En esta época en la que el conocimiento se simplifica y se difunde a través de etiquetas, de listas con "lo más" y "lo mejor", de titulares, memes y escasos caracteres, en esta época en la que se ensalza lo liviano y pasajero, leer a Unai Elorriaga es un regalo que he querido compartir con esta edición de Nosotros no ahorcamos a nadie. La escritura de Elorriaga posee muchas de las virtudes de las que carece buena parte de la literatura contemporá profundidad, singularidad, cuidado en cada palabra, en cada construcción sintáctica, un conocimiento literario vasto que, sin embargo, no se expresa con pedantería sino que se filtra a través de sus páginas, un sentido del humor original, en ocasiones irónico y cáustico pero nunca feroz. Elorriaga escribe fuera de las modas y de los tiempos trepidantes y al mismo tiempo toca asuntos que nos afectan directa y profundamente. O por lo menos deberían hacerlo. Es el caso de Nosotros no ahorcamos a nadie, una novela que el propio autor ha traducido y que, en su versión original en euskera -Iturria (Susa, 2019)- ganó el Premio Nacional de la Crítica. Una novela que, con una mirada llena de ternura y comicidad, se articula en torno a la vejez, a la conciencia del final de la vida, al decaimiento y la enfermedad, a través del viaje de sus ancianos protagonistas, Soro Barturen y Erroman. Unai Elorriaga nos hace disfrutar con su desbordante imaginación y su sentido del humor. Nosotros no ahorcamos a nadie es, además de una novela sobre la amistad de dos ancianos, una reflexión profunda y deliciosa sobre el arte de narrar y de leer, sobre el ejercicio de la traducción, un homenaje al cuento como género literario mayor y a lal literatura centroeuropea como fuente de conocimiento e inspiración. Ojalá disfruten de su lectura tanto como yo.
Unai Elorriaga López de Letona (Bilbao, 14 de febrero de 1973) es un escritor español en lengua vasca.
Nacido en Bilbao, ha vivido siempre en el barrio de Algorta del municipio de Guecho (Vizcaya). Licenciado en Filosofía y Letras, sección Filología Vasca por la Universidad de Deusto, es escritor y traductor. Ha publicado hasta el momento cuatro novelas, una obra de teatro y varias traducciones.
Su opera prima, SPrako tranbia (Un tranvía en SP), escrita en euskera y publicada en 2001 por la editorial vasca Elkar, le granjeó fama y prestigio como escritor, especialmente después de que dicha obra fuera galardonada con el Premio Nacional de Narrativa de España de 2002, convirtiéndose Unai Elorriaga en el segundo escritor en euskera en obtener dicho galardón, después de Bernardo Atxaga en 1989. Ese galardón dio a conocer a Elorriaga más allá del País Vasco y desde entonces la editorial Alfaguara ha publicado todas sus novelas traducidas al castellano. El propio Elorriaga es el traductor de sus obras a dicha lengua. Sus cuatro novelas han sido traducidas a múltiples idiomas: italiano, inglés, gallego, alemán, poni, serbio y estonio entre otros.
Es colaborador en prensa escrita (El País, Deia, Euskaldunon Egunkaria, Berria...) y ha sido profesor y ponente en universidades de todo el mundo: Oxford, Georgetown, Universidad del País Vasco, Universidad de Dublín, Universidad de Aberdeen, École Normale Supérieure de Lyon...
2,5. Tiene ciertos momentos, pero ni al planteamiento original le acabo de ver la lógica, ni los cuentos tienen suficiente fuerza como para ser publicados sin el comentario posterior. Me gustó mucho, aunque no lo he releído, un tranvía en SP, y me esperaba algo con más fuerza, pero me ha resultado un conjunto descafeinado
Ahorcar no, pero aburrir sí. Juego de espejos entre una serie de cuentos y una novela buscando al presunto autor de esos cuentos y analizando el contenido y las figuras que aparecen en cada uno de ellos. Absurdo todo. Lo salvable son los cuentos,algunos, pero con esa moda de final abiertosinsentidoqueamputalatrama.
Me gustó mucho. Es un ejercicio literario que abraza el cuento y la novela. Se nota que el autor se lo pasó muy bien, dejándose llevar por las voces de los protagonistas, y comentando los propios relatos, lo cual tiene su complejidad. Algunos capítulos me marcaron mucho, suerte que había personajes comentándolos, para poder salir de la atmósfera creada. Desde hace tiempo soy muy fan de las historias en las que los protagonistas son personas mayores y este se queda en mi colección <3 con cariño.