4.5/5 Estrellas
Pues me lo he pasado en grande leyendo este libro.
Erika Fatland es Noruega y antropóloga. Desde sus inicios ha centrado sus estudios en ese gigante que ahora conocemos como Rusia.
Rusia es un país enorme, con más de 20000 kilómetros de fronteras terrestres. Erika las ha recorrido, más bien bordeado, a través de 14 países que comparten frontera con este inquietante y peligroso vecino. Desde Corea del Norte, hasta la propia Noruega (que comparte 200 kilómetros de frontera con Rusia en el lejano norte), pasando por China, Mongolia, Kazajistan, todos los países del avispero del Cáucaso (Georgia y Azerbaijan), Ucrania, Bielorrusia, países bálticos (Lituania, Estonia y Letonia), Suecia y Finlandia. También ha recorrido la inmensa costa de Rusia con el Océano Glacial Ártico y las fronteras marítimas con EEUU y Japón.
Un inmenso territorio que esta mujer ha recorrido sola, en todo tipo de transportes, incluidos los de tracción animal. Por desiertos, estepas, montañas, bosques. A veces en grupo, otras con guías, otras a merced de taxistas y conductores locales, la la tía le ha echado valor. Su dominio del ruso y del inglés la han ayudado.
Pero esto no es un libro de viajes, al menos no sólo eso, sino que es un libro de historia, un libro de sociología y antropología. A medida que avanzamos por los diversos territorios, aprendemos sobre su situación política y social y las complejas relaciones de vecindad con Rusia. En la mayor parte de los casos la situación geopolítica actual deriva de los lazos históricos con ese vecino incómodo, que una vez se llamó Imperio Ruso con los Zares al mando, otra Unión Soviética o actualmente Rusia. Se llame como se llame, esté en un momento de mayor o menor poder, su influencia sobre los territorios que lo rodean ha sido y sigue siendo muy importante para su devenir histórico. En estos momentos estamos asistiendo al resurgir de la ambición imperialista de este gigante, que nunca ha dejado de ambicionar los territorios que pertenecieron a la antigua Unión Soviética, su periodo de mayor poder y expansión. La situación actual en Ucrania es un claro ejemplo, pero allá donde miremos, allá por donde pasa Erika repasa las huellas de este poder y esta influencia. Para ello recurre en muchos casos a testimonios de gente de los territorios que recorre, por desgracia la mayor parte de ellos hablan de muertes, guerras, deportaciones, progromos, campos de concentración, de fronteras cambiantes, de dictadores sanguinarios, de vidas duras en definitiva. Sin descuidar la versión rusa, por supuesto.
Me ha parecido un libro imprescindible para entender muchas de las cosas que están pasando en el mundo y que las tenemos ahí al lado, en Europa. Un mundo cambiante, que ya ha dejado obsoletas algunas de las historias relatadas en el libro. Cuando la autora pasó por Ucrania la guerra estaba limitada al Este de Ucrania, a las republicas rusohablantes de la región del Donbás. Rusia ya se había anexionado Crimea, pero pocos se imaginaban la invasión sin tapujos que empezó en 2022 y que sigue en la actualidad y los niveles de muerte y destrucción a los que ha escalado el conflicto, sin visos de finalizar y que está poniendo en peligro la seguridad de toda Europa. Tampoco se podía imaginar que el eterno conflicto de Nagorno Karabag (territorio de mayoría Armenia enclavado en Azerbaijan), se resolvería de un plumazo en 2025 con la conquista exprés del territorio por parte del ejército Azerí y la expulsión de los Armenios. Parece que en esta parte del mundo nada cambia y seguimos asistiendo a limpiezas étnicas y desplazamientos masivos de población por motivos étnicos, nacionalistas y religiosos. La madre Rusia, vigila todo ello con ojo avizor, apoyando a unos o a otros, siempre sembrando discordia, con el objetivo claro de limitar el poder de potencias regionales y sacar partido, si puede ser territorial mejor. Si alguna vez quieres saber en qué consisten, porqué surgieron y porqué se mantienen conflictos que alguna vez oyes en las noticias, pero que no ubicas muy bien, como los de Osetia del Sur, Chechenia, Abjasia o la deriva hacia autoritarismos brutales como los de Corea del Norte, este es el libro.
La historia de la expansión territorial rusa, los pueblos a los que conquistó, los que asimiló, deportó, rusificó, mató de hambre.....de todo salvo llevar prosperidad, me temo. La historia de un Imperio que no ha perdido su ambición y cuya expansión territorial parecía no tener límites. Tras la caída de la Unión Soviética, parecía que había llegado a su fin, pero ahí tenemos a Putin.
Me llama mucho la atención cómo casi todos los países que surgieron tras la caída del gigante soviético han derivado en repúblicas presidencialistas con líderes autócratas con mayor o menor grado de autoritarismo. Y en aquellos países que intentan asomar la cabeza hacia regímenes más democráticos que miran hacia Occidente como Ucrania o Georgia, rápidamente caen en conflictos que impiden esta evolución, en su mayor parte promovidos por el vecino incómodo.
Conclusión: Nadie hurga en el patio trasero de Rusia. Y todos estos países lo son.
Creo que a mi me van a ver por pocos de estos países haciendo turismo, sobre todo en la parte Oriental de la frontera a partir del Cáucaso. Pero recorrer la historia de estos territorios ha sido un placer.
Me apunto a Sovietistán, el otro libro de la autora.