Optimista, lúgubre e inquietante.
Desde luego no te deja indiferente. Al principio del drama me sentía inquieta por la condición de los personajes, su "invidencia". Pero conforme va avanzando, no solo te acostumbras, si no que Vallejo consigue plasmar las emociones y sensaciones de las personas que carecen de visión, lo que resulta interesante y enriquecedor.
En el 1º Acto, se nos presentan un grupo de invidentes, alegres y optimistas, que viven la vida plenamente sin ningún impedimento. En estas, Don Pablo (director del centro), trae a un nuevo miembro, Ignacio, quien tendrá un concepto muy distinto al de los demás. Todos los estudiantes, Carlos y Elisa sobretodo, intentarán convencerlo de su error.
En el 2º Acto, Ignacio va contando a Miguelín, Carlos, Juana, Elisa,... su "verdad": admitir su ceguera y tener la esperanza de ver algún día, lo que provocará poco a poco la ruptura del grupo. El clímax se produce cuando Ignacio besa a Juana, la novia de Carlos.
En el 3º Acto, todos están muy cambiados. Ignacio ha ganado, ha roto la paz y ha traído la guerra. Pero a Carlos no lo ha "engañado". Por el bien de todos le pedirá que se vaya del centro, cosa que él rehusa al estar ahora enamorado de Juana.
Finalmente, Ignacio muere a manos de Carlos, provocando la reunificación del grupo y de Juana.
La única que sabe la identidad del asesino es Doña Pepita, la "vidente" de la obra (esposa de Don Pablo), que le guardará el terrible secreto. Pero a Carlos esta muerte no le saldrá barata, pues ahora encarnará el pesimismo y la esperanza que tenía Ignacio: "Y ahora están brillando las estrellas con todo su esplendor, y los videntes gozan de su presencia... ¡Al alcance de nuestra vista!..., si la tuviéramos..."
*-Esperanza (Una estudiante) - Tengo la sensación de algo irreparable... - Como si hubiésemos estado cometiendo un gran error... Me siento vacía... Y sola...* [Ocurre justo después de la muerte de Ignacio] (¿Representación de la esperanza perdida? Pues al morir, ya nunca podrá tener la esperanza de con la ciencia o milagro tener visión)
-Don Pablo: "En cambio, oyen y se orientan mejor que usted. Por otra parte... No crea que es muy adecuado calificarlos de pobrecillos... ¿No le parece, Andrés (padre de Ignacio)?"
-Don Pablo: "Perdónenos a nosotros por lo que parece una censura y no es más que una explicación. Los invidentes, podemos llegar a donde llegue cualquiera. Ocupamos empleos..., somos fuertes, saludables, sociables... Poseemos una moral de acero."
-Ignacio: "Os negáis a enfrentaros con vuestra tragedia, fingiendo una normalidad que no existe"
-Ignacio: "Vosotros sois demasiado pacíficos, demasiado insinceros, demasiado fríos. Pero yo estoy ardiendo por dentro, ardiendo con un fuego terrible, que no me deja vivir y que puede haceros arder a todos"
-Ignacio: "Sí. Tu has sabido ocultar entre risas, como siempre, lo irreparable de tu desgracia"
-Ignacio: "No intento nada. Me limito a ser sincero"
-Don Pablo: "¿Qué saben ellos de la luz" (refiriéndose a los invidentes) -Carlos: "Acaso porque la ignoran les preocupe"