¡APRENDER A AMARNOS ES IMPERIOSO! Del amor propio depende el amor que recibimos, el que damos y nuestra dicha existencial.
Actualmente, en general, buscamos llenarnos de prótesis emocionales –concepto que el autor desarrolla en estas páginas–, para dar cumplimiento a exigencias familiares y sociales, validarnos y así sentirnos merecedores de afecto condicionado, afecto que no aprendimos –ni nos enseñaron– a darnos a nosotros mismos.
El amor propio nos hace libres de dependencias de todo tipo porque nos libera del miedo y sus ramificaciones en forma de ganar, lograr, tener, saber, ser admirados, entre otras muchas metas del ego y de un lucrativo mercado que anestesia los padecimientos y dolencias que genera la falta de amor propio.
Con una mirada sistémica y la experiencia del camino recorrido, Lucas J. J. Malaisi postula en esta obra que la desnutrición emocional que padecemos tiene consecuencias, pues todos los flagelos que vivimos a nivel planetario (sean guerras, violencia, contaminación, corrupción, pobreza, injusticias y un largo etcétera) no son los problemas en sí mismos, sino los síntomas naturales de un tipo de educación que no nos enseña a amarnos genuinamente, sino en forma condicionada.
La nutrición emocional genera amor propio, que nos lleva a la satisfacción personal, a la aceptación, a la dicha de ser quienes somos, la salud en el cuerpo y la paz en el mundo, dejando muy atrás la ambición de poder, como expresión del miedo.
Desde el amor propio solo queda vivir en abundancia, en el presente y en el propósito de vida, desapegados, sin prisas ni exigencias, solo siendo y dejando ser quienes somos.
Este libro es una guía para nutrir el amor propio.
En definitiva este libro es el que más me ha marcado a lo largo de su lectura. Quizá también sea el que más marque mi vida a largo plazo. Veremos… Leerlo fue doloroso y a su vez esperanzador y transformador. En definitiva no soy el mismo ahora que lo terminé a quien era cuando lo empecé hace aproximadamente 6 meses. Lo leí con calma, sin prisa, tomando notas, llevando a mi día a día aquello de lo que en sus páginas me volvía consciente. Cada vez que lo abría, releía algunas páginas previas para reforzar el conocimiento adquirido y resignificarlo. El autor menciona frecuentemente un hecho: todos estamos en distintos niveles de consciencia y sanación. El contenido de este libro es algo que puede beneficiar a cada ser humano en diferente medida dependiendo de su nivel de sanación. Poniéndolo de esta manera, este libro es para cualquiera. Lamentablemente, uno necesita tener cierto nivel de consciencia, o por fortuna cierto nivel de apertura, para poder leerlo de forma que el libro cumpla con su beneficio implícito. Por tal, este libro no es para cualquiera. Es solo para aquellos que, dado su nivel de consciencia (entiéndase quizá como madurez), están listos para recibirlo en su sabiduría. Aquellos que están más heridos y en automático ponen sus mecanismos de defensa al frente para cubrir sus heridas (de las cuales no son completamente conscientes) difícilmente podrían beneficiarse de este libro a través de su lectura. Este libro llegó a mí justo en el momento indicado, momento en el que mi nivel de consciencia era el adecuado. De habérmelo topado antes lo habría descartado juzgándolo de sensacionalista y poco científico. Pero llegó a mí en el momento en el que más estaba listo para transitar el dolor que conlleva tomar consciencia y desprenderse de las que el autor llama prótesis emocionales… para “desnudar el alma” y empezar desde atrás, aprender a disfrutar la vida sin nada, sin dependencias. Amar a las personas por ser, y ya, no por lo que tienen, representan, hacen o han logrado. Amar la vida, porque sí.