Brillante ensayo sobre la Cultura de la Cancelación y potente defensa de la razón y la libertad de expresión. Está muy bien escrito, estupendamente documentado y razonado. De hecho, creo no puedo hacer mayor elogio a este libro que el decir que no estoy de acuerdo con muchas de las ideas políticas, religiosas, etc., de su autora, pero pondría este texto como lectura obligatoria para todo el mundo, probando así el argumento que se defiende en él: de la libertad de expresión, de creencias, de cátedra, así como del diálogo y el contraste de ideas opuestas, todos salimos ganando, y crecemos como personas y como sociedad.
No estoy de acuerdo con todo lo que la autora expresa en el libro pero muchas de las cosas que dice son ciertamente terroríficas. Quien no se ha sentido atacado en redes sociales por expresar su opinión. Porque de eso va este libro, deberíamos de ser libres de dar nuestra opinión así como argumentar nuestras opiniones/ideas. Que se pueda debatir. Es normal tener ideas diferentes, estar en desacuerdo. Es natural. No por estar en desacuerdo con la opinión de alguien tengo yo derecho a tirarle odio o a cancelarla. Lo mismo pasa con libros, obras de teatro, películas. El contexto histórico existe. ¿De que vale censurar o retirar algo del programa educativo? Lo importante es verlo/leerlo y hacer un juicio de ello, debatir, porque nos chocan hoy en día esas actitudes, que tenían de malo, porque no debemos repetir esas acciones sucedidas en el pasado.. No leyéndolas, no estudiándolas es cuando podemos repetir los errores del pasado. También el tema de andar separados por medio de etiquetas grupos, etc cuando unidos siempre haremos más presión contra el sistema. Porque dividir la clase obrera en géneros, sexualidades, razas, todos deberíamos unirnos para luchar por un mundo justo e igualitario donde consigamos mejoras en los derechos laborales, etc. Si vamos cada uno por nuestro lado, poco vamos a conseguir En cuanto al tema trans si que estoy de acuerdo en que oímos muchos casos de mujeres trans atacadas, a las que se niega su espacio (el tema tan controvertido de los vestuarios/baños de mujeres) y para las cuales el vocabulario debe adaptarse para no ofenderlas. Pero no se escucha casi nada del lado contrario, de hombres trans. No he oído nada sobre eliminar la palabra "hombre" o "penx". Es curioso que las mujeres siempre sean el grupo discriminado. Podría dedicar líneas y líneas a los temas expresados en este libro la vrdd. Da para debatir y mucho.
Para introducirte en las grietas del pensamiento posmoderno es adecuado, pero se queda en un aperitivo dentro de un tema que requiere mayor profundidad de análisis sobre su impacto en el comportamiento social, las disonancias cognitivas y la desposesión de identidades.
Empecé a leer este ensayo pensando que la crítica se orientaría más hacia el revisionismo histórico de autores clásicos, pero por cada página que avanzaba se volvía mucho más conservador hasta límites insospechados. Creo que a la autora le convendría leer un poco más de Karl Popper y Hannah Arendt antes de entrar en este delirio heterosexual.