El libro está escrito a finales de la década de los '60, por lo que le falta más de medio siglo de historia: el surgimiento de ciudades como Dubai, creadas a base de dinero, el brutal ascenso del urbanismo chino, la especulación de la última década del s. XX y primera del XXI y sus efectos en la creación de ciudades vacías, la transformación de las ciudades europeas de industria tradicional a industria técnológica, de servicios (el auge de los palacios de congresos) o a cities financieras.
Sólo esto sería ya un defecto grave, pero no es el único. El libro hace largas descripciones de ciudades históricas con un tono sumamente subjetivo que deja clara la idea de ciudad a conservar que tiene el autor, al tiempo que evita descripciones objetivas de procesos, salvo en el último capítulo, en el que, en realidad, describe más modelos que realidades. Así, no termina de explicar cómo ni por qué evolucionan las ciudades.
Es cierto que hace unas descripciones generales de las ciudades históricas muy interesantes, y unos apuntes del uso del automóvil que resultan proféticos, pero toma como modelos urbanísticos a seguir a Le Corbusier y Wright, dos de los arquitectos más dañinos des s. XX para las ciudades.
En resumen, un libro prescindible que ha envejecido muy mal.