“La cuenta atrás para el verano: la vida son recuerdos y los míos tienen nombres de persona”. La Vecina Rubia.
No tenía grandes expectativas con este libro y la realidad ha superado a la ficción, en este caso, imaginación. El libro me ha decepcionado completamente. No veía el momento de terminarlo. Está dividido en secciones, dedicadas cada una, a una persona de la vida de la Vecina Rubia, y en cada sección hay capítulos, miles, demasiados, interminables capítulos en los que no se cuenta nada interesante y que cada vez que terminaba uno, me horrorizaba ver que había unos cuantos más. Lo que se narra en esta novela son vivencias sin más, que no sorprenden, que aburren incluso y que no son más que pequeñas experiencias que hemos vivido todos. Se repite y mucho. En varias ocasiones he tenido que volver para atrás para cerciorarme que ya había dicho lo mismo y con palabras muy similares. Pocas veces me ha pasado esto con un libro.
Mi intención con esta reseña no es, en absoluto, hacer daño a la autora que, por otra parte, no sería capaz aunque quisiera, ya que mi repercusión es escasa. No tengo intención de dañarla, decía, ya que ha creado un personaje interesante en redes, “La Vecina Rubia”, ingeniosa y original que ha dado color a estas plataformas y que he defendido, en ocasiones, cuando ha sido criticada. Mi intención es plantear por qué un libro así se ha vendido como rosquillas, por qué no ha tenido problemas en publicarlo, por qué la gente dice que le ha gustado cuando es de los libros que más trabajo me ha costado terminar este año y, quizás, desde hace muchos años.
Mi conclusión es que se ha equivocado. Jugando con el misterio que ha creado su personaje, donde nunca ha mostrado su rostro, ha decidido hablar de ella y de su vida, una vida como la de cualquiera de nosotros, esperando que la gente así, sacie su interés por saber más sobre ella misma. Yo creo que si le gusta escribir, podría haberlo hecho con una novela, con protagonistas inventados, sin hablar en primera persona y no con estas historias que, tanto las relativas a la adolescencia como las de la madurez, carecían de interés alguno. Cabe la posibilidad de que los personajes de su novela sean inventados, es posible, pero será algunos, retazos, detalles, porque estoy convencida que está basada en hechos muy reales. Amenaza con una segunda parte… Si la historia va a seguir siendo sobre ella, sobre sus amigas, la ropa que se ponen y lo gracioso que es que se llamen “perra” continuamente, desde luego no lo voy a leer. Y no deja de parecerme curioso que le encante que la llamen “rubia”, cosa que yo, rubia natural, siempre he odiado desde lo más profundo. Quizás sea eso: somos, simplemente, incompatibles.