¿Qué hay acá, en Los perros perdidos? Demasiadas cosas, entre ellas un puñado de historias sobre personajes quebrados y familias destruidas; sobre perros que vuelven como lobos y humanos que se comportan como monstruos; sobre fiestas y sangre y cuchillos y el eco y los murmullos que preceden a toda obsesión. Eso porque en la escritura de Martín Sepúlveda la piel es un teatro de la crueldad y la ficción, un arte dibujado con los signos del dolor; un espectáculo de la intimidad que también es un avatar de la violencia y su lengua, acaso una música triste y demoledora que atraviesa las ciudades y la noche.
Los cuentos son cruentos, hay imágenes bestiales, otras grotescamente obscenas. Pese al disgusto al leer, me gustó sentir asco, dolor y trauma. Hace mucho no sentía la necesidad de dejar de leer, de tomar una pausa, de olvidar.
Con los libros de cuentos siempre se da la misma situación: es casi imposible encontrar un volumen de cuentos donde todos los relatos sean igual de atractivos para quienes los leemos, porque los temas son distintos, o los autores van mezclando formas, técnicas o temas, que a veces resultan y otras no, para nada. A veces buscamos un hilo conductor que unifique los relatos y no los encontramos. En este título, Los perros perdidos, el autor chileno Martín Sepúlveda aborda temas violentos e inquietantes pero las historias muchas veces nos hablan de las consecuencias, de lo que enfrentan quienes sobrevivieron a lo malo. Los que deben seguir. O deciden seguir. "Después", es para mí el punto más alto de este volumen: una distopia muy bien lograda con nubes tóxicas y gente aún más tóxica que sobrevive en un mundo de caníbales que intercambian agua y comida por sexo y muertos frescos. Un relato que se las ingenia para hablar de venganza, justicia y el empoderamiento en situaciones imposibles. "Salgamos a bailar" es para quienes ya entendimos que la tristeza nunca se va, uno simplemente se acostumbra a vivir con ella. Con esta historia se van a acordar de las personas que les hagan falta. "Fátima" es el asco por el personaje principal, una criatura abusada que no tuvo las herramientas para triunfar sobre su adversidad, y que se transforma en la peor caca que existe y más encima está todo el rato tratando de justificarse. "Taxidermia" me provocó una tristeza brutal con un final además que no vi venir por ningún lado. Y mientras lo leía, además, me dio frío. "Los perros perdidos", el cuento que además le da el título al volumen, es un remake de los cuentos de campo chilenos, con seres híbridos que protegen al Cola de Flecha y mantienen alejados a los lugareños. "Última marea" es una historia de mucho dolor que termina en locura y que me hizo recordar un cuento clásico chileno. Creo que era de Baldomero Lillo, donde también el mar es el asesino y el que gatilla toda la tragedia que ocurre después. (Aunque es muy probable que el autor ni siquiera haya leído ese relato). Para mí, insisto, PARA MÍ "Entre las llamas", "Otro funeral" y "En un pueblo chico" son los cuentos más débiles de este libro. Quizás las historias me parecieron predecibles, o no me agarraron por otro motivo, o simplemente no eran para mí. Con todo, algo que quería recomendar. No es una lectura livianita de fin de semana, es algo que los va a dejar pensando, sintiendo distintas cosas, y si eso es lo que buscan, acá está.
Las narraciones que contienen este libro resultan ser una excelente panorámica del sentimiento que impregna esta década. En los cuentos de "Los perros perdidos" el síntoma común es la soledad y sus varias formas. En el presente cada uno es su propia isla y el constante inconformismo, la saturación de información, la muerte y padecimiento ajeno como un dato de una cuesta, dejan poco espacio -o ninguno- para entender nuestra historia. "Los perros perdidos" vienen a ser esos momentos; los momentos brutales, la nostalgia, la ira como bandera, la desolación que siempre está en nosotros y evadimos mirar en el contexto dónde la diversión y la felicidad es el dogma de nuestra época. Se disfrutó demasiado este nuevo título.
Cuentos diversos, oscuros y muy interesantes, el rosado es engañoso, pero déjese engañar, es parte de la experiencia. Es un paseo por muchos temas sin aparente hilo conductor, pero que te llevan a muchos escenarios distintos: fuego, mar, y por supuesto perros que habitan estas historias que por momentos parecen sacadas de "galería nocturna". Un imperdible para los amantes del terror y del cuento. 10/10