3,5⭐️ en realidad. Le dejo las cuatro por lo entretenida que me tuvo.
Entretenido de principio a fin. Es el segundo que leo del autor sin contar su trilogía de Apocalipsis Z. Del anterior, "La puerta", no me convenció el final. Con este este sigue ahondando en un género distinto de aquel con el que empezó.
Aviso, pues a navegantes. Estamos ante un thriller de manual. No es un libro de terror ni contiene elementos paranormales.
Dice la sinopsis
Tras ser víctima de un salvaje atentado, Laura pierde completamente la memoria. Solo el cariño de Carlos, el hombre del que se ha enamorado, le ayuda a percibir destellos de su misterioso pasado. Pero ¿quién es Laura? ¿Qué le sucedió? Durante una cena romántica, Carlos desaparece de forma inexplicable y sin dejar rastro. Una llamada al móvil de la joven le anuncia que, si quiere volver a ver con vida a su pareja, tendrá que aceptar un peligroso reto de insospechadas consecuencias: robar las reliquias del Apóstol en la catedral de Santiago.
Sin dudar un segundo, Laura se embarca en una misión imposible para cualquiera. Pero ella no es cualquiera.
¿Qué destaco del libro?
El desarrollo de la trama es de los que enganchan desde el principio. Muy visual, de ritmo ágil y con mucha acción. Nos vamos a encontrar suspense, robos de guante blanco y hasta espionaje.
La trama del presente se alterna con otros capítulos, que nos desgranan el pasado de Laura. El final de cada uno nos deja con ganas de seguir leyendo para saber qué ocurrió, qué está ocurriendo y qué va a ocurrir
Es un thriller de manual. Vamos a conocer a los personajes sin detrimento de la acción. Destaca Laura, la protagonista, que, enfrentada a una situación imposible, va a descubrir a esa otra Laura, la que fue antes del atentado, la que no está segura de querer volver a ser.
Junto a ella, personajes de su presente como Zepeda y de su pasado como Mijail, Omar, Paolo, Claudia e Irina.
La trama actual tiene lugar en un tramo del Camino de Santiago. La ambientación está muy conseguida. Con respecto a la documentación, tiene un par de momentos puntuales en los que introduce un exceso de datos. El resto sí la compagina bien y no abruma.
Durante los siete días que están en el Camino, ambas tramas, presente y pasada, van a converger hasta desembocar en un final bien armado y trepidante como pocos. Peliculero y palomitero sí, pero dicho como elogio. Es un final a la altura de la novela.
¿Y los peros?
A mí, como a otros muchos lectores, también me recuerda a unas cuantas películas.
El exceso de datos que, si bien es solo en un par de momentos, ralentiza una trama de ritmo muy vivo. Me ha chirriado un poco.
En conclusión. Un thriller muy entretenido. Ameno, engancha y se lee fácil. Recomendable.