En plena marcha victoriosa de su regimiento de infantería por territorio de Francia, en 1944, el soldado Leroy Stewart no pensaba en la gloria ni en la muerte. Estaba preocupado por su ropa "Cuando empezamos a caminar, tuve un problema los calzoncillos me incomodaban. Se me subían todo el tiempo". Los recuerdos del teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial están plagados de comentarios los pies congelados, el estómago vacío, los dedos azules de frío que apenas podían accionar el gatillo, la diarrea vergonzante. Para millones de soldados, la vida en Europa era una calamidad que parecía no tener fin. Sus ojos contemplaban horrores insólitos, en el oído retumbaban ruidos desconocidos y la nariz detectaba olores insoportables. ¿Cómo era realmente estar ahí? A partir de un archivo enorme de memorias, testimonios epistolares, caricaturas de la época, documentos y entrevistas, Mary Louise Roberts aborda la experiencia de los Aliados a partir del seguimiento casi etnográfico de un puñado de batallones de infantería. Desde una perspectiva pegada al ras del suelo, reconstruye la cotidianidad de los soldados, sometidos a las condiciones más extremas, y revela el padecimiento físico y mental de esas mayorías de jóvenes que no tenían la menor idea del panorama más amplio de la contienda, ni de por qué estaban donde estaban, y vivían pendientes de la comida, los zapatos que dolían, la ropa húmeda o mojada durante días, la suciedad, y expuestos a las enfermedades, las heridas, los cadáveres. En ese contexto hostil, reclutados y entrenados como cuerpos obedientes al servicio de una causa mayor, los soldados forjaban vínculos de solidaridad y un lenguaje común para dar sentido a situaciones intolerables y resistir incluso a la disciplina militar. Así, en un relato salpicado de voces y anécdotas, la autora va mostrando las contraseñas de ese código compartido y las estrategias a las que recurrían para preservar algo de su condición humana. Ejemplo magistral y conmovedor de lo que se conoce como historia somática de la guerra, este libro recupera el punto de vista de los "dominados" del campo de batalla y aporta una pieza clave para entender la magnitud de un acontecimiento crucial del siglo XX.
Mary Louise Roberts is the WARF Distinguished Lucie Aubrac Professor of History at the University of Wisconsin–Madison. She is also the Charles Boal Ewing Chair in Military History at the United States Military Academy at West Point for the 2020-21 academic year. Her most recent books are What Soldiers Do: Sex and the American GI in World War II France and D-Day through French Eyes: Normandy 1944, both published by the University of Chicago Press.
Este libro me ha hecho reconectar con la historiadora social de la guerra que guardé cuando decidí dejar la tesis y sólo puedo decir que me ha hecho muchísima ilusión 🤎
Roberts hace un estudio meticuloso sobre la vida cotidiana del soldado de infantería (inglés y estadounidense) durante la Segunda Guerra Mundial, centrándose en las campañas de Francia e Italia. El libro tiene una buena estructura para facilitar la comprensión de la situación de los soldados: la importancia de cada uno de los sentidos; la implicación de estar sucio o limpio; lo que significaban los pies; las heridas, su condición y percepción; y el significado de los cadáveres. Todo ello acompañado y fundamentado en testimonios reales de soldados y sanitarios. Un libro bien respaldado por toda la bibliografía que acompaña.
Lo recomiendo encarecidamente, pero con condiciones. Este libro es un ENSAYO, no es apto para personas que busquen gestas heroicas en la guerra ni para aquellos con poco estómago. La guerra no tiene nada de heroico y la autora lo plasma muy bien.
A modo particular me quedo con esta cita final: “Los historiadores no deberían apartar la mirada ante un cadáver. Porque en la historia de quienes murieron podemos aprender mucho sobre cómo hicieron para seguir viviendo los que sobrevivieron”.
Un libro muy distinto de la Segunda Guerra Mundial. Acostumbrada a leer historias de la misma, reconozco que nunca me había planteado el punto de vista de los soldados que luchaban en esta guerra y este libro nos trae precisamente eso. No nos habla de su punto de vista político, no. Sino de sus rutinas, de lo que vestían, de lo que se alimentaban, de lo que les preocupaba, de las tareas que hacían, de las heridas que tenian pero, sobretodo, de sus sentimientos y de lo que advertían sus sentidos. Y me ha resultado realmente interesante a la par que duro. La autora nos habla de ello sin tapujos, a través de los propios testimonios de muchos de los soldados que lucharon en esta guerra en el bando de los aliados. Se nota que esta obra tiene detrás una gran labor de investigación. No está contado en forma de novela, sino que es más bien un ensayo donde expone distintos puntos de la vida de estos soldados. Advierto que considero que no es para todo el mundo porque tiene escenas realmente duras. No olvidemos que no deja de ser una guerra y que las cosas que han vivido estos soldados a veces superan la ficción. Sin embargo, a mí me ha gustado mucho conocer este otro punto de vista y me ha aportado muchas cosas nuevas. Sin duda lo recomiendo a los que, como yo, quieren conocer todos los recovecos de esta época tan compleja de la historia mundial.