«Y de las aguas brotaron cadáveres ahogados. Y los seres aún con vida salieron hasta la orilla en busca de oxígeno. Y en la tierra fallecieron cuatro o cinco toneladas de peces con los ojos vacíos y las bocas abiertas. Y entonces todos lloramos porque el daño se hizo carne y es imposible acallar la voz muda de un cadáver, es imposible ahogar el lenguaje de los muertos». Un pequeño propietario de un terreno de cultivo se niega a vender su hacienda a los magnates del agrocultivo. Poco después su casa aparece incendiada. «Ese fuego es la señal del inicio de una guerra», nos dice la autora, «y la guerra es imposible sin la presencia enemiga». Basta esa pequeña anécdota para entender que asistimos a un combate en el que varias especies se juegan su supervivencia, y en el que el enemigo está mucho más definido de lo que parece. Begoña Méndez vuelve en este texto a la Murcia que vio emigrar a su familia en los años 50, para explorar su herencia y su desarraigo. Y descubre la historia de una mujer que murió encallada en el lodo de la playa, testimonios angustiados, corruptelas, un sinfín de violencias, de datos incontestables y, sobre todo, un enorme cuerpo que agoniza. Lodo es una investigación política, es el diario de un viaje al fondo del Mar Menor y es un análisis forense escrito con las herramientas que da la mejor literatura.
Es difícil hacer una reseña de este libro porque mi opinión ha ido cambiando constantemente conforme lo leía. Si bien la primera mitad del texto se me hizo algo tediosa y repetitiva, la segunda me ha conmovido. A pesar de no llegar, en mi opinión, a la absoluta genialidad y maestría que sí tiene 'Autocienciaficción para el fin de la especie', es un libro correcto, interesante y bien escrito. Creo que los fragmentos de corte más narrativo palidecen en comparación con los ensayísticos: prefiero a la Méndez que crea verdadera literatura sobre el Mar Menor que a la que se centra en relatar cómo visitó y con quién esa zona. Aunque la temática no me resulta especialmente interesante ni sugerente (gustos personales, prefiero los motivos que emplea en obras como "Autocienciaficción' o 'Heridas abiertas'), es indudable la calidad literaria de la autora, que, creo, logra "rescatar" con su estilo las monótonas referencias a fechas, personas y leyes. Argumento: 3/5 Calidad y estilo literarios: 5/5
Tenía muchas ganas de leerlo por enterarme bien de lo que está pasando en el mar Menor. No comparto del todo el punto de vista desde el que se aborda y por eso no me ha encantado, pero el libro está bien escrito y es muy interesante de leer, además de que es informativo.
El no lugar boqueante, la desolación de toneladas que sonrojan, asfixia de alga. Lodo vecino de En la orilla, sin nada que ver, anudándose. Faro o lamparilla de noche, tópicos -bien, oye- que son la revelación propuesta de una Región que es lo que seremos. Probeta de la rapiña.
Un Parlamento ardió (La Unión, se remite, o Astilleros, del Año del descubrimiento, en agradecimientos, cómo no?) donde una turista se quiebra enfangada, fluorescente.
Deja tanto que obviemos la hipersensibilidad, el cuerpo (de la) protagonista desmesurado: "dejo inscripciones ilegibles suspendidas", "entre su carne y mi carne oigo a Portmán"... Cansina, un poquejo. Pero es deliberado, estilo, el proyecto, ensayo mismo. Y encelarse no sería justo. Ni inteligente: el enemigo juega a eso, a ridiculizar la personalidad jurídica del mar y sus derechos; a proscribir todo sentimiento a viva vox. Y esto, ante un mar menor o un muro en oriente (próximo), va de un nosotros y un ellos.
Aquí hay, explicitados, totémica voluntad de chamán, pasión; propósitos que justifican. Y valga así.
Genial investigación política ecofeminista desde la autobiografía. Va al fondo del Mar Menor pero se puede extrapolar a muchos territorios y cuerpos. Compartimos las cicatrices con los entornos que habitamos.
Nosotros, el Mar Menor, somos un medioambiente amenazado de muerte... Que no existieran los otros. Que no hubiera más nosotros... Todo esto es lo que quiero y no puedo. No puedo porque este cuerpo que se llama Mar Menor está atrapado en las redes que los magnates del agro y el Gobierno regional llevan tejiendo años con hilos clientelares y agujas de vidrios rotos. Así se expresa está novela corta como un ensayo a las actuaciones del Mar Menor por parte de las altas esferas, políticos, magnates o la industria intensiva agroganadera, que sucumben y ahogan y degradan este espacio murciano.
Este librito es una joya. Un ensayo político y ecofeminista en formato novela autobiográfica. La Murcia arrasada, degradada y envenenada hasta en lo profundo de sus acuíferos, el desastre ecológico que hemos vivido en el mar menor. La supervivencia y las lógicas de producción de una industria que no tiene límites y que deja a la población humana y no humana ahogada en las consecuencias de su saqueo. No creo que pueda entenderse mejor el ecocidio del Mar Menor.
Se enreda un poco a ratos. Pero a tope con este ensayo visceral, carnal, sobre el despropósito del Mar Menor. A tope también con la idea de la editorial LenguadeTrapo de los Episodios Nacionales.
"Y de las aguas brotaron cadáveres ahogados. Y los seres aún con vida salieron hasta la orilla en busca de oxígeno. Y en la tierra fallecieron cuatro o cinco toneladas de peces con los ojos vacíos y las bocas abiertas. Y entonces todos lloramos porque el daño se hizo carne y es imposible acallar la voz muda de un cadáver, es imposible ahogar el lenguaje de los muertos".
"Porque eso es La Manga, un proletario explotado, un cerdo en el matadero (...). Es la rabia macerada en barro y en nitratos. Un erial, un yermo (...) la nostalgia por la infancia y el paraíso perdido (...)".
Una de las formas de ver si te ha gustado un libro es encontrarte hablando de ese libro. Ya van dos de esta colección que leo y de los que hablo, distintos entre sí pero vivos.
Este de Begoña Méndez tiene la belleza lírica de la prosa de la autora, que te atrapa hasta devorarlo de una sentada, como si la urgencia de su escritura te aferrase a seguir leyendo y seguir sintiendo y, llenito de datos, te cuenta sobre la decadencia de Murcia permitiendo entender y vivenciar algo que puede sernos ajeno pero que, tras esta lectura, no puede dejar indiferente a nadie.
Por fin han puesto este libro en GR. Nada, Begoña es una jefa. Un libro genial. Como siempre, sus reflexiones sobre el cuerpo merecen un apartado especial. Qué pena que fuera tan corto porque habría pasado el año entero entre sus páginas.
"Todo cuerpo, puro cuerpo. Cuerpos dentro de otros cuerpos, cuerpos extrayendo cuerpos, cuerpos explotando cuerpos, cuerpos pisando espacios y cruzando tiempos, desplazamientos y umbrales, puertas de acceso impensables al alma de un territorio"
Un ensayo atrevido sobre el mar menor. Me ha inspirado para alguna cuestión y me ha abierto la mente en lo que respecta a mezclar temas científicos en la literatura. Pero más allá de eso, no he conectado demasiado con la lectura.
«Solo un amor como hundimiento nos salvará de asumir como normales los paisajes de crueldad que cada día pisamos. Solo un dulcísimo entrar en la hondura de la Tierra nos librará de vivir en la terrible tristeza que implica la indiferencia por la belleza y los males que atraviesa nuestro mundo.»
«[...] yo creo que lleva dentro un profundo desarraigo, un boquete que cedió con la muerte de su madre. La sensación de no ser de ningún sitio. La pena del exiliado, por nombrarlo de algún modo».