En estos tiempos de cambio y transformació n, nos hemos confrontado en lo individual y lo colectivo con los má s hondos miedos, nos hemos descubierto vulnerables y frá giles. La revolució n tecnoló gica que ha dado un vuelco a nuestra forma de comunicarnos, los riesgos del cambio climá tico, la pandemia que no se termina y el regreso al miedo de una guerra de escala continental nos hacen recordar lo ilusorio que es el control y lo endeble que es nuestra sensació n de seguridad. Encuentro es una repuesta a nuestra nueva una voz que habla, grita o susurra lo que la memoria antigua de los pueblos nos ha heredado. Mediante prá cticas chamá nicas aplicables al dí a a dí a, y la presentació n sencilla y clara, pero profunda, de los principios bá sicos de esta sabidurí a ancestral, Fer Broca nos enseñ a a combinar nuestras experiencias personales y afrontar nuestros miedos con ayuda de una tradició n viva que siempre se va transformando. Un libro a la vez personal y social, informativo e inspirador, prá ctico e introspectivo, para ayudarnos a encontrar significado en tiempos de crisis.
Cuentan en la selva que, cuando los dioses decidieron ponerse creativos, les dio por fabricar la vida como si fuera proyecto escolar de artes plásticas. Que si mamíferos de barro, pájaros de maíz molido, peces de arena compactada… Todo precioso, digno de exposición en museo, pero quietecito. Un mundo tan bonito como un aparador navideño: bonito, sí… pero nadie puede tocarlo porque todo está estático.
Entonces uno de los dioses, el vigoroso, el entusiasta, el que seguro hacía crossfit, se inspiró y cantó. Y ¡traca! Todo empezó a moverse. Árboles meciéndose, peces nadando, colores vibrando… como si la creación hubiera tomado café por primera vez.
“¡Listo! El movimiento lo solucionó todo”, pensaron. Spoiler: no.
Pasaron los días y el espectáculo empezó a sentirse… vacío. Hermoso, sí. Dinámico, también. Pero algo así como ver un video en 4K sin volumen: ¡impresionante pero inexplicablemente plano!
Los dioses se pusieron creativos de nuevo: —¿Y si aceleramos más el movimiento? —¿Y si metemos más colores? —¿Y si fabricamos más animales?
Total, hicieron lo que todos hacemos cuando un proyecto no funciona: meterle más cosas, aunque el problema no sea la falta de cosas.
Nada cambió. La creación era una especie de TikTok infinito sin algoritmo: rápido, ruidoso… y sin sentido.
Y allí, en lo alto de un gran árbol, estaba el más viejo de los dioses. Sereno. Tranquilo. Observando el desastre como quien ve un capítulo repetido de una serie. Hasta que una noche soñó la respuesta. Y les dijo:
“Le dimos forma. Le dimos color. Le dimos movimiento. Pero olvidamos lo esencial… Falta vida. Falta alma. Falta presencia.”
Los dioses lo miraron como si hubiera dicho un acertijo, pero el viejo dios comenzó a girar, y al girar se convirtió en rehilete de luz. De él cayó una lluvia brillante, como si fueran chispas de su propio interior. Los demás dioses entendieron, empezaron a girar también, y esa lluvia (hecha de su esencia) tocó a cada criatura, cada hoja, cada piedra.
Y entonces sí: todo cobró sentido. No solo se movían… Ahora sentían. Ahora existían por dentro, no solo por fuera. Los dioses jóvenes preguntaron: —“¿Y cómo llamaremos a eso?” Y la voz del viejo, ya diluida en toda la creación, respondió:
“Presencia. Porque es un regalo. Porque es estar. Porque sin ella, todo lo demás es solo decoración”.
La leyenda (que encontré en un gran libro titulado “Encuentro” de Fernando Broca) nos recuerda algo que solemos olvidar:
No basta con “hacer más”, “moverse más” o “agregar más colores” en la vida. La clave no está en la velocidad ni en acumular cosas… sino en poner el alma, en estar aquí, en mirar con brillo y caminar con sentido.
El movimiento sin presencia es solo agitación. La presencia convierte la vida en vida. Y eso, según los dioses, es el regalo más grande que tenemos. Y también el que más fácilmente dejamos en modo avión.
Una gran guía para emprender el chamanismo desde su perspectiva más amigable y práctica, una visión muy noble para ahondar en una Gran Aventura espiritual.