Un libro con los primeros pasos de Yolanda Oreamuno por la literatura, cuando aún era una desconocida.
En esta recopilación de variados escritos de Oreamuno, queda clara la opinión de la autora acerca de varios temas literarios, de arte y algunos asuntos de la sociedad costarricence de aquella época (Finales de 1930 y a lo largo de la década de 1940)
Oreamuno indica que la literatura y el arte de la época tenía “exceso de folclore”.
Dijo: “𝐃𝐨𝐲 𝐠𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐚𝐥 𝐟𝐨𝐥𝐜𝐥𝐨𝐫𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚 𝐫𝐞𝐧𝐝𝐢𝐝𝐨, 𝐥𝐨 𝐬𝐚𝐥𝐮𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐠𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐝𝐚, 𝐲 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐫𝐞𝐧𝐨𝐯𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐨𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚𝐥𝐞𝐥𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐦𝐨𝐯𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐚𝐦𝐞𝐫𝐢𝐜𝐚𝐧𝐨, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐫𝐞𝐧𝐝𝐢𝐫𝐥𝐞𝐬 𝐡𝐨𝐦𝐞𝐧𝐚𝐣𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐫𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫 𝐥𝐢𝐭𝐞𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫.”
Sobre la poesía también tenía una fuerte opinión. «La alarmante prolijidad de la musa americana es ya un fenómeno de conejera. Vuelve a hacerse sentir la conocida frase: “𝐌𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐩𝐨𝐞𝐭𝐚 𝐲 𝐩𝐨𝐜𝐚 𝐩𝐨𝐞𝐬𝐢́𝐚.» Decía que se estaba copiando descaradamente a los poetas españoles, o bien, “𝐜𝐚𝐥𝐜𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐞𝐧𝐭𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐢 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨́𝐫𝐢𝐜𝐨 𝐲 𝐞𝐩𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨, 𝐚 𝐍𝐞𝐫𝐮𝐝𝐚 𝐲 𝐚 𝐆𝐮𝐢𝐥𝐥𝐞́𝐧.”
“𝐄𝐥 𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐡𝐮𝐦𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐦𝐚.”
“𝐀𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐥𝐞 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞𝐧 𝐦𝐮𝐫𝐚𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐧𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐬𝐞 𝐥𝐞 𝐚𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐚𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐦𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐨𝐬…”
Encontramos correspondencia muy valiosa que la autora cruzó con algunos amigos importantes y son estas cartas las que nos revelan más claramente a la mujer, apasionada, dolida y cansada, a la escritora con su estilo fluido y su pensar complejo.
En fin, a través de este libro nos acercamos a Yolanda Oreamuno; tenía una personalidad compleja, era una mujer fuerte, inteligente, muy elocuente, con firmes convicciones. Una mujer que sufrió en su vida personal y como escritora.
Sin duda alguna, Yolanda Oreamuno poseía un gran talento.