¿A qué huele la niebla en esta novela? A maldad. A maldad pura y dura. Un policía nacional euskaldún ―cualidad muy apreciada, por escasa, en el Ministerio del Interior― conocido con el sobrenombre de Txalaparta ―por el ritmo y la contundencia con la que golpea a los detenidos―; su hijo, un adolescente militante abertzale; y una madre a la que entre ambos han hecho de su vida un infierno son los protagonistas de esta novela ambientada en la Navarra de los años noventa del siglo pasado. Esta precuela de Moscas ―ese magnífico thriller que con tanta precisión diseccionó la corrupción en Mallorca― supura un humor negro desbocado. Su ritmo endiablado, las situaciones más que inquietantes que plantea y la maestría narrativa con la que se resuelven convierten Txalaparta en una novela que no podrás soltar de las manos. Txalaparta no se puede leer con las anteojeras de la política porque no atiende al maniqueísmo de buenos y algunos son verdugos, pero todos son víctimas. Y unos y otros respiran una atmósfera, la del terrorismo de eta que lo envuelve todo con su niebla espesa, asfixiante.
Me ha encantado toda la tematica de ETA sobre la que versa el libro, es lo que esperaba. Lo que menos me ha convencido es esa manera desorganizada de estructurar la escritura, donde no sabes si hay capítulos y a veces se entremezclan los argumentos de unos con otros. Me ha dado pena Edurne, y me ha dado pena esa sociedad vasca que transmite el autor en este libro.
Libro muy muy duro. Es muy interesante y se nota el dominio que tiene el autor en el tema. Tiene mucho mérito y mucha verdad, y quizá de ahí viene su crudeza.
txalaparta es un instrumento de percusión vasco hecho con tablones de madera que se toca mediante golpes con palos. también es el mote de iñaki, un policía nacional euskaldún, en referencia a sus métodos de trabajo. su hijo ekin, igual de violento que él y militante abertzale, parece estar en el ojo de interés de eta. entre ambos, edurne, esposa del primero y madre del segundo, intenta encontrarse a sí misma sin saber cómo su vida se ha convertido en este campo de minas.
entendiendo ambas como un díptico sobre el terrorismo en el país vasco en los años noventa, "txalaparta" sería el reverso nada complaciente del "patria" de fernando aramburu. sin caer en ningún momento en el sensacionalismo pero esquivando cualquier tipo de edulcoración, agustín pery se vale de una prosa que es casi como una sucesión de golpes del propio txalaparta en un interrogatorio: el ritmo es seco, constante, casi no hay espacio para recuperar el aliento y cuando la novela se cierra tras tan solo 166 páginas, he tenido la sensación de que la lectura había sido mucho más larga por la densidad emocional de la historia y la cantidad de tramas secundarias que pey va trenzando a la narración principal. salvando todas las diferencias, "txalaparta" puede hacer conectar a algunas personas con el discurso sobre lo gratuíto de la crueldad en las historias que hace nada generó "sirat": aunque ambas son ejercicios de ficción, están enraizadas en elementos reales. y sí, "txalaparta" es hiriente y durísima pero esa parte del relato, sobre todo cuando está tan bien hecha como aquí, debe y merece ser explorada también. eso no quita que yo ahora mismo necesite una larga ducha caliente.
Me ha gustado la trama y el enfoque que tiene. Un libro donde se nota el conocimiento que del tema y de sus entresijos tiene este autor. Por más que viví esa época, cada libro que leo sobre el tema me hace ver quan diferente es la realidad de cada una de las personas que la vivieron de cerca de lo que nos contaban. Y como “cocían habas” en cada uno de los bandos. Duro, muy duro, pero recomiendo su lectura.
libro bastante desordenado sin capítulos como tal. el padre malo malísimo sin sentimientos y el hijo otro que tal baila. personajes muy simples y sin sentimientos de nada. lo he terminado por terminar
Desgarrador, desazonador, triste.. maravilloso. Una pedrada en el corazón, pero una pedrada estupendamente escrita. Un pedazo de libro escrito por un pedazo de autor.
me ha encantado,como PATRIA Que lástima el conflicto familiar y de convivencia que genero todo el proceso de ETA y la cantidad de muertes,que bueno que por fin se terminara.