Si la primera novela de esta trilogía me gustó, con ésta la autora se ha salido de desmadre. ¡OMG! Menuda familia tiene el pobre de Dwayne. Y, sinceramente, si a mí me hubiera tocado tener que soportar a la madre de Dwayne, Linda, le habría escupido fuego con la primera mirada. ¡Qué sinvergüenza! A eso no se le puede llamar madre ni nada.
Ahora la abuela es un amor. ¿Puedo secuestrarla y hacerla mi abuela? ¡La quiero sí o sí en mi vida!
Dwayne es un hombre indeciso al que le han podido las inseguridades. Sin embargo, se le nota desde el primer momento que se enamora de ella. Y menos mal que ha aprendido a defenderse y a defender sus ideales.
Cuando la abuela se impuso y lo hizo parte de la junta directiva, me dieron ganas hasta de aplaudirla por tener los ovarios que hay que tener. Sinceramente, esta novela casi me hace llorar. Me ha encantado.