Mi padre es escritor de moda, con éxito de ventas asegurado. A las mujeres parece volverlas locas, no se sabe si por la fama, porque sale en la tele, o por ciertos encantos ocultos que a mí, su hijo que lleva soportándolo dieciséis años, se me escapan.
Blanca Álvarez nació en Cartavio-Coaña, un pueblecito de Asturias. Estudió Filología Española y Trabajo Social. Entró por casualidad en el periodismo, donde lo probó casi todo, incluidos dos años en la última página del diario AS, su experiencia más fuerte. Ahora colabora en El Correo Vasco, imparte cursos a profesores de Lengua y Literatura y a alumnos de bachiller, y escribe novelas para jóvenes.
Ha ganado diferentes premios, como el Premio de la Crítica de Asturias en 2004 con El puente de los cerezos; el Apel·les Mestres con Witika, hija de los leones; o el Ala Delta con Pendientes, caracoles y mariposas.
Madre mía, qué malo es. Mira que es difícil escribir una novela de crímenes en la que el desenlace te importe un carajo y los personajes te den igual. Pero ahí está. Lo único que le reconozco a esta autora es que tiene muy buena mano para los títulos.
mmm no, el libro es aburrido, a mi me encanta este genero pero este libro no me gusto, solo me gustaron como las ultimas 15 paginas, por eso las 2 estrella y no 1, ademas de que me senti muy identificada con carlota.