Treinta años después del exilio, María Luisa Elío decide volver a la ciudad donde pasó su infancia, con la intención de hacer frente a los fantasmas del pasado. Tiempo de llorar da cuenta de ese viaje y de la imposibilidad de reconocerse en el lugar de origen. Si asumimos que el desarraigo y las heridas de la guerra nos convierten en sombra de lo que fuimos, el relato de este viaje melancólico sería todo oscuridad. Sin embargo, a Elío la acompaña su hijo Diego, de siete años, el contrapunto de ternura que restaura el sentido de su presente, lo que le permite volver a México e incursionar en un viaje interior mucho más complejo que atraviesa por la locura y desencadena la escritura de los tres libros que aquí se compendian.
Qué bonitas reflexiones sobre volver a un lugar que está lleno de recuerdos que duelen pero que también dan alegría. Qué difícil ha de ser de pronto tratar de detener el tiempo y mirar hacia atrás para entender toda la vida que se ha recorrido y vivido. <3
La literatura del exilio me parece brutal: es demasiado cruda, triste y llena de dolor. Todavía más doloroso escribir sobre el regreso a dónde alguna vez llamaste hogar.
Me ha gustado mucho este libro, sin embargo, hay algo que no me permitió entrar de lleno. Me gusta como el libro propone la vuelta como una forma de salir, como si nuevos recuerdos fueran sobreponiéndose y, ssí, permitieran a quien recuerda dejar atrás los recuerdos desgarradores, no porque dejen de existir, sino porque ahora son parte de una constelación al rededor de un lugar y no todo. En ese sentido, me recordó mucho al intento proustiano de "recobrar el tiempo."
Por otra parte, la presencia de Diego es fundamental para ese restablecimiento del tiempo. Diego es una fuente de vida que obliga a María Luisa a salir de su cama y hacer nuevos recuerdos, a establecer un presente basado en Diego y no en la guerra civil. Diego es lo que permite que María Luisa no caiga en lo terrible de la consciencia de la guerra civil.
Estos textos permiten trazar un eje en la literatura de Elío: el recuerdo. ¿Qué función tiene el recuerdo en la ontología y epistemología de una persona? Esa es la pregunta que Elío busca responder a cada página.