Forest Peak es un pueblecito montañoso donde los vecinos no podrían ser más aburridos. Lo más emocionante es la celebración del 4 de julio donde su arisca sheriff recibirá la llave de la montaña. Pero en medio de la celebración comienzan a aparecer noticias de histeria colectiva en otras ciudades y muy pronto, empiezan a llegar personas corriendo en un aparente ataque nervioso, que colapsan y mueren... pero no se quedan muertos durante mucho tiempo.
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Rescaté este libro de mi pila infinita de libros pendientes, escrito durante el pleno apogeo de estas historias de zombis. Y sin importar en qué época se hayan escrito, no hay mucha innovación posible en el género zombie. Siempre se nos cuenta la vida normal de la gente que de repente se ve lanzada a la locura de sobrevivir a un apocalipsis zombi, lo importante es que los protagonistas sean carismáticos y la narración sea trepidante y emocionante, y si de paso quieren darnos un poco del ¿por qué ocurrió esto? pues podemos darnos por bien servidos. Ben Tripp cumple muy bien con esos aspectos y se supera gracias a una protagonista fuerte pero profundamente humana, que comete errores más de una vez, sumado a una trama trepidante y llena de acción.
Kelley es la hermana menor de la condecorada heroína de guerra Danielle Adelman, la orgullosa sheriff de un pueblito montañoso al sur de los Angeles. Está harta de ser invisible para todos, así que decide fugarse para iniciar una nueva vida... pero no elige un momento precisamente idóneo para hacerlo. A pesar de que solo conocemos su punto de vista en el capítulo inicial, ella es el hilo conductor de nuestra protagonista, Danny. Todas sus decisiones las toma pensando en el mejor modo para encontrar a su hermana menor. No importan los civiles que tiene a su cargo ni la posibilidad muy real de que Kelley ya esté muerta. Solo quiere saber qué fue de ella, encontrarla y tal vez pedirle una disculpa por todos esos años que no se ocupó de ella como debía. Sabiendo eso, no podemos menos que admirarnos por la entereza de Danny. Está muy lejos de ser perfecta, tiene traumas de las 3 ocasiones en que estuvo de servicio en Irak y lo que vivió allí, está a un paso de ser alcohólica y su única cualidad es ser una buena líder, pero su frialdad para mantenerse en control le ha costado perder a su hermana, aun así, en medio de la confusión y locura que cae sobre el pueblo cuando empiezan a llegar desconocidos que caen muertos y luego reviven, Danny mantiene la suficiente cabeza fría para manejar la situación, hacer todo lo posible por los supervivientes y conducirlos a un lugar seguro. Y solo entonces decide seguir el rastro de su hermana. Gracias a ese viaje consigue descubrir información muy relevante sobre el estado de las grandes ciudades, la posible ayuda militar que puedan esperar los civiles (ninguna) y la visible evolución que están teniendo los infectados, que pasan de ser simples cadáveres de movimientos lentos, a criaturas inteligentes con instintos de caza muy desarrollados.
Aunque Danny es la protagonista badass indiscutible, está rodeada de un par de secundarios que ayudan a mostrar su humanidad y gracias a los cuales estamos al tanto de lo que ocurre con los supervivientes "abandonados" mientras ella va en su búsqueda solitaria. Amy, la veterinaria, que erróneamente creen todos que es una "doctora de humanos"; Patrick, el diseñador de interiores con su propio programa de televisión; Wulf, veterano de guerra y el ebrio del pueblo, que convenientemente es un excelente francotirador que consigue sacarlos del apuro en más de una ocasión, aparte de otros que no tienen gran protagonismo, pero cada que se les menciona nos alegramos de que sigan bien. Mención aparte necesita el grupo de mercenarios, pseudo militares, que demuestra que en medio de una crisis mundial, la gente no deja de ser gente y ya sin las reglas de la sociedad, algunos demuestran su verdadera naturaleza.
Como toda buena historia de zombies, el libro nos lleva a reflexionar más sobre la conducta humana, PERO también nos muestra enfrentamientos sangrientos y algunas escenas bastante grotescas y descriptivas que le revolverán el estómago a más de uno. Los zombies de Rise Again son asquerosos y despiadados y es muy interesante ver su evolución a lo largo de toda la trama. La mitad del libro está cargada de acción por los enfrentamientos contra estas criaturas, además de contra unos cuantos humanos que no son mejores que los monstruos.
Creía que era un libro autoconclusivo... pero con esa frase del final (tremendo cliffhanger), resultó obvio que no, todavía hay más historia que contar, aunque creo que bien podría haber terminado allí.
Nivel de Inglés: Intermedio
¿Qué Disfruté?
Danny es aguerrida, inteligente y muy tenaz. Verla sobrevivir una y otra vez, aún cuando todo estaba en su contra, fue realmente emocionante.
¿Qué Prefiero Olvidar?
Toda la secuencia del grupo militar me dio muchísima rabia.
Citas
Danny was trying to decide between hope and horror. To lose someone to death was to come up against a great, hateful mystery, a thing that would claim everyone some day. To see that person return from death, if only halfway—was that some kind of mercy, or was it the worst possible outcome?
Danny had a system for dealing with despair. The first thing to do was to acknowledge that your situation sucked more than seemed fair. The second thing was to remember that “fair” was an imaginary idea that had no basis in reality. The third thing was to identify a simple long-term goal, something beyond the world of shit, and make that your purpose in life.
Her motto had always been I can handle this. If she fell back on a bunch of incompetent civilians, she wasn’t stronger. She was weaker.
What she’d never considered was the idea that “stronger” wasn’t the only virtue. There were other things. Being a good friend, maybe. Not only being close to people, but needing them. She’d always thought of that as a weakness, but it was also a strength.
And Kelley—what did Danny even need her for? Maybe hope. Maybe atonement. Maybe she simply loved her, and that was all there was to it.>