El bar estaba casi vac o. Dos camioneros procedentes de Canad eran todo el gent o que albergaba el l brego lugar donde se encontraba Miguel. El olor mezclado de grasa de la cocina con el del tabaco y el alcohol envolv a el ambiente opresivo de aquel lugar maldito para el viejo Arc ngel. La jarra de cerveza vac a le indicaba que iba siendo hora de volver a llenarla para continuar con su particular tormento en la vida de los mortales. Era su manera de olvidar lo que era y que, precisamente por ello, la impotencia le hab a sumido en la desesperaci n m?'s absoluta cuando contempl los cuerpos de Rosa y los ni os colgados de la pared en aquella diab lica habitaci n de su casa en la capital del estado m?'s fr o de los Estados Unidos.
Nací en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, el 1 de noviembre de 1975. Tras pasar unos años viviendo en Sevilla, vuelvo a mi tierra a la edad de ocho años con una afición totalmente nueva que marca el devenir de mi vida: la lectura. Con temprana edad leía todo lo que caía en mis manos y un día, cuando contaba con diecinueve años, comencé mi primera novela, (sin editar), “La cueva de las Runas”. Escritor por vocación, mi mente me ha llevado a desarrollar desde monólogos humorísticos, críticas sociopolíticas o relatos cortos, amén de iniciar diferentes obras que están por concluir. Seguidor de los clásicos como Dickens, Wilde, Lovecraft o Doyle, mi biblioteca también está llena de escritores noveles canarios y españoles, o grandes best sellers de diferentes estilos. He sido redactor de radio y televisión, tanto en noticias generales como deportivas, y después de haber ejercido como Soldado Profesional en el Ejército del Aire de España durante más de diez años, pasé de nuevo a la vida civil para seguir escribiendo con las mismas ganas con las que empecé a leer. Como digo, desde muy temprana edad he sentido una atracción por el mundo literario, y el secreto podría estar en los genes, pues no hace mucho descubrí que soy descendiente directo de Luis de Góngora y Argote, famoso poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español. No es extraño entonces que mi mayor afición sea la de escribir, y que, además, necesite hacerlo como si necesitase respirar. Para completar mi labor como autor, también imparto talleres de escritura y literatura, una actividad tan enriquecedora como creativa, y con la que me siento algo más realizado por mi labor didáctica.