Un Primer Mandatario no tiene derecho a la infelicidad. Para eso están los gobernados”, escribió Carlos Monsiváis como un resumen a setenta años de presidencialismo mexicano, sufrido desde la sociedad. Este libro trata justo de lo contrario: la infelicidad de los que nos gobiernan. A través de una investigación exhaustiva de la figura del presidente Díaz Ordaz, acaso el más odiado y temido de la historia nacional, Fabrizio Mejía Madrid traza no sólo la biografía de este personaje, sino también la del tipo de arreglos, ideas, y taras de la forma de hacer política que lo hicieron posible. Trata del primer Presidente que actuó creyendo que la matanza era la única cara necesaria del poder y que murió exiliado de un país, de un mundo, que nunca logró comprender. En el espejo de Díaz Ordaz no sólo lo vemos a él, sino partes de otros presidentes de esa República del PRI, de gobernadores, presidentes municipales, jueces, diputados, senadores y, por qué no, de alguien a quien todos, al menos en parte, llevamos dentro
¿Qué si estoy enojado al concluir y saber más de la historia? sí, pero no por las razones esperadas. Estoy totalmente enojado en comparar a un mandatario de ese nivel con los que tenemos ahora. El tipo era cerrado, paranoico, un macho, pero no era un idiota. Tenía los pantalones para hacer muchas cosas. Eso no significa que justifique alguna de sus retrógradas/reprimentes acciones.
Habrá reseña pronto... y ahí podré explicarlo a fondo.
Después de meditarlo decidí darle 2 estrellas por 3 razones:
1. La primera y la más importante es lo incómodo que resultan las descripciones que hace el autor de las mujeres. Hablando de sus “senos turgentes” su “sexo abierto” cuando no vienen al caso ni aportan nada a la trama. Estoy harta que los señoros autores describan a las mujeres como objetos o intrascendentales. Ni siquiera al personaje de Lupita la esposa de Díaz Ordaz que podría ser interesante le da un tratamiento que valga la pena leer.
2. Lo incisivo que es con Elena Garro colocándola como una de las escritoras “aliada” de Díaz Ordaz cuando hay investigaciones que apuntan a que declaró (como tantos en esa época) porque la amenazaron y tenía miedo por su vida y la de su hija. Para ese momento ya tenía encima la bota de Octavio Paz, solo puedo imaginar lo aterrador que sería tener además encima la persecución del Estado. En cambio con otros escritores como Salvador Novo o Agustín Yáñez solo los menciona de pasada y ya, no hay mayor comentario a pesar de que ellos sí que tuvieron un papel más activo en los hechos de Tlatelolco.
3. Finalmente, y me resulta sorprendente que este sea el punto menos importante, el estilo narrativo es enrevesado. Personajes entran y salen sin ton ni son como si fueran recortes en lugar de una historia bien hilada. Quizá este punto es más de mi gusto particular pero creo que el estilo narrativo y los saltos en el tiempo terminan por no cuajar al final.
El planteamiento es interesante, el tema es interesante pero a mi juicio mal ejecutado.
Este libro va más allá de los acontecimientos del 68, Fabrizio logra recrear la vida de Diaz Ordaz a través de sus traumas evidentes, construye la vida y muerte del ex presidente. Además desarrolla de una forma sin igual diálogos ficticios que bien podrían ser una referencia del mandatario a lo largo de su vida. Es una novela muy bien documentada y en ningún momento busca sacar la figura de Ordaz del hoyo en que está sumergido, al contrario.
Un libro que supuestamente narra el expresidente de México, Díaz Ordaz, quien pasó a la historia por su participación en la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968. Habla de sus traumas de niñez por haber sido despojado de su casa y haber tenido que vivir acogido por otros y por su fealdad. Estos hechos nunca se le olvidarán y con el tiempo se vengará de la sociedad de ello. Cuando finalmente llega a tener el control de la gente a su alrededor y de su país, pierde el control. Reafirmamos aquí los abusos del partido en el poder y de sus gobernantes durante 7 décadas y cómo movían sus piezas del ajedrez siempre para su beneficio. Tiempos negros en la historia de un país. Tipos por los que no se puede tener ningún tipo de consideración y para quienes nunca habrá un castigo suficiente. Buena investigación del autor.
Una novela bien estructurada que nos permite profundizar en la psique de una persona cuyas acciones podrían ser consideradas monstruosas y que, sin embargo, resultan pertinentes al sistema político mexicano. Un personaje tan bien construido, cuyos miedos, inseguridades y complejos dan forma a las acciones más crueles. Resulta paradigmático que ese personaje, que bien podría ser producto de la más elaborada ficción, sea uno de los políticos más oscuros de México.
Es interesante conocer la personalidad q tenía Díaz Ordaz pero tengo un problema con la forma de escritura de Fabrizio porq cambia muy abruptamente entre la historia del pasado d Díaz Ordaz y la del presente.
Si ya pensabas lo peor de los políticos, con este libro te das cuenta que no estabas ni cerca de todo lo que han sido capaces. Bien documentado y muy ligero.
Aún desde la portada, esta novela histórica es un buen retrato de Díaz Ordaz y de un sistema político que, nomás de imaginarlo, asusta.
Un libro ni aburrido ni ligero, pero sí profundo al indagar en los motivos del protagonista, cosa que me parece lo atractivo de esta historia. Al parecer Mejía Madrid se documentó bien y escribió con una prosa clara muchas de las ideas que algunos tenemos sobre el poder y los que lo ejercen en México.
Al final me pregunto cuanto se parece Calderón a Díaz Ordaz.
Un buen libro; me gusta la manera en que el autor desmenuza la personalidad de Díaz Ordaz, a quien, por supuesto, terminas odiando con más fuerza que antes. Cada página me dolió porque Mejía retrata las inmundicias del PRI de una manera crudísima, como cuando Durazo le explica a Ordaz que para sus operativos 'la estrategia' es que todos sus hombres vayan embrutecidos de tanta coca y madreen lo que se les ponga enfrente. Y se lee muy rápido, además.
La recreación que Fabrizio Mejía Madrid hace de la vida del ex presidente Díaz Ordaz hace gala de una habilidad tremenda de documentación, novelística y la croniqueada. Uno de los personajes más satanizados del país muestra su lado más humano en su ascenso al poder. La exposición de la podrida política mexicana incuba en el más apático de los reaccionarios el deseo de participar en una marcha. Imposible leerlo no simpatizar en algún punto con gustavito.
Solo siento lastima por una persona tan corrompida hasta el alma como Diaz Ordaz. El hambre de todo, la impotencia hasta el máximo, era un ser humano en implosión perpetua. Que mierda de ser humano. Los pasajes históricos como el de la huelga de médicos, los estaré leyendo en voz alta en el "Memorial" de la Asesinados por La Guerra del Narcotrafico en Campo Marte.
A veces la realidad da más que la ficción. Díaz Ordaz como personaje da para 40 novelas, ésta es una buena aproximación aunque Fabrizio Mejía a mi parecer es mejor periodista que escritor. Aún así es un muy buen libro.
Puede uno discrepar de las conclusiones a las que Fabrizio Mejía llega, pero su estilo trepidante de escribir, que hace que no puedas soltar sus libros hasta concluirlos, y que además hace gala de una enorme documentación que sustenta lo que escribe, lo convierte en un autor necesario. Muy bueno.
Buenísimo! Creo que basta leer los comentarios del libro hechos por Paco Ignacio Taibo II y Poniatowska para saber sobre la calidad literaria de este ejemplar. Muy recomendable.
Un retrato (¿espejo?) de la crudeza del ser humano y del país. Entre crónica y ficción, me estremeció la política vista desde el fondo del abismo y hacía afuera.