EL LENGUAJE IDENTIFICA, DEFINE Y EXPLICA, PERO TAMBIÉN ACOMPAÑA Y CONECTA.
En el lenguaje actual de las mujeres nombrar es poder, por eso esta obra propone palabras y situaciones cercanas a las mujeres, pero jamás exclusivas porque, como el lenguaje, este es un libro plural, cualquier persona interesada en el debate de por qué y cómo se expresan, es bienvenida a estas páginas. La autora se ocupa fundamentalmente de palabras, pero también de anécdotas, de casos reales, recuerdos, entrevistas, reflexiones, datos, estadísticas, referentes históricos y actuales; lugares, instituciones, consignas, canciones, lemas… pues cuando se trata de palabras todo suma. El léxico no tiene lugar exclusivo en la boca, en las hojas y en la mente, tiene pulso propio, cambia y nos enfrenta siempre; por esto, escoger entre un término y otro es trascendental y cambia nuestra vida.
El acto de nombrar es una amplia reflexión de cómo las palabras nos si supiéramos nombrar y detallar qué sentimos,cómo vivimos, qué nos pasa, tendríamos más herramientas para entender, empatizar, sobrevivir, ganar en el día a día. Las sororidad, violencia, feminicidio, memoria, elle, techo de cristal, carga mental, amor propio, feminismos y libertad, entre otras, cubren nuestras escuelas, oficinas, los talleres, las fábricas, las calles, los espacios íntimos y públicos, las exigencias sociales, las conversaciones y las expresiones literarias porque hoy, más que nunca, las mujeres apuestan por un lenguaje de inclusión, justicia, tolerancia y reconocimiento para lograr una sociedad más equitativa y una convivencia más luminosa entre todas las personas a través de un lenguaje revulsivo/ disruptivo, encendido/comprendido.
No sé cómo empezar a describir mi lectura de este libro, pero creo que una vez más confirmo que a veces los libros nos eligen o nos llegan en el momento preciso. Este libro significó para mí reencontrarme con el feminismo, aunque siempre ha estado presente en mi vida y siempre lo he abrazado, buscaba una lectura que me reincorporara, por así decirlo, a los feminismos; buscaba una lectura que me recordara de cierta forma por qué abrazo esta lucha y creo que eso fue este libro para mí. Es un libro muy didáctico, muy íntimo que te habla directamente y que no es tan teórico pesado, sino que apela, siento yo, un poco más a lo emocional y eso me gustó, me gustó que me recordara a otras grandes mujeres, que me recordara por qué hago lo que hago, a grandes rasgos fue: un apapacho.
“la palabra es liberación. Saber nombrar nuestras historias, emociones y situaciones es una llave para sacar esa vivencia dañina o reivindicadora del cuerpo para que tome otra forma: la del diálogo y el accionar colectivos. Yo me preguntaba continuamente si estaba sola, pero, cuando aprendí a nombrar, me enteré de que no.”
Un libro que podría recomendar, pero que falló duro a mis expectativas…y que por ello me pone feliz; porque ya me siento con las herramientas necesarias para decir que muchas ideas vienen desde una blanquitud poco necesaria en este entorno que habito.
Un libro que empodera para llegar a nombrar aquello que nos hace daño y queremos cambiar. Es difícil a veces decir en voz alta ciertas cosas que nos duelen pero este libro demuestra lo importante que es el acto de nombrar.
Este libro me ayudó a darle más sentido a mis palabras, ideas, sentimientos y acciones… amé poder confirmar lo que pienso y me identifica con lo que en el libro se explica, y por supuesto me deconstruí un paso más luego de este libro.
Usar la terminología correcta, los nombres correctos, cambia cómo vivimos, cómo pensamos, cómo actuamos en el mundo. Cómo nos vemos a nosotros mismos. Un libro para cambiar la perspectiva.
Admiro mucho la escritura de Elena y este libro me deja pensando en muchas cosas urgentes para la forma en que las mujeres nos relacionamos con el mundo.