La experiencia de los «años del hambre» en España ha sido un asunto apenas abordado. La memoria colectiva se ha empeñado durante décadas, también, en olvidar aquellos tiempos de escasez y fracaso. Negar el hambre por el temor a la vergüenza, al espanto. Este libro pretende contribuir al redescubrimiento del que ha sido uno de los acontecimientos más dramáticos de la historia reciente de nuestro país con una perspectiva de allí aguantamos, allí sobrevivimos. A partir de la recuperación de fragmentos de vidas que se encuentran incrustados en maneras particulares de cocinar –las recetas de los años del hambre—, se ofrece una mirada renovada a ese tiempo en que hombres y mujeres decidieron no bajar los brazos y prender el fuego para cocinar la carencia. Se ofrece una descripción de las formas culinarias con las que los españoles y españolas de entonces se enfrentaron al hecho de tener que alimentar a los suyos con pocos y aún menos variados alimentos. Haciendo uso del ingenio y la imaginación, las recetas que aquí aparecen son empleadas no como guías para cocinar, sino como el medio para recordar y acercarse a la experiencia cotidiana de aquellos tiempos de hambre, miedo y resistencia. Estas páginas son una invitación a sentarse en muchas de aquellas mesas y escuchar lo que los platos gritaban en medio de aquel tiempo de los temores por el porvenir, los esfuerzos por alimentar a los hijos, la destreza de orfebre de quienes se esforzaron por salir adelante en momentos de racionamiento y escasez. Con la ayuda de las ilustraciones que lo acompañan, el lector se encontrará ante una selección de platos que se alejan de un recetario tradicional, ofreciendo algo mucho más historias íntimas, pequeñas, cotidianas, de lucha. Promesas de futuro en tiempos de alacenas desiertas.
La premisa es sencilla: durante la posguerra mucha gente en España pasó hambre y se espabiló para cocinar con lo que tenía. El contenido del libro también es sencillo: cuatro comentarios generales y multitud de recetas de los tiempos del hambre, con pocos ingredientes y mucha imaginación. Así las cosas, muy decepcionante. Como estudio científico, flojo (aunque incluye muchas referencias que parecen prometedoras); como recetario, curioso, sin más. Igual la edición en papel se salva por las ilustraciones, pero en general es perfectamente obviable.
La idea me pareció muy atinada, contrastando con lo que normalmente esperamos de una receta. También, me gustaron las historias, ya que le ponen voz a experiencias trágicas que nadie debería experimentar.
Creo que lo que quedó un tanto a deber fue la ejecución. En ocasiones era repetitiva y en otras un poco desorganizada. De todas maneras, vale la pena adentrarse en esa época que desafortunadamente, fue real.
Un compendio de las cocinas que no se rindieron. Un recuerdo en papel del testimonio de abuelas y madres para no olvidar y valorar lo que hoy tenemos. Muy bueno el libro y sus ilustraciones