Emoción, aventura, peligro, amor, traición, suspenso. La trilogía de Los Guerreros de La Luz ofrece todo esto y más. Nos presenta un mundo de fantasía, un planeta habitado por seres humanos gobernados por temibles dragones.
Los únicos que se atreven a rebelarse son los valientes guerreros, muchos de ellos inexpertos. Su misión parece imposible, pero están dispuestos a dar todo por su Capitán. Una obra fascinante para adolescentes y jóvenes. Los adultos también la disfrutarán.
Los Guerreros de la Luz fueron de los primeros libros que leí en mi niñez/adolescencia. Cuando supe que Keila Ochoa sacó la tercera parte de esta historia me emocioné. Esta edición contiene la parte uno y dos, así que leí ambas partes para volverme a familiarizar con los personajes. Excelente opción para leer con los más peques.
Hay libros que nos recuerdan nuestra infancia. Los guerreros de la luz, de Keila Ochoa Harris es ese libro para mí.
El año pasado tuve la oportunidad de adquirirlo, y hace unos meses, de continuar con los libros segundo y tercero de la trilogía, contenidas en este volumen con portada de escamas de dragón. Las aventuras de Ator, Celeste, y los demás personajes en el Planeta Perdido (un mundo fantástico que se asemeja a los primeros siglos después de Cristo) reflejan con pluma ligera las pruebas e inquietudes de los jóvenes cristianos, los llamados guerreros de la luz. Seguidores de El Capitán, combaten a los dragones que gobiernan el planeta y hacen todo lo posible para eliminarlos.
Me ha gustado mucho reconectar con los personajes. Estoy segura de que la yo adolescente estaría leyendolo hasta que se despeguen las páginas, como pasó con mi copia del primer libro. Como escritora, el detalle del idioma francés en el segundo libro me pareció curioso con la construcción del mundo, pero es un detalle menor. El libro se pasa como el agua.