No es fácil leer la obra de Rodó. Bien modernista, escribe prosa llena del rítmo y de alusiones eruditas (Carlos Fuentes dice apócrofas) al arte antiguo, teatro griego y shakespeariano, pensamiento francés del fin del siglo XIX, etcétera. No obstante, hay que leerla: Sus palabras polémicas, tal vez pesimistas, quedan relevantes hoy más que nunca. La edición Porrúa contiene el ensayo más famoso, "Ariel," más otros más o menos del mismo período en la vida del Rodó. Lastimo que no contenga al lado del ensayo "Rubén Darío" el precursor que trata, específicamente, sus Prosas profanas.