Divertidísimo, ligero pero con gran contenido social e histórico. Mucho que sacar, más aún si se profundiza en las numerosas notas a pie de página de la edición de turno (esta antigua de Cátedra las acostumbra kilométricas). Pináculo de su periodo, poco más que decir. No se quien es ese tal Anónimo ni por qué escribió tanto pero desde luego se inspiró.
Una relectura para empezar el año. Aunque un clásico siempre puede ofrecer algo nuevo si le das ocasión de ello. El lazarillo de Tormes narra su empeño en buscar en el siglo XVI una ocupación digna para ganarse el pan de cada día y tener una cama donde descansar, con todo en contra.