¿Qué le está pasando a mamá? ¿Por qué grita así? ¿Por qué duerme tanto? ¿Por qué no quiere jugar conmigo? ¿Por qué no me cocina? ¿Por qué no me ayuda con las tareas del colegio? ¿Por qué no me quiere?
Sol Macaluso, la periodista que nos hizo llorar por sus directos desde la guerra de Ucrania, nos narra en estas páginas momentos cruciales de una existencia marcada por la cruda realidad de convivir con problemas de salud mental.
Desde niña, Sol tuvo que aprender a vivir con la enfermedad de su madre, un trastorno bipolar que afectó a su infancia y juventud, y cuyas consecuencias la llevaron a sufrir ella misma un episodio que cambiaría su vida para siempre.
La guerra de mamá nos ofrece un relato lleno de verdad, sorprendente y único, sobre el estigma de las enfermedades psicológicas, cómo afrontarlas y de qué forma lo pueden gestionar las personas del entorno.
Una historia sobre cómo el amor nos hace salir de los pozos más oscuros incluso cuando no podemos ver la luz.
«Este libro no habla de víctimas. No soy una víctima por tener la madre que me tocó y por haber tenido la infancia que tuve. Al contrario, soy una afortunada por haber tenido la oportunidad de aprender desde dentro lo que es la empatía y el no juzgar. Porque he visto y vivido en carne propia cómo mi madre ha sido dejada de lado por ser diferente, por no tener filtros, por ser un alma pura y sincera que a veces no ha podido elegir el comportamiento que su cerebro le obligaba a tomar.
En este libro no hay víctimas porque mi mamá tampoco lo es. Mi mamá es todo lo contrario a una víctima. Para mí es una luchadora, una heroína, porque a pesar de tener diagnosticada una enfermedad que no puede controlar al cien por cien, nunca dejó de intentarlo, nunca dejó de querer hacerme las trencitas con brillitos en el pelo, aunque el monstruo estuviera con ella; nunca dejó de querer caminar de mi mano, aunque tuviera más ganas de estar en la cama; nunca dejó de querer cocinar, aunque no supiera cómo».
Historia fuerte pero muy conmovedora. Me sentí identificada por partes.
Aunque la autora diga que no es víctima, para mi lo es, porque ante todo también somos hijas que esperan ciertos comportamientos y actitudes de parte de su cuidadora principal, mamá. Cuando eso no existe en nuestro entorno, a pesar de comprender las limitaciones de mamá, duele.
Esta es una historia dura y a pesar de que Sol insiste en que no es una víctima ni su madre tampoco, en eso no estamos de acuerdo. Sí que son víctimas pero de la sociedad en la que no está normalizado el cuidado de la salud mental. He acuciado que, durante toda la novela, todos ven que algo no va bien. Unos sabiendo qué ocurre, otros no. Nadie la ayuda a entender qué está pasando. Nadie la sujeta mientras cae en ese mar de dudas que poco a poco la hace naufragar porque sí, tocar suelo a veces es naufragar a la deriva sin saber bien si habrá orilla donde posarse. Yo he vivido en su misma posición otro tipo de enfermedad mental, cambiando el progenitor y sí, somos todos víctimas. ¿¡Cómo voy a tener una enfermedad mental!? ¡Yo no estoy loco/a! No todo es blanco o negro, hay enfermedades mentales de todo tipo, no es esa la definición de estar loco. ¿Yo estoy loca por sufrir desde hace más de quince años ansiedad y depresión? No me considero tal y aquí hay algo que no anda bien si la sociedad cree que sí. Estoy de acuerdo con Sol en que ha aprendido muchísimo de su madre, de la vida, de emociones y autoayuda. Se aprende, ¡qué remedio! Y valoro su capacidad de sobrevivir a las adversidades siendo tan pequeña. Admiro su incipiente madurez y a la mujer que ha llegado a ser. Es un muy buen libro para vivir, entender y normalizar. Se necesita más información pero también absorberla en vez de esquivarla o temerla.
La intención de la autora de acompañar y apoyar a quienes atraviesan situaciones similares en sus familias es clara, lo que hace que este libro sea una especie de abrazo solidario para los lectores en esas circunstancias. Sin embargo, el libro podría haber sido aún más poderoso si se hubiese enfocado completamente en la salud mental, dejando el tema de la guerra para una futura publicación. La narrativa habría ganado profundidad al explorar con más detalle el papel crucial de su padre en el manejo de la situación familiar y al resaltar las lecciones y los desafíos emocionales que enfrentó. La autora comparte su historia con valentía, reflejando una infancia marcada por las consecuencias de las decisiones de sus padres, quienes, en su esfuerzo por sobrellevar la situación, dejaron a las hijas más solas de lo que deberían. Aunque esta circunstancia puede ser cuestionable desde una perspectiva de responsabilidad adulta, también es un recordatorio de lo complejo que es equilibrar las necesidades individuales y familiares en tiempos de crisis. Mientras lo leía, no pude evitar recordar un capítulo de la serie Modern Love, en el que actúa Anne Hathaway, que retrata de forma conmovedora y visceral los desafíos de convivir con la bipolaridad.
Por una parte el libro está muy bien porque da mucha visibilidad a la salud mental y la guerra de Ucrania. Pero por otra parte he visto un libro vacío que no me ha aportado nada nuevo y muy repetitivo con las historias de la periodista. Tengo sentimientos encontrados con este libro. Si no os lo leéis no os vais a perder nada; y si os interesa la biografía de esta periodista conocida adelante, os va a gustar el libro.
es que es un relato super fuerte, muy personal y también muy valiente de contar
me pareció muy "extraño" de leer porque cursé con sol toda la carrera en la facultad y es tremendo leer algo de este estilo sobre alguien que conoces, sin tener idea que estaba pasando por todo eso en determinado momento.
Una periodista valiente cuenta la historia de una niña valiente, de una mujer valiente, de una madre valiente. Un texto duro y emocionante. Un dolor lleno de ternura y de amor. Sol.
Mi madre es TLP, y me he sentido bastante identificada con sus vivencias, ayuda a comprender y ver que no eres la única persona que ha pasado por situaciones similares.
Más allá de la forma en que está escrito y lo que se cuenta, le pongo 5 estrellas porque conecté con esa hija herida que sufre la enfermedad de su madre.