En Pedro Sánchez existe una lejanía brutal entre lo que afirma y lo que hace, entre la calificación que da a sus actos y los efectos que producen cada uno de ellos, entre la propaganda con la que se adorna y la realidad de los hechos que protagoniza. Por eso, para hacerle justicia y poder situarlo en el lugar de la historia que le corresponde, Rosa Díez ha escrito este libro en el que repasa algunos de los hitos del personaje que preside el Gobierno de España y hace hincapié en la descripción y conocimiento de su personalidad como instrumento imprescindible para comprender su conducta y los motivos que le impulsan a tomar sus decisiones.
La autora considera que para evaluar correctamente la dimensión del desastre que constituye el legado de Pedro Sánchez, han de analizarse sus iniciativas desde la perspectiva «humana», no tanto ni únicamente política. Solo así, sostiene Rosa Díez, podrán los españoles diseñar una estrategia de defensa frente al caudillo.
Rosa María Díez González es una política española. Es cofundadora de Unión, Progreso y Democracia, partido político del que fue también líder y portavoz desde su creación hasta julio de 2015 y con el que fue diputada en el Congreso de los Diputados desde 2008 hasta 2016.6
Una interesante biografía política en contra de la figura de Pedro Sánchez, presidente del gobierno español desde 2018 (y espero que acabe ya su mandato en 2023...) La autora es una antigua dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que conoció indirectamente a Pedro Sánchez cuando iba medrando dentro de su organización política, sin embargo Rosa Díez presta más atención a los cambios de alianzas y posicionamientos del actual presidente desde un punto de vista muy crítico. Para la autora no puede caber duda de que España está gobernada desde 2018 por un enfermo, incapaz de sentir empatía por nadie, una persona con una alta opinión de sí mismo, resistente a cualquier duda sobre lo que decide y capaz de maniobrar buscando apoyos sin atender a ninguna moralidad, una persona sin ideales más allá de conservar el poder.
Sin embargo, me han faltado más pruebas que apoyen la visión de la autora, creo que el libro sirve para confirmar la visión negativa que muchos tenemos de Pedro Sánchez pero me parece que no es útil para inclinar la balanza de los que duden si estamos gobernados por un psicópata singular o es otro más de los políticos que tenemos en España, nada especial. La pena es que podría haber buscado más hechos reseñables en la biografía de Sánchez pero no lo ha hecho.
Ayer me leí en unas horas este ejemplar retrato de una obsesión, el típico Pdro demoníaco y psicópata que en realidad no se cree nadie, tan plausible como que las saunas de su suegro pagaran su campaña, una de las perspectivas dudosas que más se repiten en este fanfic rabioso casi escritura automática, si fuera performance tendría un cierto interés, algo que me hace sospechar que no es así.
Curioso que coincide en verle tan invencible como el Pedrerismo Pop más cándido o con esa apariencia al menos, no hay nada que hacer; es muy listo y aprende de las maniobras del enemigo, incluso le hace responsable de inspirar el Uno de Octubre de 2017 con su Comité Federal Nuclear 2016 por supuestamente poner urnas tras una cortina, esperemos que roja, con música en el aire y con todo el mundo hablando al revés, un enfoque muy aprovechable para fanfic político del bueno, del que no se va a publicar en la vida tal cual. También me quedo con una frase que podría soltar una Rosa zombi en el fic más trágico "los hijos de las tinieblas son siempre más sagaces que los hijos de la luz"; esperemos que nuestro presidente esta semana en funciones, tan satánico él, pueda leer esta reseña y me de un buen puesto cuando consiga ahorrarnos el ir a votar, incluso, tal como vaticinan en esta obra maestra del humor involuntario.
Otras conclusiones y asociaciones no menos inspiradoras son que todo es culpa de Zapatero, que ver extrema derecha a quienes lo son y bien a gusto es una visión excesiva e injusta y que el rebaño de ovejas cabizbajo y conforme que dice ver desde su ventana le recuerda al PSOE actual, que ya sería sólo la empresa familiar Sánchez-Gómez, porque Begoña es la nueva Amy Martin de la Fundación Ideas, resulta que eso también es culpa de Pdro por no denunciarlo. Y además todo por librar a España de un machaca de los Pepiño Boys -¿no eran los Blanco Boys? ¿me voy a saber yo mejor el lore que ella?- que ha ido acumulando resentimiento y sólo quiere poder y gobernar como sea con quien sea con las técnicas de Goebbels. Y lo va a conseguir porque es la combinación perfecta de Satán, Patrick Bateman y Lluís Companys siempre según esta amalgama de grimorio y panfleto sin apenas corregir.
Rosa Diez hace un recordatorio de la vida política de Pedro Sanchez que es demoledora. Es increíble que un presidente de Gobierno pueda actuar de la manera que lo ha hecho sin que tenga repercusiones en su contra. Llegará el momento en el que se tomen en cuenta sus actuaciones o quedará inmune y seguirá su trayectoria sin problemas?
Autodescartada Susana Díaz, los mismos socialistas que dos años atrás empujaban a Madina a presentarse giraron hacia Pedro Sánchez. Fue en ese momento cuando las federaciones socialistas de Andalucía, Madrid y Valencia, junto a José Luis Rodríguez Zapatero, se reunieron en el hotel AC La Finca, en Pozuelo de Alarcón, y le prometieron a Pedro Sánchez todo el apoyo de las tres grandes federaciones. En esa reunión, Pedro Sánchez aceptó ser secretario general y dejar que Susana Díaz fuera un año después candidata a la presidencia del Gobierno de España. El objetivio de Díaz era que no ganara Madina, a quien culpaba de haber provocado las primarias y haberle impedido ser nominada por aclamación en un congreso. El objetivo de Pedro Sánchez era engañar a Susana ofreciéndole el caramelo de la candidatura a la Moncloa. El objetivo de Tomás Gómez, entonces secretario general de la federación madrileña del PSOE, era colocarse en posición ganadora para el futuro. El objetivo de Zapatero era controlar el proceso y seguir mandando en la sombra. Todos perdieron porque Sánchez los engañó a todos.
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Él empezó a hablar del «federalismo asimétrico» y todas esas mandangas que nadie sabe lo que significan. Yo le expliqué que la reforma había que hacerla precisamente para acabar con la asimetría de derechos que ya existía entre los ciudadanos españoles, que lo que era insostenible era que en España convivieran tres modelos: el centralista, del que eran herederas las Diputaciones Provinciales; el federal, que era el autonómico, pues, aunque no lo llamáramos federal, las comunidades autónomas tenían un grado de descentralización política mayor a muchos estados formalmente federales; y el confederal, derivado de la excepción navarra y vasca que consagraba la bilateralidad. —Ya, pero la pluralidad y la diversidad, lo que representan las autonomías, también las históricas, es un signo de España… Y le expliqué aquello de que no es lo mismo el derecho a la diversidad que la diversidad de derechos.
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Una serie de miembros del Comité Federal solicitaron que la votación se celebrara a mano alzada, a lo que Sánchez se negó. Y comenzó el proceso. Y entonces descubrieron que habían escondido una urna detrás una cortina y que allí, sin censo, sin interventores, sin control de los votos, los escuderos de Sánchez, Luena y Ares, estaban supervisando el proceso para falsificar el resultado. Ante tal escándalo, varios miembros del Comité Federal comenzaron a recoger el 20 por ciento necesario de firmas para presentar allí mismo una moción de censura contra Sánchez y en unos minutos reunieron las más de medio centenar de rúbricas requeridas. Descubierto el fraude, Sánchez aceptó la votación a mano alzada. Y perdió: 107 votos a favor de su propuesta, 132 votos en contra. Y ahí sí, tuvo que dimitir.
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No fueron conscientes de que el veneno que inoculó Zapatero —«El enemigo es el PP, todos los demás son solo adversarios coyunturales…»— y que Sánchez extendió con tanta maestría como falta de escrúpulos había convertido a la militancia socialista en reactiva a cualquier discurso que no fuera el odio a la derecha.
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Aunque coincido en la descripción del personaje se nota que el libro no ha tenido revisor. Es repetitivo, está mal estructurado y más bien tiene pinta de ser un encargo recopilando textos de aquí y allá a toda prisa.