Husos es una teoría de la mente que se construye con el material de la propia vida; una topografía de los espacios mentales en los que se ubican las emociones y los estados de ánimo, reducidos a connotaciones sintomáticas de imágenes más o menos perdurables. El observador, ya presente en los Diarios indios, aquí, en una vuelta de tuerca más, va elaborando el método. Un método para ver, para controlar, sus fisuras. Sus sedimentos, también: el magma de la memoria y, por supuesto, sus fluctuaciones. Su voz es la de una conciencia que atienda a sus propias idas y venidas, una voz entrecortada por la inmediatez de la experiencia y la voluntad de hacerla aparecer en la escritura. Es ésta una escritura cada vez más resistente a plegarse a las formas convenidas, extrañada del lastre que arrastran sus conceptos, obligada a desactivarlos hasta el balbuceo. Sin embargo, es también, para el observador, la única herramienta, la que trazando puentes entre los husos, haciéndolos porosos, le salva de quedar atrapado en cualquiera de ellos y le permite situarse en un lugar de neutralidad donde la actividad de la mente, ese haz de husos tensos, queda suspendida. O ¿será ésta otra ilusión? “¿Cuál es el huso del observador?”, pregunta el observador. En el sistema de resonancias que se establece entre la voz principal y las Notas al margen, y en la infracción de sus límites, que son también los del lenguaje y sus géneros, se desenvuelve la pregunta. Ese espacio de reconocimiento es la razón de ser de una escritura que, más allá del vértigo, se expone y da cuenta de sí misma. La teoría del conocimiento acaba siendo, a la postre, una novedosa indagación sobre los límites del lenguaje.
Poeta y filósofa española de origen belga (Bruselas, 1951). Doctora en Filosofía y Profesora Titular de Estética y Teoría de las Artes, vivió largas temporadas en Benarés, India, en cuya Universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Hasta el año 2000 impartió docencia en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, donde impulsó los estudios de Filosofía y Estética comparadas. Desde 1998, ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en los Suplementos Culturales de los principales Diarios de la prensa española y sigue haciéndolo en El País. Es autora de numerosos ensayos, cuadernos y poemarios. Ha traducido y editado a Henri Michaux y colaborado con otras ediciones en la difusión del pensamiento de la India. Ha colaborado con diversos artistas en obras plásticas y escénicas. Con Matar a Platón le fue concedido el Premio Nacional de Poesía (España) 2004, y con «Hilos» recibió el Premio Andalucía de la Crítica y el Premio de la Crítica de poesía castellana 2007.
¿Qué puedo decir, si Chantal Maillard es mi autora favorita? Este ensayo completa su poemario Hilos (2007), que he leído ya cuatro veces. Diría que aquí se adelantan y se desarrollan un poco más los temas que plantea el poemario: el dolor desgarrador, pero del que la voz literaria sale y se distancia, para tornarse observador y comprender/comprenderse. Incluye elementos de las diversas filosofías orientales (sobre todo del hinduismo y el budismo) que sirven de apoyo al estudio de la mente, de cómo se comporta ante el dolor, ante el sufrimiento. Es muy interesante ese diálogo interno entre un aparente observador neutro, la razón y el «yo», que busca preservar su individualismo.
También resulta de lo más fascinante la manera en que ha estructurado el libro la autora: con un discurso en un primer plano, donde desarrolla sus pensamientos y su monólogo interior —entrecortado, balbucido—, y una suerte de diálogo con el lector en un segundo plano, a modo de notas a pie de página, «al margen».
Me atrevería a decir que este libro dialoga con las otras obras de Chantal Maillard, sobre todo con Hilos, La herida en la lengua y Cual menguando, todas ellas magníficas.