Los animales nos buscamos unos a otros, incluso en sueños. Queremos complicidad, compañía, algún tipo de equilibrio, también juego, confrontación y dominio. Los animales son ellos, el pato, el mico, el búho y la araña, pero también nosotros, y a veces lo olvidamos. Los doce cuentos de Animales de familia nos recuerdan la animalidad del alma humana a través de personajes que se enfrentan al encuentro y al desencuentro, como el ama de casa y el perico australiano que coinciden en un apartamento; a la fascinación, como el hombre que se dedica a observar meticulosamente unas hormigas; al asombro y al miedo, como el muchacho de montaña que visita las burras de la sabana. En este libro, David Eufrasio Guzmán narra con poesía, humor e ironía el misterio, el reto y la belleza de vivir en cardumen.
Escritor colombiano. Ha publicado los libros Animales de familia (Angosta Editores, 2023), Pichón de diablo (Editorial Eafit, 2021) y Piel de conejo (Editorial Eafit, 2019). Miembro del comité editorial del periódico Universo Centro y uno de los creadores de Agencia Pinocho (APin).
Aunque los cuentos no son el género que mejor se me dé, estos son buenos. David Eufrasio escribe de forma coloquial y nos muestra ese conocimiento de cómo son las familias por dentro, como es el barrio. Doble clic a los cuentos de los buhos, al de claudia y el tío libardo y al de la vaca futbolista 👌🏻👌🏻
Cada voz narrativa, universo familiar y nivel de realidad están muy bien construidos. Se nota el nivel de detalle para dotar de verosimilitud a los personajes y sus contextos.
La tensión siempre iba en aumento, gracias al excelente tejido de relaciones y entornos. Los finales me descolocaron. Esperé más de cada uno. Me dejaban con la sensación de que el crescendo se disolvía. Pero no es algo en contra de los cuentos. Al contrario, me deja pensando en las posibilidades de las estructuras narrativas y tomo conciencia de mi costumbre de esperar tragedias y espectáculos de este tipo de relatos.
Para mí fue una lectura formativa a nivel técnico. Aprendí mucho sobre la escritura con este libro.
“Mi papá dice que los animales son muy sabios, que la sabiduría y la naturaleza son la misma cosa en ellos, yo no sé, pero qué tal que ellos pudieran ejercer un poder mágico sobre la mente de nosotros, para que el ser humano fuera más noble.”
Animales de familia es una colección de 12 cuentos que van más allá de la humanidad o la bestialidad, y terminan alojándose en los intersticios donde ambas se rozan y crean reflexiones de sutil belleza. Si bien los humanos y sus desafíos de la vida cotidiana llevan la voz cantante, los animales en estos cuentos cargan con casi toda la fuerza simbólica.
En ‘El amo de la puerta’, una mujer adopta un canarito tras la muerte de su marido y comienza a sentir la tiranía del animalito, en ‘Huellas en el corazón’, un hombre presiente una amenaza por parte de un felino incógnito que se pelea con su gato Marañas, en ‘Morfina’, un niño enfrenta los desafíos de la escuela y el ingreso de su madre a una clínica al encontrar un tenebroso palativo en las arañas. En ‘Balada de los estáticos’, una madre obliga a su hija iniciar una colección de búhos que luego evidencia la fragilidad de la ausencia del padre, mientras que en ‘Ciclos’, un hombre contempla la invasión de una colonia de hormigas a su apartamento, y una vaquita llamada Cariño se cuela a un partido de fútbol en ‘Un equipo entrañable’.
En algunos cuentos, los animales aparecen clara y llanamente, tienen hasta nombre y un vínculo con los personajes (como en ‘Hijo único’), mientras que en otros, el animal nunca se presenta y está ligado con el estado emocional o la imaginación del personaje (tal como en ‘Pelaje’). En el cuento de los búhos, por ejemplo, estos solo son adornos y figuritas de colección; nunca el animal real, aunque eso no le resta valor a su fuerza simbólica y a la potencia poética que el autor sabe exprimirles:
“Perdió el búho de las manos y este cayó al suelo. La quebrazón sonó suave y delicada, como tocada por una varita mágica, y el muchacho sintió que era su alma la que se había quebrado, silenciosa. Se arrodilló frente a los trozos de vidrio azul, vidrio naranja, y experimentó un vacío enorme, una tristeza que no esperaba, como si fuera el fin del mundo o de una época. Recogieron juntos los vidrios.”
Es apenas uno de los muchos libros que compré durante mi última visita a Colombia, pero me comprueba, una vez más, el notable acervo literario de esa nación.
En cada cuento hay una historia y en cada historia hay un animal. En esta colección de relatos cortos, o en este animalario, pasan en general cosas cotidianas, familias que tienen que cambiar de rutina por un imprevisto, una adolescente que se esfuerza por ganar el año y decidir su futuro, costumbres regionales de Colombia que se enseñan a un visitante del interior; también hay un político corrupto encarcelado y un descuido que lleva a un secuestro, pero más que las historias, lo que fluye es la narración, el estilo para contarlas con tanta libertad que se sienten casi como una conversación en la que alguien cercano está entreteniendo la compañía, y ese logro es valioso para un libro.
De la admiración al miedo, del embuste a la alegría, de la expectativa a la culpa, de la inocencia a la amenaza, de la muerte al desamor…, a la inevitable sorpresa de los días. En el oleaje de este libro maravilloso vamos quedando desnudos: conquistadores del mundo, somos también remedos, por eso reímos, y por eso también herimos aunque nos queramos. Los animales todos —los humanos más que los no humanos— nos pasamos la vida creyendo saber librarla, mientras ella, al parecer, lo único que quiere es burlarnos.
La dedicatoria de David sobre mi copia del libro habla sobre un animalario íntimo, y eso fue lo que sentí, que los cuentos me metieron a la intimidad e informalidad de 12 tipos de familias, y a las relaciones de sus miembros con varios animales que les descubren algo de su propia animalidad. Siento que son un ejercicio que reta a la observación detallada y cotidiana.
Aunque rescato algo de todos los cuentos, mis favoritos son Huellas en el Corazón, Balada de los Estáticos y Ciclos.
Una colección de familias, historias y animales muy interesante. Cada cuento te acerca a una realidad diferente, como si estuvieras en una visita guiada en un zoológico. Vas pasando de una realidad animal a otra.
Son cuentos muy divertidos, daban ganas de llegar al final y ver en que terminaba cada familia. La forma de incluir el lenguaje coloquial de una forma natural hace que los personajes e historias se sientan más cercanas.
Es un libro muy muy entretenido y también fácil de leer. Animales de familia nos cuenta varias historias con un punto en común: algún animal que puede ser metáfora, ejemplo o etopeya para la historia. Algunas son más contundentes que otras, me gustó mucho el estilo del libro; se cuenta en un tono fresco, con jerga marcada, es casi como poder escuchar los acentos de los personajes. Increíble.
Me pareció muy bien integrado el protagonismo de los animales en todos los cuentos. Me gustó mucho en varios cuentos el mensaje que dejaron las historias de los animales. A veces la narración era un poco confusa pero luego se iba aclarando a medida que la lectura avanzaba. En general, muy bueno el libro para mí que soy una persona que no está acostumbrada a leer.
Como en toda colección de cuentos, aquí hay altibajos pero los altos son más. Son relatos frescos, íntimos y con voces muy diversas. "Heridas" es sublime por descarnado y sorpresivo. Hay mucha realidad en toda esta fantasía de Eufrasio, un escritor hecho y derecho.