Una magia salvaje es una historia de fantasía que termina en romance.
Todo empieza con Weston, un joven que no cuenta con las habilidades suficientes pero que sueña con ser alquimista, lo que lo ha llevado a conocer a los mejores o más accesibles maestros de Alquimia y con los que ha salido mal, debido a su ineficiencia.
Al chico le queda un último recurso, Evelyn Welty. Si no logra convencerla de que lo acepte como aprendiz deberá de olvidarse de sus sueños y empezar a ganarse la vida como cualquier persona común y corriente ya que su madre y sus cuatro hermanas no pueden tratar de sobrevivir a la crisis financiera y además solventar los sueños de Wes.
Cuando el chico llega a ese pueblo lejano en el que se sabe que vive la señora Welty, se encuentra con un lugar un tanto deprimente. A pesar de ello, va y toca la puerta de la mansión Welty y se encontrará con una chica un tanto huraña, Margaret Welty. Es ahí donde comienza la aventura, esto sin que ambos lo sepan, pues se verán partícipes de la cacería más grande de la temporada, la cacería por el hala, una criatura mítica que amenaza al pueblo cada cierto tiempo.
Hasta este punto, todo me pareció muy enigmático y emocionante, un chico inexperto tratando de hacer alquimia para ayudar a Maggie a convertirse en leyenda, igual que su madre. Un zorro de ojos blancos que causa temor y a la vez admiración, un premio cuantioso que liberaría de sus carencias a la familia Winters y unos hechizos tan poderosos como peligrosos. Pero, mi problema fue el romance ya que lo sentí un tanto forzado. Sí comprendí la cercanía y la conexión que nación entre Maggie y Weston pero me hubiese gustado más que quedase como una profunda amistad, no sé, me pareció un romance muy apresurado.
Lejos de eso, fue una lectura que disfruté ya que todo lo que tenga que ver con magia y animales míticos me fascina.