4,5. Existe un pequeño pueblecito donde el tiempo parece haberse frenado. En esta localidad, llamada Hogar, vive mucha gente, sin embargo, no todos tienen un casa. Los afortunados que han conseguido comprar una vivienda en este pueblo pasan los días bajo la atenta mirada de toda esa gente que se sienta en el césped de sus casas, esperando el momento en que los dueños se vayan del pueblo y dejen la casa para tratar de adquirirla. Hogar es un lugar tan especial que las personas dejan todo para mudarse, durmiendo en plena calle durante años y perdiendo todo lo que habían conseguido en la vida hasta ese momento si fuese necesario con tal de tener algún día la posibilidad de conseguir aquello que más anhelan. Y es que Hogar, es un pueblo con un extraño poder que permite a las personas que compran una de las casas de su territorio, volver a ver a un ser querido que haya muerto. En este pueblo, los muertos importan más que los vivos.
Aunque Linghun es una obra de breve extensión, consigue explorar una gran variedad de temas, teniendo como centrales la muerte y, sobre todo, el duelo por el que las personas que continúan viviendo pasan, la dificultad para aceptar que ese ser al que tanto queríamos ya no está y no volverá a estar nunca más. ¿Quién podría resistirse ante la promesa de un pueblo que te permite no despedirte de estas personas, de continuar estando con ellos durante el tiempo que desees? Sin embargo, Hogar pide un precio muy alto, y es que en este pueblo todo gira en torno a los muertos, la vida no tiene importancia. Esto provoca la tristeza de los que se ven obligados a vivir en este lugar, como es el caso de nuestra protagonista, Wenqi, obligada a mudarse junto con sus padres, los cuales desean volver a tener con ellos a su hijo, fallecido años atrás.
A través de Wenqi, la cual es dejada de lado por parte de sus padres, veremos las consecuencias de vivir en el pasado, en el recuerdo, y como al no dejar ir a lo que ya no está, dejamos de vivir. Wenqi, viva y deseando vivir, solo recibe la indiferencia de sus padres, sin embargo, su hermano muerto hace tantos años, acapara toda la atención de estos y se convierte en el sentido de sus vidas. Todo gira en torno a él, nada más importa. Creo que “Linghun” hace reflexiones muy interesantes con respecto al duelo, al apego y a la muerte y como nos enfrentamos a esta.
Me ha gustado mucho como Ai Jiang refleja la soledad de su protagonista, la incomprensión que esta siente ante el rechazo de su madre o la indiferencia de su padre, incluso ante lo que se supone que ella misma debería sentir ante un hermano al que apenas recuerda. Wenqi se siente invisible, en un mundo donde los muertos son el centro, las personas se vuelven grises, pierden incluso la habilidad para comunicarse con otras personas, en definitiva, pierden el deseo de vivir una vida propia, una vida real, y si deseas esta, eres cruel, eres egoísta.
La ambientación de la novela es espectacular, consiguiendo todo el tiempo provocar en el lector una sensación incómoda constante, ya que “Linghun” no deja de ser una novela de terror, atípica y distinta, sí, pero una novela que no deja de ponerte los pelos de punta desde la primera hasta la última página, que nos habla de muertos y casas encantadas, pero lo hace desde un lugar muy diferente al que estamos acostumbrados.
Sin lugar a dudas, mi parte favorita de la obra de Ai Jiang es como la autora describe a todas esas personas en la calle, rodeando esas casas, esperando su momento. Estas existencias vacías que solo tienen un único objetivo, hacer lo que haga falta con tal de volver a ver a ese ser querido, personas que por una parte comprendes y por otra consiguen aterrarte. Este libro tiene una escena de una subasta, de la que no voy a decir nada salvo que es una de las escenas más impactantes y potentes que he leído en mucho tiempo. Simplemente brillante. La autora también aprovecha para dar sus pinceladas de amor y hablar sobre sobre esa pérdida que sufren las personas que emigran en relación a su identidad y su cultura, como si algo de su propio yo muriera al emigrar.
Si no le pongo las 5 estrellas es porque el final, pese a haberme parecido igual de sublime y acertado que el resto de la novela, muy bien elegido para que el mensaje llegue alto y claro al lector, lo he sentido muy apresurado. “Linghun” es una novela corta, que podría haber tenido, por lo menos, unas treinta, cuarenta o cincuenta páginas más que permitieran a la historia desarrollar ese arco final y conseguir aún más ese efecto desolador que deja en el lector su conclusión, porque es tan reveladora que es imposible que no te afecte. Si no fuese por esto, sería un libro impecable.
Recomiendo mucho la lectura de “Linghun”, tanto para los que le gustan las historias de terror, de esas que incomodan más que asustan, y también para los que quieran descubrir una historia profunda y triste, con una carga reflexiva muy potente, y que respira verdad en cada una de sus palabras. Además, el libro incluye dos relatitos fantásticos que hablan sobre deidades, y que también me han gustado mucho. Como no publiquen más cositas de Ai Jiang en español pronto, pienso saltarme al inglés con las obras que tiene publicadas, porque es la segunda autora seguida que leo que activa mi alerta personal a la que titulado “posible nueva autora favorita desbloqueada”, así que no creo que pueda resistirme mucho.