lo que sí puedo decir, y que es una de las ideas que deja la lectura de esta novela, es que si hubo tal cantidad de escritores talentosos latinoamericanos en aquellos tiempos, a más de ser una coincidencia "astral" (o casualidad, o suerte) empujada en gran medida por la agente literaria Carmen Balcells y algunos editores como Herralde, Barral y editorial Sudamericana, también fue otro el motivo al cual considero quizás el más importante en esa conjunción de casualidades y no casualidades: la relación y retroalimentación personal y literaria entre prácticamente todos los autores que pertenecieron a esa generación. Esto es algo que se retrata plenamente en esta novela. El genio de uno, al contrario de cierto natural egoísmo de intentar aplastar al otro para sobresalir, más bien insuflaba de ánimos y alentaba al otro (para muestra el ensayo que escribiría Vargas Llosa sobre García Márquez, Historia de un deicidio), y así entre todos se fueron nutriendo; el éxito de uno era el éxito del otro. Y el que uno dejara la vara alta, hizo que los otros intentaran dejarla aún más alta.
Así, por estas páginas encontrarán historias y anécdotas variopintas en las que irán apareciendo desde Pablo Neruda hasta William Faulkner, pasando por Joaquín Sabina y otros grandes de las letras hispanoamericanas como Jorge Edwards, Julio Cortázar, Cristina Peri Rossi, Carlos Fuentes, Julio Ramón Ribeyro, Álvaro Mutis, José Donoso, entre otros. Y, por supuesto, personajes centrales son también las esposas de ambos escritores: Patricia Llosa y Mercedes Barcha. Sobre todo es remarcable el giro reivindicativo y, por qué no, feminista, que le da al personaje de Patricia. Todo lo que se cuenta está también severamente marcado por una época en la que la política, las ideologías y los movimientos sociales influían tanto en las artes y las letras, que nadie escapaba a ello. También se narra, por supuesto, el episodio de la famosa carta a Fidel Castro, escrita por Vargas Llosa y firmada por varios intelectuales de la época, en la que se abogaba a favor del poeta Heberto Padilla, encarcelado por el régimen cubano. Esa carta marcaría el inicio del fin de ese bloque unido de izquierda en la literatura latinoamericana. Y quizás el puñetazo marcó esa línea divisoria final entre la izquierda y la derecha en las letras...
En suma, Bayly reconstruye y a la vez, ficciona y hace lo que le da la gana (pero sin pasarse de la raya, con un humor e ironía muy destacables pero no en exceso) con ambos personajes centrales, a quienes ya conocemos por lo que se ha traslucido de ellos, pero que en esta novela se desarrollan aún más esas personalidades que los convirtieron en dos enormes de la literatura, más allá de gustos personales. El cómo construye a cada uno es parte de la genialidad de esta novela. Por un lado es indulgente con García Márquez y, por otro, castigador con Vargas Llosa, a quien le hace vivir varias situaciones ridículas y disparatadas. Es un juego a la inversa: Bayly es ideológicamente afin a Vargas Llosa y contrario a García Márquez, pero ese juego narrativo inverso no es unidimensional. Pese a satirizar constantemente a Vargas Llosa, llega a explorar con cierta profundidad psicológica toda su construcción como persona; como hombre, más específicamente. Creo que es una lectura que no tiene desperdicio, porque todo el camino que Bayly construye para llegar al chisme final, es decir, a la causa del puñetazo, es un viaje por la Literatura, por sus venas, por sus entresijos y recovecos. Sin buscarle la quinta pata al gato, es muy recomendable.
Carmen Ballcels decía que Mario era el primero de la clase pero Gabriel el genio. O sea sí, pero no. ¿Qué pasó entre Mario Vargas Llosa y García Márquez? Es una pregunta que llevamos haciéndonos muchas décadas y hasta hoy, nadie ha querido decirlo. Nadie. Y uno que vive para el chisme ajeno, se le atora la duda en la garganta. Imaginen la importancia de esta amistad que cuando se pelearon el “boom latinoamericano” también terminó. . . ¡Gabriel, qué le hiciste a Patricia! Acá hay una teoría que Bayly pone sobre la mesa y que es bastante creíble. . . Amé la cantidad de detalles extravagantes que nos cuentan de estos dos señores, de sus vidas muy íntimas de sus comidas muy privadas y de mil anécdotas. . . Una mirada a los papás de Vargas, espiar a Patricia, saber en quién se inspiró Vargas Llosa para escribir “Travesuras de la niña mala”, el accidente de su hijo, su ideología política sus amores e inseguridades. Por el lado de Gabriel, su amor por la música, su amistad con Fidel, su pobreza en euros y después se volvió un millonetas. . . Qué delicia descubrir cositas escondidas, no importa qué le hizo Gabriel a Patricia este viaje va más allá de ¿una puñalada trapera? ¿De un malentendido? Ellos siempre se quisieron, se admiraron y este libro es un viaje a una amistad como pocas que termina como muchas. Un examigo es como un muerto, lo cargas para siempre. . . Si les gusta este tema, este chisme detallado es para ustedes. Esta para leer mientras te comes unas palomitas.
Una pieza explosiva y desenfadada de pura literatura, de auténtica literatura, de gran literatura, de fuego y rock por doquier, de éxtasis y nostalgia, de carcajadas y lamentos, de vida, de pura vida y pura fiesta; la celebración más histriónica y socarrona del talento de los héroes admirados, la más ponzoñosa y divertida muestra de nuestras miserias, la expresión más delirante, subversiva, de homenaje y parricidio; el recordatorio cachaciento, libertino, malicioso, de que la ficción lo devora todo, que todo es posible en la ficción, que todo entra en ella, que ella admite todo, y la demostración más sarcástica y más impúdica, de que en ella se puede estirar la libertad imaginativa, pendenciera, satírica, la libertad a secas, hasta sus más últimas consecuencias, hasta prender el fuego, literalmente, de la creación.
Es la demolición bribona, resuelta y afilada, de la última frontera que yacía incólume, de la última barrera que impedía la rapiña literaria desenfrenada y sublime, del último muro infranqueable -el respeto, el prestigio, el canon, el mito- que detenía la voracidad de la novela, y del novelista, para ficcionarlo todo, para digerirlo todo, para procesarlo todo, deglutirlo, transformarlo, tergiversarlo, confudirlo, avinagrarlo, ennoblecerlo, acomplejarlo, envanecerlo, cagarlo, reordenarlo, rumiarlo, pretenderlo, comprenderlo, sublimarlo, salvarlo, entreverarlo, divertirlo, arrecharlo, emputecerlo, vargasllosiarlo y atacarlo, quemarlo, incendiarlo todo.
Es la cumbre dinamitada, la autopsia quemasangre de un affaire improbable, la atenta y vibrante pesquisa de todas las pequeñas bromas que antecedieron a la broma infinita, a ese loop que nadie sabe cómo empieza ni cómo termina, el bucle de nuestra intimidad inédita, el montón de pequeños actos que solemos hacer cuando nadie nos mira, y que siempre parecen inverosímiles, irreales, incomprensibles a los ojos del resto. Es la persecución incesante de los últimos días de una época, expresada y configurada en la biografia no autorizada, apócrifa y atrevida, de una amistad inolvidable entre dos escritores latinoamericanos de fama mundial.
Es fuego, es rock, es risa. Es la subversión y la fiesta. El ímpetu, la pasión novelesca, la orgía perpetua. El fuego de la literatura. La hazaña. El genio.
Bayly construye (o reconstruye) el retrato completo de un vínculo extraordinario entre dos hombres épicos, un vínculo de amistad y rivalidad permanente, que comenzó una noche en el hotel más exclusivo de Caracas y terminó, casi diez años después, con un puñetazo seco en un cine de Ciudad de México.
Pero lo que parece una apuesta documental y solemne, de novela histórica y elogio razonado, cronológica y centrada en develar las razones y las consecuencias de la amistad y la ruptura, se convierte, con el paso de las hojas, en una crónica acompasada de la trayectoria literaria, intelectual y social de ambos escritores y de su protectora, su confidente y mánager, la dueña de una agencia literaria barcelonesa con pretensiones empresariales de escala mundial, y luego, casi terminando de enumerar los prodigios mercantiles de la señora y las maravillas fabuladas de los escritores, deviene, sin pausa y sin tregua, incesante, intrépito, conmovedor y sorpresivo, en un largo y hermoso homenaje a muchas de las figuras y personalidades que durante esa época poblaron y habitaron el mundo del espectáculo, el de la política y el de las letras con un estilo y una presencia ineludible y, a veces, arrolladora: ahí están Carlos Barral, Bryce Echenique, Jorge Edwards, Joaquín Sabina, Fidel Castro, Salvador Allende, Juan Velasco Alvarado, Haydeé Santamaría, Julio Ramón Ribeyro, Cristina Peri Rossi, Pablo Neruda, Julio Cortázar, y las actrices Katy Jurado y Camucha Negrete, Sebastian Salazar Bondy, Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Fuentes, Faulkner, Alvaro Mutis, Elena Poniatowska e inclusive, brevemente, Picasso. Uno a uno van apareciendo, conforme conocen a Vargas Llosa o a García Márquez, y del mismo modo, sin más, como si eso fuera suficiente, van saliendo de escena, retirándose, dejando que el espectáculo continúe, que el homenaje se torne drama, melodrama, lío machista de faldas, trama clásica de telenovela, infidelidad y despecho, arrechura varonil, mujeriega, y dolor y amargura femenina. Pero también, y enseguida, el despertar feminista, el viaje a donde están los amigos, la fiesta juntos, la sanación, mientras el infiel se complica, se enreda en dilemas amorosos, y por último, amante modelo, galán incuestionable, se enferma de almorranas, se abufona. Y más adelante, el vértigo, la velocidad, la montaña rusa: de road movie con playlist y borrachera incluidos, a discusión tóxica de pareja, a celos y humillaciones, a hipocresía moral, a machismo develado, y de ahí al golpe fatídico, a las mentiras que cambian el mundo, a los rumores falsos que envenenan el espíritu, en fin, a las ficciones que entreveran sentimientos y confunden, que intervienen de modo decisivo, irreversible, la realidad, y que siendo creídas, siendo estas ficciones, estos rumores, estas mentiras verosímiles, breves y efectivas, siendo simplificaciones perniciosas y turbias, terminan aupadas por la moral que se asume correcta y justa, y, finalmente, victoriosamente, suplantando la verdad.
Bayly grafica, con una destreza inédita, el modo por el cual el compromiso moral intensifica el poder perverso de la ficción para alterar y tergiversar la realidad, la manera en que una mentira, un cuento fabulado con malicia, se filtra en las relaciones interpersonales y dinamita cualquier vínculo posible, y la candorosa facilidad de todos nosotros para caer en su simulacro, y la sorpresiva rapidez para creer en ella, para ser orientado o impulsado por ella, como si esa mentira, esa ficción, fuese un dato real. Bayly trasparenta el mecanismo emocional, de profunda raigambre moral (y por ende, manipulable) por el cual una mentira cruel, una ficción peligrosa, impulsa al sujeto a la acción real, el modo secreto, pasional, posiblemente sexual, por el cual una ficción empa��a la razón de quien sea y lo enceguece en un fervor orientado única y exclusivamente a actuar en la realidad con fiereza y violencia desmedida, primitiva, animal.
¿Cómo una simple y breve mentira, un cuentito vano, una fábula ligera, puede anular cualquier fuero racional y equilibrado y liberar nuestras fuerzas más irracionales, obnubilarnos hasta volvernos perros agresivos? ¿Cómo un sencillo rumor no corroborado, inventado por la mujer amada para celar y pedir cariño, puede disolver el andamiaje racional de su marido infiel hasta transformarlo en un animal que golpea para defender su territorio y la machista legitimidad de su dominio? ¿Hasta qué punto esta tensión entre ficción y realidad enmascara una tensión sexual de dominio, y hasta qué punto la tensión entre libertad sexual y patriarcado esconde una tensión entre una ficción que empieza a ser asumida como real, y otra ficción que va perdiendo poder en la realidad?
Bayly instala el contraste entre dos modos de vivir la masculinidad machista (el fiel que es el mejor amigo de su esposa, y aún así termina noqueado por una escena de celos, y el infiel que es amante, carcelero y vigía metódico de su esposa, pero que también es un degenerado sexual y violento) y en el centro coloca a una joven que no sólo quiere ser esposa, sino que también quiere dejar de ser objeto, quiere ser sujeto, también quiere hacer, una joven que quiere ser libre siendo alguien, pero que no puede, ya no puede huir, y que a pesar de su energía, le cuesta evadir el poder seductor, cómodo, engañoso que la empuja, otra vez, irremediablemente, a lavar, cocinar, planchar y limpiar.
Como en otras ficciones de Bayly, aquí todos pierden por un malentendido, por ese algo que no fue bien procesado o pensado, diríase, por una desviación ficticia: pierde el golpeado un amigo por un malentendido de celos, pierde el agresor la compostura por un malentendido en su honor, pierde la joven su destino por un malentendido en su rol conyugal. Pierde el golpeado por confiado, pierde el agresor por violento, pierde la joven por sumisa.
Pero más allá de estas pequeñas pérdidas, que no son más que extrapolaciones reiterativas de las escenas finales de la novela, la maestría de Bayly, uno de sus tantos méritos, reside en la estrategia que despliega para contar su historia.
Para empezar, su narrador no trata igual a los dos personajes principales.
Es más, en muchas ocasiones se muestra compasivo e indulgente con su personaje Gabriel García Márquez: le perdona sus preferencias políticas (que el narrador, muy enfático, detesta), le acompaña en sus aventuras más románticas, lo sigue con candor cuando está en escena, le hace contar chistes y los celebra, le hace cantar vallenatos y lo celebra, le hace hablar con su esposa y no se entromete, lo mira con piedad, fraterno, benévolo con sus creencias, siempre con ganas de tener anécdotas con él, de contar sus pequeñas tragedias juveniles, su vida pobre en París, su levedad y su alegría. El narrador es generoso con él, nunca lo desnuda ni lo expone en una situación bochornosa, lo mima, lo sigue, en cierto modo lo quiere.
Por el contrario, a su otro personaje, Mario Vargas Llosa, el narrador nunca deja de joderlo. No lo detesta, pero no lo quiere. Lo busca, le hace bromas, lo persigue hasta en sus encuentros íntimos, no lo deja en paz. Se burla de su seriedad, se mea de risa cuando lo ve. Y cuando descubre que es mujeriego, el narrador afilata la puntería y ya nunca más lo suelta. Le hace mil y una criolladas, se mofa en su cara, se desternilla de risa cuando cae en la trampa, y siempre encuentra una manera de ponerlo en aprietos. Pero el personaje lucha y no se deja, resiste, y a veces, tiene el temple y la firmeza del héroe. El narrador se maravilla de esa tenacidad, pero no da tregua. Castra a su hijo con un perrito en una tarde de borracheras, y a él lo zarandea con almorranas en una mañana de arrechura. Y en el rato menos pensado, le pone otra mujer delante, y si no es una amante, es una prima, y si no es una prima, una tía, una actriz, una mjer de la calle, una francesa, una limeña, o por último, exagerado, perverso, como si fuera pasado oculto o promesa utópica, «para Mario, todas las putas del mundo».
Ahí está, creo yo, el mérito, la broma, el chiste. El truco de esta ficción.
Bayly usa todos los temas centrales de la obra narrativa del escritor Mario Vargas Llosa y los refleja, invertidamente, sádicamente, con intención plena de tergiversar su potencia evocadora, en la historia singular y graciosa de su personaje Vargas Llosa.
Al igual que el escritor Mario Vargas Llosa cuando utiliza la figura del dictador Trujillo para mostrar el lado esperpéntico y ridículo del poder, y la devoción irracional de la población hacia su figura, obviando el absurdo y lo circense, Bayly utiliza la figura de Vargas Llosa para mostrar lo mismo sin dejar de exagerar y sin dejar de reír. Al igual que Vargas Llosa cuando se divierte con las arrechuras sexuales de Pantaleón y las ocurrencias de las visitadoras, Bayly se jaranea con las arrechuras de Vargas Llosa y las muestra hasta el detalle. Al igual que Vargas Llosa cuando se burla del compromiso literario de Pedro Camacho para terminar escribiendo cojudeces, Bayly se burla de la rutina metódica y aburrida de Vargas Llosa, de su falta de baile y pavor a las discotecas. Al igual que Vargas Llosa cuando disecciona la violencia engendrada en espacios cerrados, y la forma agresiva en que la amistad y la rivalidad es administrada por los códigos militares, la conversión de jóvenes en perros, Bayly disecciona, a través de su personaje Vargas Llosa, la atmósfera jerárquica y varonil del Boom, la competencia y la complicidad fálica, y la conversión de escritor en perro celoso, en perro guardián. Por último, al igual que Vargas Llosa cuando grafica la descomposición moral de una sociedad entera y el final de una época en el Perú a través del intercambio cantinero de dos hombres, Bayly grafica la lenta agonía de ese mundo nuevo y utópico que proclamó la izquierda en los años sesenta (con Fidel, Allende, Velasco Alvarado, el Mayo del 68, los hippies) y el final de una época en España con la muerte de Franco a través del intercambio literario y fraternal de dos hombres.
Pero Bayly es Bayly. No reelabora estas referencias desde la gravedad o la solemmidad, sino desde la sátira, desde la parodia, desde la alegría y la sorna más generosa, desde esa malicia suya, elegante y efectiva, que finge leve cortesía antes de disparar la criollada, la frase perfecta, simple, inesperada, que te mata de risa.
Creo que por ahora lo dejo aquí. Hay mucho más que comentar, como la engañosa sensación de que es un texto superfluo (al igual que El guardian en el centeno de Salinger) o el buen ritmo que toma una vez que ambos personajes se conocen en persona en el Hotel Humboldt. También las innumerables escenas hilarantes, irreverentes, que son de colección y ameritan su propio comentario (especialmente cuando Vargas Llosa está en República Dominicana, filmando un documental o dirigiendo una película), o el perfecto soundtrack que nos regala Bayly en la inolvidable secuencia que va desde la cena de despedida entre Edwards, Balcells, Gabo y Patricia Llosa hasta la mañana siguiente, y queda esa inolvidable escena de Patricia bailando «Help» de The Beatles y «Good Vibrations» de The Beach Boys con García Márquez (una escena, y una secuencia en general, que me recordó mucho a Poeta Chileno, de Alejandro Zambra, por el soundtrack, por el aura de bailar con escritores, por la onda snob hipster, etc.).
Por último, pienso que este es el mejor homenaje que se le puede hacer a los maestros del Boom desde la ficción y desde la convicción de que siempre se puede explorar otras posibilidades narrativas.
Qué mejor homenaje a los genios del Boom, a Vargas Llosa y a García Márquez, que usar sus propias biografías, sus propias victorias y derrotas, sus pequeñas tribulaciones tragicómicas, para llevar la ficción hasta sus últimas consecuencias.
«Los genios» es el homenaje, el balance y la liquidación, que hubiera querido leer Bolaño, porque el Bayly que Bolaño elogió hace veinte años, está aquí. Lástima que la novela no tenga un buen título. Yo le hubiera puesto «La orgía perpetua»
- A modo de matiz, dejo dos elementos para conjugar:
*Una vez el escritor y poeta peruano Rodolfo Hinostroza dijo que toda amistad siempre terminaba, o se rompía, con una buena mandada a la mierda. *Una vez, en un debate sobre sociología y literatura en Lima, Vargas Llosa dijo que la novela es como los buitres que están alrededor de la carroña.
- Léanla con un chilcano de menta (pisco y ginger ale) 🍹 y escuchando una y otra vez, aparte del soundtrack propone Bayly, el disco completo «Help!» de The Beatles 🎶
Qué despropósito. Si se lee como un acercamiento biográfico el resultado es nefasto, una recreación inventada de situaciones ficticias con diálogos impostados y un lenguaje anodino y simplón. Nada que ver con lo que pretende.
Si aceptado el desatino se lee como ficción, la narrativa es caótica, no hay trama en que se fundamente, una única idea que se alarga con situaciones estereotipadas y decenas de párrafos enteros que se repiten. Después del enfado por acercarme a esta obra he sentido vergüenza ajena.
Si vienes por la historia este no es tu libro, porque seguro que ya conoces o has leído ensayos, reportajes o cartas sobre lo que sucedió.
Si vienes por la literatura, este tampoco es tu libro porque el estilo de Bayly es tan forzado que complica lo sencillo y simplifica lo complicado.
Si vienes por el chisme, este libro se lee de corrido, aunque haya exceso de reiteraciones y saltos temporales. Pero si vienes por el chisme te quedarás contento con el motivo por el que Vargas Llosa acaba golpeando a García Márquez.
Quizá lo peor que se pueda decir de un libro es que es un libro para gente que no lee.
En esta crónica ficcionada (o ficción crónica) Bayly aborda la vida sentimental de Vargas Llosa y García Márquez, haciendo énfasis en por qué su amistad terminó de golpe.
A MVLL, la novela lo retrata como una persona pasional, cuya mayor fidelidad es a su faceta de escritor y no duda en resolver los problemas empleando la violencia. El Gabo de Bayly es una persona más tranquila, que parece disfrutar de los placeres de la vida y cuyo éxito comercial le permite viajar y hacer lo que quiere.
Los Genios tiene cameos de personalidades del Boom como Cortázar, Carmen Balcells, Neruda, Edwards, Balcells, entre otros. Una de las habilidades de Bayly es que a cada uno le da una voz particular, siendo los diálogos uno de los puntos fuertes de la narración.
Cada capítulo está tan cargado de historias increíbles, disparatadas y especiales que acaso Los genios hubiera funcionando mejor como una novela por entregas. Así nos daría tiempo de procesar la información que nos da.
Diveetida, con un ritmo frenético que no se detiene y un buen delineado de los personajes, Los genios no se queda en los rumores o la fabulización de la investigación hecha por Bayly, sino sí llega a ser una novela lograda.
Un libro sin sustancia, parece una revista del corazón en cuartillas, claramente el autor quería aprovechar el affaire Vargas Llosa-Preysler para vender libros. Debe estar urgido. Ciertamente el titulo y la fotografía de la portada atraen a los incautos (yo)
Los genios merecen mucho mas que este pobre libelo.
Esta novela se queda corta. Con un tema que prometía trascender, el autor pudo haber entregado una obra más profunda si hubiera dedicado más tiempo y esfuerzo a su creación. Nos encontramos con un libro que se conforma con ofrecer chismes morboso y chistes ya publicados en otros de sus libros.
Uno de los principales problemas de esta novela es su construcción. Bayly parece carecer de una estructura sólida y un tratamiento adecuado de los eventos narrados. Se observan reiteraciones innecesarias y saltos temporales confusos, lo que dificulta seguir la crónica del vínculo entre los dos hombres protagonistas. Aunque se nos presenta una relación de amistad y rivalidad permanente que tiene su origen en una noche en el hotel más exclusivo de Caracas y su final con un puñetazo en un cine de Ciudad de México, la falta de coherencia narrativa afecta negativamente la experiencia de lectura.
Si bien hay momentos que logran arrancar una sonrisa, el autor se apoya en personajes perfilados en lo caricaturesco para lograrlo, como sucede con Cortazar. Esta estrategia, aunque divertida en ocasiones, no logra salvar la falta de sustancia del libro en su conjunto. Los genios carece de una profundidad que lo haga trascender más allá de meras anécdotas superficiales.
Hay cuatro momentos en particular que resultan verdaderamente desafortunados. El tratamiento del accidente con el perro, el enfoque en las hemorroides, el ingreso del padre a la boda con Patricia y el pedido de la circuncisión son ejemplos de situaciones que parecen más enfocadas en buscar el efecto de la risa y la provocación que en aportar algo relevante a la trama o al desarrollo de los personajes.
A pesar del aparente potencial de la historia, no logra cumplir con las expectativas. Este libro carece de la sustancia necesaria para dejar una impresión duradera en el lector.
Una libro muy divertido y más para aquellos que hemos disfrutado de la literatura del boom latinoamericano donde se plantea las conexiones (entre reales y ficticias) entre sus autores y personajes (literatos, artistas, editores, políticos, etc). Nos lleva a una época donde los grandes héroes de ese boom son personas de a pie. Bayly dibuja muy bien las diferentes escenas.
«Esto es por Patricia», se oyó, poco antes de un golpe certero de Mario Vargas Llosa al rostro de Gabriel García Márquez, dando final a aquella amistad... quizás no fue la mejor manera, de hecho, no había motivo para que eso suceda. Ambos eran muy amigos y el secreto de lo que pasó quedó guardado. Bayly intenta recrear lo que pasó aquel día, con medias verdades y otro poco de ficción. Eso lo hace muy interesante.
A través de saltos temporales, Bayly te irá contando aquel suceso convertido en noticia y del que ninguno de los dos quiso hablar. También te enteras de muchas cosas que pasaron antes y que desencadenaron aquel suceso que, de una u otra manera, cambio la vida de ambos escritores.
Bayly es muy bueno generando ese picor interior que algunos, de manera equivocada, le llaman chisme. Yo no lo considero así, dicha palabra califica para gente irrelevante, con una vida somnifera. Esto, muy al contrario, es algo que cambió el rumbo de dos de los más grandes escritores de latinoamérica. Y, lo más terrible de todo, nunca se llegó a dar ese libro que ambos quedaron en escribir juntos...
Me pareció muy interesante, lleno de escenas jocosas e hilarantes. Totalmente recomendado.
PD: Recomiendo que leas, después de terminar este libro, uno de los últimos relatos que publicó Mario Vargas Llosa. Se llama «Los vientos», y es como un continuación de este libro, ya en una época más actual y rememorando todo lo sucedido aquí. Buenísimo. ✌🏻
Hace pocos meses Vargas Llosa rompió una relación de ocho años con la archiconocida Isabel Preysler, ex-mujer de Julio Iglesias. Ella le acusó de ser extremadamente celoso, mientras él dijo algunas cosas feas sobre ella y desmintió tal cosa. A raiz de ello salió a la luz lo del puñetazo a García Márquez y se le achacó a los celos nuevamente.
Fue algo que me intrigó y cuando vi que este libro trataba del tema no pude resistirme. Es curioso cómo llegan a nosotros muchas de nuestras lecturas, ¿verdad? Lo cierto es que mi curiosidad esta vez me llevó no solo a conocer a un excelente autor –Jaime Bayly— sino a seguir a estos dos 'genios' durante su época de auge y la del 'Boom Latinoamericano', del que hace una verdadera crónica.
Una lectura ágil, entretenida, llena de personajes conocidos de la época y de anécdotas curiosísimas y la explicación teórica y novelada de por qué Vargas Llosa pegó un puñetazo a García Márquez y rompió para siempre la grandísima amistad que los unió hasta entonces. Un pretexto genial para escribir una historia, ¿no crees? y muy a la altura de sus protagonistas.
Entretenido, se disfruta y lee rápido, aunque con un lenguaje monótono y repetitivo. Como los libros de Dan Brown, pero creo que a estos nadie les pondría cinco estrellas ¿no?
Me lo disfruté de a cabo a rabo, como decimos los dominicanos. Hacía mucho que un libro no me hacía reír tanto. 😅 Me encantó cómo Bayly narró la historia de estos dos genios como lo son Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. De verdad, sentí como que estaba en pleno auge del boom latinoamericano, por los 60s. ¡Cuántos autores, cuantos destinos, cuántos libros!
Simplemente, me encantó. Si te interesa el chisme literario de los grandes de la literatura, léete este libro y después hablamos… 😎🔥
Novela muy entretenida que nos muestra a ese par de genios literarios (Vargas Llosa y García Márquez) en su faceta más humana y mundana. Un buen regreso de Jaime Bayly, "El niño terrible", a los caminos de la ficción.
Como saben, soy adicta a todo lo referente a García Márquez, por eso, desde que supe de la existencia de este libro corrí por él, y lo devoré subida en un avión.
En este libro, el autor presenta su versión sobre las posibles razones que causaron la ruptura de la gran amistad entre García Márquez y Vargas Llosa, específicamente sobre el escándalo suscitado en un evento público en 1976, donde el peruano propinó tremendo derechazo a Gabo en la cara argumentando "Esto es por lo que le hiciste a Paticia", y que, al menos hasta ahora, ha sido uno de los secretos mejor guardados en el mundo de la literatura.
Lo que rescato del libro fue la fluidez en la prosa, y encontrar muchas anécdotas de los escritores, por la forma en que las cuenta sientes que estás ahí, con ellos. Fue muy grato también encontrar entre las páginas a Neruda y Cortázar, personajes de la política como Fidel Castro, hasta celebridades como Joaquín Sabina.
Ahora va, lo que no me gustó: El autor nos presenta una versión con mucho humor y mostrando un lado "más humano" de Gabo y Vargas Llosa, pero siento que en algunas partes abusa de lo "cómico", por ejemplo, una escena en la playa donde Vargas Llosa pega brincos del dolor por haberse operado lashemorroides, lo cual, para mi no aporta nada a la historia y termina ridiculizando al autor.
Hay escenas muy exageradas que caen en lo inverosímil, como la del barco (que no contaré para no spoilear y que es el eje rector de todo el libro), donde ciertas cosas parecen ser tomadas muy a la ligera por Patricia y dudo que haya sido así.
Tercera, no me convence el planteamiento, pues carece de fundamento. No hay prólogo ni epílogo donde diga en qué basó su investigación. Sobre todo, tomando en cuenta las situaciones tan delicadas que se plantean en este libro.
El tema central del libro, de las supuestas razones de por qúe terminó la amistad entre ambos escritores, al menos a mi, me parece que carece o le faltaron bases para creerlo.
Con una cantidad de cameos literarios increíble. Definitivamente este libro tiene que pintar a uno de los protagonistas como la peor calidad humana existente. Bayly tiene un don para contar historias, tiene elegancia para pintar con palabras. Por mas que la historia sea poco atractiva, su encanto la hace digna de ser leída. Me gustó mucho. Bayly a la máxima potencia en cada página.
Uno de los secretos mejor guardados del mundo literario es qué fue lo que le hizo Gabriel García Márquez a Patricia Llosa para merecer un puñetazo de su esposo, Mario Vargas Llosa, quien con ese golpe le rompió al colombiano los lentes y la amistad entre ellos. Ninguno de los involucrados en el chisme revelaría las causas del famoso puñetazo. García Márquez falleció sin explicar su versión de los hechos y Vargas Llosa sigue rehusándose a romper aquel tácito pacto de honor. A pesar del silencio, nunca llegó la reconciliación ni el perdón. La novela de Jaime Bayly parte de esta premisa, iniciando la narración en la noche en que García Márquez se acercó al peruano para darle un abrazo, afuera de un cine en Ciudad de México, sin imaginarse que Vargas Llosa lo golpearía gritando ¡Esto es por lo que le hiciste a Patricia! Después se remonta al comienzo de la amistad entre Vargas Llosa y García Márquez, cuando Vargas Llosa pensaba que GGM era Dios y él quería vivir cerca de Dios. “Vargas Llosa es el primero de la clase, pero García Márquez es el genio”. Gracias a las artimañas de la ficción, Bayly recrea momentos de la vida de ambos escritores que uno como lector desea que hubieran sido verdad. Por ejemplo, la escena en donde Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha conocen en Londres a un joven y desconocido cantautor español, que el tiempo convertirá en Joaquín Sabina. Desconozco si así fue ese encuentro, yo creo que no, pero entonces entra la bendita literatura, que corrige la realidad y la historia, mejorándolas.
En la novela también aparece la legendaria agente Carmen Balcells, la protectora de los genios, y Pablo Neruda, Julio Cortázar, Fidel Castro, Isabel Preysler, Elena Poniatowska. Bayly retrata de una manera bella aquella época en la cual los escritores cambiaban de país de residencia a cada rato y podían vivir en hoteles; y consigue retratar de manera natural a figuras históricas volviéndolos personajes ficticios. Al tratarse de una novela sobre la relación y ruptura de dos de mis más grandes ídolos literarios, la disfruté muchísimo. Me hizo reír, me conmovió, me reafirmó la vocación literaria. “Los Genios”, de lo mejor que he leído últimamente.
Aunque el título hiciera creer que el abordaje es a ambos escritores por igual, es notoriamente más profundo el detalle en dibujar a Vargas Llosa más que a Gabo. También es diferente la forma en que se trata a uno y a otro. Mientras que a Vargas Llosa se lo explora a partir de todas sus anécdotas personales, bastante contadas ya en sus libros y relacionadas principalmente con su vida sentimental. A Gabriel lo conocemos desde sus amigos, su lado político o apolítico en mayor medida.
La novela tiene bastantes posibles anécdotas, es notoria la fantasía en algunos momentos, por lo que hace dudar de otros momentos que se narran con mayor convicción. Sin embargo, los detalles son bastantes y las coincidencias pueden corroborar bastante de la información que se brinda y que no solo abarca a los "genios" sino a la mayoría de los que fueron el Boom y los cercanos a ellos.
La novela efectivamente pretende ser pícara y exagera algunos pasajes, lo que nos hace dudar de otros. Pero su esencia es narrar los últimos años de la amistad, planteando una teoría de la ruptura y la hipótesis es bastante coherente con el carácter de todos corrobora le con hechos, fechas y lo que se ha visto de cada personaje. Es decir la conducta violenta y de romántico machista de Vargas, se condice con lo narrado y las actitudes relajadas e idas de Gabo van acorde con lo que se percibe de el. Incluso se admite la actitud violenta de Patricia, lo que llevaría a una venganza por la relación tóxica que los primos tienen.
Es una buena obra, definitivamente no es la mejor de Bayly, podría constituir un compilatorio de anécdotas fácilmente, pero la falta de corroboración impide que se tome por datos reales, lo que allí se cuenta. Es un excelente libro y se lee ligero
El libro: "Los genios" de Jaime Bayly explica a detalle los antecedentes y personalidades de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. El primero: peruano, hijo de padre abusivo y golpeador y de madre sumisa, formado en el ejército, disciplinado, iracundo, galán, precoz y talentoso desde temprana edad. El segundo: colombiano, nieto de un Coronel, pobre, cantador y bailador de cumbias y vallenatos, desparpajado, relajado, supersticioso e igualmente talentoso. A ambos los unía su gusto por escribir y por las prostitutas.
El libro explica mediante la ficción un episodio de la vida real entre ambos autores que dio fin a una entrañable amistad. Un encuentro en el estreno de una película en la Ciudad de México en el que Vargas Llosa responde al saludo de García Márquez con un violento derechazo sin mediar palabra que tiró al Premio Nobel al piso fracturándole la nariz. El golpe fue acompañado de un agrio reclamo: "¡Esto es por lo que le hiciste a Patricia!" Nunca se supo a ciencia cierta qué fue lo que García Márquez hizo a Patricia Llosa, prima hermana y esposa del Vargas Llosa, que detonó la ira de éste (Nota: no hay error. Vargas Llosa se casó con su prima hermana después de abandonar a su primera esposa, que era su Tía).
Sencillo, entretenido y de fácil lectura. Por eso, no dudo en recomendarlo.
Bayly, J. (2023). Los genios. Santiago de Chile: Editorial Galaxia Gutemberg.
Mi bloqueo lector ha sido monumental. Lo espoleó mi repentina mudanza a Lima y mi nuevo empleo mentalmente agotador. Agradezco a "Los Genios" por sacarme del hoyo con el poder del chisme literario.
Lo dudoso: - El recurso narrativo de clonar "Crónica de una muerte anunciada" se sintió forzado. Entiendo por qué lo usó, pero en vez de hilo conductor fue disco rayado. - No pude imaginarme las voces de los personajes porque todos "hablaban" igual. La voz y el estilo tan particular de Bayly se imponía por encima de todos, como si en vez de un libro fuera un unipersonal o un teatro con títeres donde Bayly finge la voz para hacer del elenco completo. No solo se trata de narrar bien la historia o la psicología de cada protagonista. Si Cortázar habla con la misma cadencia que Neruda, estamos mal. - Las viñetas del libro se hicieron muy repetitivas y hubo puntos donde me harté.
Lo decente: - El chisme. La cháchara. El culebrón. - Los cameos de personajes entrañables del Boom y no tan del Boom. - Vargas Llosa funado por machirulo (nada que no supiéramos). - La comedia, la hipocresía, los jajas. - ¿Cómo es eso de que *redacted* se circuncidó para darle el gusto a su amante? - El chisme, otra vez, pero con el añadido de que viene del Niño Terrible. No hay forma de comprobar nada de lo que Bayly afirma, y estoy segurísimo de que se ha cedido mil licencias narrativas, pero él es insider de dos subculturas limeñas claves que tienen el contexto completo: la pituquería y la intelligentsia. Omitiré mi periodístico afán de contrastar toda data con dos fuentes confiables porque este man reveló lo del Cardenal Cienfuegos años antes de la funa a Cipriani. Por el Cardenal Cienfuegos, elijo creer.
Haciendo referencia a la forma en que está escrita la novela "Crónica de una muerte anunciada" de García Márquez, Bayly empieza por contándonos el final de su novela para que podamos engancharnos no con el "que pasará", sino en el " que pasó ". Lo cual nos llevará a entender el porqué Vargas Llosa le metió un puñete a García Márquez. Es una historia circular, la cual no sabemos cuáles partes son reales del todo y cuáles se inventó totalmente Bayly. Pero logra su cometido que es entretenernos y meternos en la época del boom literario, una época en que el mundo está dividido en dos bloques, dónde los genios literarios existen y conviven entre sí. Más allá de saber porqué Vargas LLosa le metió una trompada a García Márquez, la historia no sólo se embarca a ellos dos, sino a otros escritores que hacen cameos sútiles cómo Cortázar, Neruda y demás. Nos situa en otros tiempos dónde los genios literarios estaban a la altura de estrellas de cine y la literatura estaba en su mayor apogeo.
Dicen que Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez eran tremendos amigos. Luego de conocerse en 1967, cada uno admiraba (a su manera) la obra del otro y gozaban vivir cerca en la ciudad de Barcelona. Una amistad que terminó con un combo (o puñetazo) que Vargas Llosa le dio a Gabo en Ciudad de México el año 1978, con una frase que generó una serie de misterios: “Esto es por lo que le hiciste a Patricia”. En “Los genios” (@galaxia_gutenberg) el periodista peruano Jaime Bayly mezcla perfectamente realidad con ficción para descubrir cómo se fueron desarrollando los hechos que separaron a los dos autores latinoamericanos más influyentes de finales del siglo pasado, con una serie de anécdotas e historias sabrosas de quienes se movían en exclusivos círculos artísticos y de poder.
“Pero Vargas Llosa no había acudido a esa sala de cine para saludar a García Márquez, menos aún para abrazarlo, tampoco para ver el documental. Había concurrido para hacer justicia con sus propias manos. Era un hombre atormentado por una misión, poseído por las fiebres de venganza, listo para redimir su honor mancillado: por eso miró fijamente a García Márquez, apretó el puño como si fuese una granada, como había aprendido a cerrarlo en los pleitos desiguales del colegio militar donde estudió, se puso a distancia conveniente y lanzó un derechazo fulminante, una trompada brutal, un iracundo puñete larvado en meses, un golpe que derribó a García Márquez y lo dejó inconsciente, los anteojos rotos, la nariz sangrando por el raponazo del anillo matrimonial de Varas Llosa, el ojo amoratado”.