Cuando Jorge Edwards comenzó a escribir, en un mundo que estaba muy lejos de destinarlo a la literatura, se encontró con un pariente cercano que nadie nombraba, un fantasma, un marginal, un maldito de su época, Joaquín Edwards Bello. Joaquín había obtenido el Premio Nacional de Literatura en 1943, pero su vida accidentada, aventurera, de jugador empedernido, su inconformismo, su abierta y en aquellos años escandalosa rebeldía social, ya lo habían convertido en una leyenda viviente. El sobrino siguió con fascinación, con asombro, la historia del primo hermano de su padre. El tío Joaquín, había conocido los palacetes de América y Europa, pero pronto descendió al fondo de la noche: a las callejuelas y tabernas de la mala muerte, a los prostíbulos, a los garitos clandestinos. Vivió una vida accidentada entre Madrid, París, Valparaíso y Santiago.
Jorge Edwards Valdés (Santiago de Chile, Chile, 29 de junio de 1931). Escritor, abogado, periodista y diplomático chileno. Estudia en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y en el Instituto Pedagógico de la misma universidad, posteriormente realiza sus estudios de postgrado en la Universidad de Princeton. Diplomático de carrera ente 1957 y 1973, ocupa diferentes puestos: primer secretario en París (1962-1967), consejero en Lima (1970), encargado de Negocios en La Habana (1970-1971) y ministro consejero en París (1971-1973). Tras el golpe de Estado de Chile, en 1973 se marcha a Barcelona, donde trabaja como director de la editorial Difusora Internacional y colabora como asesor en la editorial Seix Barral. Jorge Edwards contribuyó a formar, con la Sociedad de Escritores de Chile, la comisión de Defensa de la Libertad de Expresión. En 1982 ingresó como miembro de la Academia de la Lengua de Chile. Entre 1994 y 1997 es embajador ante la Unesco en París, siendo miembro del Consejo Ejecutivo de la Unesco y Presidente del Comité de Convenciones y Recomendaciones (1995-1997), que se ocupa de los derechos humanos. En 2010, obtiene la ciudadanía española y también es nombrado embajador en París del gobierno chileno.
Es autor de numerosas novelas, cuentos y ensayos. Destacan, entre otras obras, El peso de la noche, La mujer imaginaria, El origen del mundo, Gente de la ciudad, Las máscaras, Adiós, Poeta...
Algunos de sus libros han sido traducidos a diversos idiomas. Colabora en diversos diarios europeos y latinoamericanos, como Le Monde, El País, Corriere della Sera, La Nación o Clarín, de Buenos Aires. Es miembro del consejo de redacción de las revistas Vuelta y Letras Libres de México y ha dictado cursos sobre temas latinoamericanos en diversas universidades norteamericanas (Chicago, Georgetown) y europeas (Universidad Complutense de Madrid, Universidad Pompeu Fabra de Barcelona). Recibe el Premio Cervantes en 1999 y la biblioteca del Instituto Cervantes de Mánchester lleva su nombre.
El libro es un homenaje que un escritor hace a otro, que fue su tío; el relato va reforzado con las investigaciones y especulaciones que el autor se permite hacer respecto de la vida y obra del escritor homenajeado. Creo que el libro pudiera ser un poco menos extenso, pues hay historias y referencias que se repiten innecesariamente.
Lo que más me ha gustado de la novela es la aproximación íntima del narrador hacia su personaje principal tomando muchas veces su lugar o desdoblándose para hablarle sin que se pierda la distancia entre personaje y narrador. Esta técnica aplicada con destreza le da un toque diferenciador a lo que hubiera podido ser una novela regular. Ahora, pienso que quizá este libro no sea el mejor para empezar a leer al autor ya que al ser uno de tintes biográficos (pero también autobiográficos), pesa bastante el acercamiento previo que hayamos tenido con el escritor. Otro apunte: venido de una lectura de En busca del tiempo perdido, se aprecia la mención en la novela de los Verdurin, los Guermantes, Charles Swann y de Albertine.
Tanto como un libro acerca de Joaquín Edwards Bello, un viaje por el Santiago de los años 20, 30 y 40. El de nuestros abuelos. Casi puedo verlos pasando frente a algunas de las escenas.
El in�til de la familia es un desfile extraordinario de personajes, una corte que en muchos momentos se transforma en corte de los milagros, una caja de sorpresas, que nos lleva a mundos extremos, contrapuestos, y nos hace asistir desde adentro a un destino fuera de lo com�n, hermoso, pero lleno de riesgos y en definitiva tr�gico. El tema de esta novela es una historia familiar y un drama literario y humano. Cuando Jorge Edwards comenz� a escribir, en plena adolescencia, en un mundo que estaba muy lejos de destinarlo a la literatura, se encontr� con un pariente cercano que nadie nombraba, un fantasma, un marginal, un maldito de su �poca, Joaqu�n Edwards Bello. Joaqu�n hab�a obtenido el Premio Nacional de Literatura en 1943, pero su vida accidentada, aventurera, de jugador empedernido, su inconformismo, su abierta y en aquellos a�os escandalosa rebeld�a social, ya lo hab�an convertido en una leyenda viviente. El sobrino sigui� con fascinaci�n, con pasi�n, con asombro, la historia del primo hermano de su padre y bisnieto de Andr�s Bello, el gran fundador de las instituciones republicanas. Joaqu�n, el t�o Joaqu�n, hab�a conocido los palacetes de Am�rica y Europa, pero pronto descendi� al fondo de la noche: a las callejuelas y tabernas de mala muerte, a los prost�bulos, a los garitos clandestinos. Vivi� una vida accidentada entre Madrid, Par�s, Valpara�so y Santiago. El in�til de la familia es una ficci�n que parte siempre de la memoria, p�blica o privada, y que nos pasea sin concesiones, con incesante humor, desde las postrimer�as modernistas del siglo XIX hasta estos primeros y endiablados a�os del XXI.
La vida de Joquín Edwards Bello es relatada por Jorge Edwards, su primo en segundo grado, a través de una biografía ficcionada basada en las novelas, relatos, cuentos, crónicas y ensayos del primero. Jorge descubre en los personajes de sus novelas los rasgos de Joaquín. Todos estos personajes pertenecen a clases sociales bajas, lo cual demuestra el deseo de Joaquín por ser como estas personas, y su dificultad para ser como las personas de su propia clase social. Joaquín es un novelista y por ende un "inutil". "El inutil", por tanto, es la novela que sirve a Jorge para llevar a cabo su exploración de su primo en segundo grado.
Un excelente libro y mas que eso un excelente personaje de la literatura chilena. Si bien no soy fan de las biografias esta me encanto, ya que, habla de un escritor que esta casi oculto en las letras chilenas y eso tiene un cierto encanto. Ahora la motivación está en seguir leyendo cosas de Jorge Edwards y buscar mas cosas de don Joaquin.