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Para que no me olvides

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Marcela Serrano

33 books679 followers
(Born 1951)
Chilean novelist. In 1994, her first novel won the Literary Prize in Santiago, and her second book won the Sor Juana Inés de la Cruz Prize for women writers in Spanish. She received the runner-up award in the valuable Premio Planeta competition in 2001 with her novel "Lo que está en mi corazón".

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July 23, 2026
tuve que sacar mi computador y sentarme con una taza de café en la mesa de mi living, como también hacer anotaciones sueltas de apuntes dispersos que están repartidos entre mis notas y libreta, y es que tengo tanto qué decir de este libro maravilloso que ha tocado una fibra tan sensible por su carácter desgarrador-emocional. es primera vez que tengo la oportunidad de conocer la pluma de serrano, había tenido como objetivo aventurarme entre sus historias por recomendaciones de terceros ante mis inclinaciones de lectura; hoy, con certeza, gracias a esta obra, puedo decir que me he enamorado de su escritura y ya me encuentro ansiosa por seguir explorando más de la bella palabra de su arte, queriendo devorar sus páginas.

"para que no me olvides" es sin duda una de las novelas más impactantes que he leído a mis cortos 23 años. siendo la memoria, lo sensorial; la mezcla de lo carnal, el terror de una post-dictadura; el silencio y la invisibilidad (como muchos temas más que podría mencionar, pero que me iría de las ramas totalmente) temáticas fundamentales en este libro tan monstruosamente bello. quiero mencionar que, cuando me refiero a "monstruosamente bello" no hago referencia a las características propias de una literatura gótica, sino me refiero a la belleza de la monstruosidad reflejada en la visibilidad del horror vivido por los sobrevivientes y familias de detenidos-desaparecidos durante la época de la dictadura chilena. la monstruosidad del conservadurismo ante la neutralidad frente a hitos históricos, políticos, sociales; la monstrousidad patriarcal de la época y como la mujer es vista como una segunda y objeto de desdén al pecar; y sobre todo, la monstrousidad de ser silenciada en contra de tu voluntad siendo un ser compuesto por letras.

leer esta novela siendo profesora de lenguaje es un auténtico ATENTADO contra el corazón, mientras me sumergía en el arco rico y complejo del desarrollo del personaje principal, me fascinó la forma en que marcela serrano construye sus crisis existenciales, ideológicas y políticas a partir del encuentro con personas cuyas realidades son completamente distintas a la suya. cada vínculo desafía sus convicciones y la obliga a cuestionar aquello que creía inamovible, ampliando progresivamente su mirada sobre el mundo. esa transformación, desarrollada con tanta sensibilidad y coherencia, es sin duda, una de los tantos y mayores atributos de la obra.

la obra está profundamente cargada de simbolismos que enriquecen la experiencia de lectura, uno de los más significativos es la religión, presentada como el camino que la protagonista recorre en busca de redención y de una forma de aliviar las culpas que la atormentan. sin embargo, ese refugio termina resultándole insuficiente, precisamente porque nunca nace de una convicción propia, sino de las creencias y valores que le fueron inculcados desde la infancia. más que una elección consciente, la fe aparece como una herencia, un mandato que intenta sostenerla, pero que no logra responder a sus verdaderos conflictos internos. también resulta especialmente sugerente el nombre de la protagonista: blanca, la constante evocación del blanco remite a ideas de pureza e inocencia, estableciendo un potente contraste con las culpas, las pérdidas y las contradicciones que atraviesan su vida. otro símbolo fundamental son los ojos, cuyos tras la afasia, la mirada y los pequeños gestos se convierten en su principal (y a la vez limitado) lenguaje, demostrando que, incluso cuando las palabras desaparecen, aún es posible comunicar emociones, dolor y afecto. finalmente, el mar y los espacios cálidos aparecen de forma recurrente como una metáfora de consuelo y sanación, lugares donde la protagonista busca aliviar las heridas de su alma y reconciliarse consigo misma, tanto antes como después de la irrupción de la enfermedad (espacio entre paréntesis para decir que las ciudades, como santiago o nueva york parecen marchitarle el alma).

durante la lectura, no he podido evitar pensar en este trend popular de "its better to speak or to die", siento que esta frase logra sintetizar a grandes rasgos y de manera perfecta el cuestionamiento del lector frente a una historia de una mujer que, más allá de perder su capacidad de comunicar, al ser alguien dedicada a las letras lo ha perdido todo. ha perdido aquello que más ama, su pasión y habilidad por leer, escribir y hacer litertura, ha perdido de manera trágica todo lo que la envuelve: su identidad. es como quitarle las manos a un artista, a un músico la capacidad de escuchar, no solo se les arrebata una habilidad, sino también la forma en que habitan el mundo y se reconocen a sí mismos. y es ahí donde la novela plantea su pregunta más desgarradora: ¿qué queda de nosotros cuando nos arrebatan aquello que define quiénes somos?

uno de los aspectos más devastadores de la novela es la forma en que la afasia no solo le arrebata a blanca la posibilidad de hablar, sino también el lugar que ocupa dentro de su propia vida. a medida que avanza la enfermedad, quienes la rodean comienzan a tomar decisiones por ella, relegándola a un rol pasivo, como si la pérdida del lenguaje implicara también la pérdida de su capacidad de pensar, sentir o decidir. la novela pone sobre la mesa una realidad profundamente dolorosa, en una sociedad donde la palabra es sinónimo de autonomía, el silencio suele confundirse con ausencia, blanca continúa siendo la misma mujer, con los mismos pensamientos y emociones, pero deja de ser vista como un sujeto con voz propia. esa invisibilización termina llevándola a cuestionar constantemente su valor como persona y, sobre todo, como madre, en más de una ocasión siente que le está fallando a su hija por no poder enseñarle palabras o acompañar su desarrollo como siempre imaginó. es un conflicto profundamente humano, la sensación de que nuestra utilidad determina nuestro valor: "porque mi valor como mujer se mide a través de mi funcionalidad".

también, lo erótico y lo carnal están tan bien trabajados que ha sido una de los pocos libros cuyas escenas íntimas cumplen la función perfecta de provocar, erizar y ruborizar al lector. a pesar de que la relación extramarital de blanca podría leerse únicamente desde la culpa o la traición, serrano consigue dotarla de una intensidad emocional y física que realmente te cosquillea de manera caliente la piel. lo erótico nunca se siente gratuito, cada encuentro está cargado de deseo, vulnerabilidad y necesidad de sentirse viva. la autora escribe el cuerpo con una honestidad poco habitual, alejándose del pudor para mostrar cómo el deseo también puede convertirse en una forma de resistencia frente al dolor, la rutina o el miedo. son escenas explícitas en lo emocional y en lo sensorial, pero, por encima de todo, profundamente humanas.

si hay una idea que me acompañó al terminar la novela es que hablar constituye, en cualquiera de sus formas, un acto de sanación. el desenlace queda abierto a la interpretación, pero personalmente sentí que la autora plantea que el verdadero alivio no depende exclusivamente de recuperar la voz. a lo largo de la historia, blanca aprende que comunicar también puede significar mirar y guardar silencios compartidos o dejar que otros lean aquello que las palabras ya no consiguen pronunciar. la afasia transforma su manera de expresarse, pero no elimina su necesidad de ser escuchada. quizás ahí reside uno de los mensajes más conmovedores de la obra y tomándome de lo que mencioné antes "¿es mejor hablar o morir?" yo creo que escuchar, hacer visisble incluso las voces que no pueden emitir ruido, escuchar porque hoy en día es lo que menos hacemos, estamos tan inmersos en nuestra individualidad que olvidamos la de los otros.

sanar no siempre implica volver a ser quien éramos antes, sino encontrar nuevas formas de nombrar el dolor para que dejemos de habitarnos en soledad.

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