Algo muy malo está pasando en la Ciudad del Vaticano. Algo de lo que los habitantes de Roma hablan en voz baja. El lugar más sagrado para la Iglesia Católica ha sido invadido por visiones, pesadillas vívidas, apariciones blasfemas, y extraños fenómenos que cada vez son más intensos. Además, una extraña tormenta perpetua que ningún meteorólogo del mundo logra explicar se ha extendido sobre el lugar, condenándolo a una penumbra eterna. En una iglesia en crisis, con un Papa que para colmo parece estar enloqueciendo por causas desconocidas, Amadeo Loquasto, el camarlengo papal, brazo derecho del Santo Padre, une esfuerzos con Livio Contrito, médico oficial del papado, para buscar una solución a algo que no entienden ni pueden controlar, pero que empeora a cada día que pasa. Tanto, que varios obispos residentes en el lugar han comenzado a suicidarse en cadena.
Elio Quiroga es un escritor, director y guionista de cine.
Fue nominado al Premio Goya al Mejor Corto Documental en 2004 por El último minutero, que fue asimismo seleccionado en la Sección Oficial de Documentales del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, sección a la que regresó al año siguiente con el cortometraje documental Uwe, sobre el pintor Uwe Grumann. En 2005 adaptó a Stephen King en el corto animado Home Delivery, presentado por Guillermo del Toro, Premio al Mejor Corto en Fantasporto y elegido a competición en las Secciones Oficiales de un centenar de festivales internacionales. En 2009 realiza el corto animado Me llamo María, que es preseleccionado para los Oscars 2011. En 2015 realiza Sirena Negra, cortometraje que adapta la obra homónima de Vanessa Montfort, dentro del proyecto Hijos de Mary Shelley, que coordina Fernando Marías. El corto obtiene el Premio a la Mejor Película en el Festival Internacional de cine de Noida y el de Mejor Actriz en el Festival Internacional de cortos de Bombay.
Desde 2008 es representado por William Morris Endeavor y por Kleinberg Lange Cuddy & Carlo LLP. En España es representado por Alsira García Maroto como director y guionista y por Alicia González Sterling como escritor. Ha sido considerado en Hollywood como director para proyectos tan dispares como World War Z, Shark Night 3D, Pan, el remake de The Osterman Weekend (Clave Omega) de Sam Peckinpah, Neverwhere de Neil Gaiman, Passengers, o la adaptación al cine del comic Grendel, creado por Matt Wagner. Ha trabajado asimismo en Hungry Ghost, adaptación de la novela de ciencia-ficción Chinese Opera del escritor neozelandés Ian Wedde. También trabaja como analista de guiones y script doctor. Ha publicado varios libros, como son Mar de Hombres, Ática, El Ángel del Yermo, o La Materia de los Sueños, que fue premiado con el Accésit al Premio Everis de Ensayo 2003.
En 2012 publica su primera novela, El Despertar, editada por Timun Mas, a la que seguirán Los Códices del Apocalipsis (Tyrannosaurus Books) e Idyll (Dolmen Editorial).
En 2014 crea la serie de divulgación científica Science Gossip, junto con Luis Sánchez-Gijón. La serie es la primera producción canaria nominada a los Rockie Awards del BANFF World Media Festival.
En 2015 recibe el Premio Minotauro de Novela7 por Los que sueñan.
En 2018 publica el thriller Entre los sueños, con Ediciones B.
En 2019 estrena La estrategia del pequinés, largometraje que adapta la novela del mismo título de Alexis Ravelo, protagonizada por Unax Ugalde, Kira Miró y Jorge Bosch.
A todos nosotros nos gustan esas historias de terror en las que el mal muestra su cara sin complejos, emergiendo desde la profundidad de las tinieblas para recordarnos que la eterna lucha sigue vigente. Esas crónicas atemporales en donde el equilibrio de la razón se precipita hacia el otro lado, hacia el de la oscuridad, hacia ese desconocimiento que tanto tememos. Ese mal que asoma translúcdo, anticipado por una penumbra que viciará el ambiente hasta compungirnos el alma. Chiaroscuro nos muestra esas tinieblas y apuesta por la corrupción, tanto física como moral, De la Iglesia. Y esa premisa permite a Elio Quiroga la posibilidad de traernos algunas de las secuencias más divertidas, y aterradoras, que uno podría esperar en una novela gamberra de este estilo. Consciente de lo que tiene entre manos, las manifestaciones del mal no se dejan esperar y se expanden a lo largo de las cerca de quinientas páginas que componen esta narración. Sombras, garras, dientes, gruñidos, muerte…son solo las manifestaciones físicas de un mal que corrompe el alma y que la novela aprovechará para plantearnos los verdaderos claroscuros que se ocultan entre las paredes todo aquello que consideramos sagrado. Y es que Quiroga aprovecha la oportunidad que le aporta el escenario para sacar a relucir esos terrores cotidianos, que asumimos como tolerables con demasiada facilidad. Centrados en la ambigüedad moral que, en su máxima expresión, se centraliza en la pureza del alma, los personajes que transitan la novela son el paradigma de esa lucha fratricida entre las creencias y las certezas. El cielo del Vaticano está cubierto de estratos nubosos cargados de negatividad que traspasan cualquier muestra de flaqueza espiritual. De ahí que el mal germine con tanta facilidad en una institución cuya pureza atraviesa las ciénagas de penumbras que hace gala esta historia. El protagonista de la novela se nos presenta como ese antihéroe que asume sus limitaciones sin ningún tipo de complejos, dispuesto a todo con tal de exorcizar sus propios demonios. Como si fuera una extensión del propio autor, este personaje nos llevará de la mano hacia las profundidades de la institución, conocedor de la maldad que anida en cada uno de los umbrales de los pasillos del Vaticano. Un personaje atormentado lleno de, como no, claroscuros, que hará las delicias del lector por sus excentricidades y sus peculiares amistades que, en más de una ocasión, harán aplaudir al que conoce los engranajes de estas eternas batallas. Y es que esta novela invita a quien se adentra en sus páginas a algo tan simple como el disfrute de esas cosillas que espera encontrar en una historia de terror. Todo un deleite de emociones llenas de criaturas que se esconden en la oscuridad, cargada de un cinismo importante (o mala ostia) y que nos invitará a atravesar un purgatorio hacia la veracidad de nuestras creencias.
Una novela con toda la brutalidad que ha manejado la iglesia su propia historia.
Un mal sobre el Vaticano, un sacerdote apóstata que no cree, pero pese a ello parece seguir queriendo tener fe. ¿Qué podría salir de aquí?
La narrativa parece más un ensayo que una novela, el autor se toma su tiempo para hacer crítica tras crítica de la iglesia y aunque deja un poco de lado el desarrollo de su propia trama sigue valiendo la pena. Es fluido, son buenos personajes y situaciones que tiran a la locura, que definitivamente no deja indiferente.
¿Cuántas veces negaras desear leer un libro como este?