«Es un pensamiento injusto, tanto para mis padres como para mí, pero creo que tuvieron suerte de que a ella [a mi hermana] sí le gustaran todas las cosas que debían gustarle porque era una niña. Al menos con mi hermana no se salieron de la norma. Yo era la rarita, el (empleo el artículo determinado, la palabra, una vez más, como condicionante de género) marimacho, y ella lo compensaba con creces»
@imartinrodrigo (Madrid, 1983) ganó el Premio Nadal en 2022 con su novela 'Las formas del querer' (que aparecerá por aquí muy pronto, prometido). Esta periodista y escritora trabajo durante catorce años en el área de Cultura de ABC y, actualmente, colabora en @ojocritico_rne. Fue seleccionada en 2019 por la AECID como una de las mejores escritoras españolas menores de 40 años. ¡Ah! Y también es lesbiana.
«Lo único que siempre se salvó del encasillamiento, del juicio propio y ajeno, fue la lectura. Determinados libros nunca fueron más de niños que de niñas o viceversa. Ni en casa, ni en la biblioteca, ni en el colegio, ni en las librerías. Al menos así lo viví yo. Podía disfrutar lo mismo, sin sentirme mal por ello»
Este brevísimo ensayo 'Una homosexualidad propia' (@eddestino, 2023) es, según su propia definición, «el texto que hubiera querido leer antes de juzgarme sin conocerme». Nos encontramos aquí con un libro breve, sin pretensiones, de una mujer que escribe con sencillez sobre lo que le es conocido. También lo que les es conocido a otras muchas mujeres lesbianas y bisexuales: la reflexión sobre nuestra propia homosexualidad.
Así, la autora nos da un paseo muy íntimo sobre sus gustos infantiles y juveniles, la extraña relación que podemos tener con la manera de vestirnos o de expresar nuestro género y si esto se vincula o no a nuestras inclinaciones afectivas. Lo bonito de esta obra es que no viene aquí a debatir ni a sentar una cátedra: Inés cuenta, narra, escribe. Y sabe hacerlo.
«Pero esos derechos fundamentales, como todos los demás, pueden perderse. Y por eso hay que seguir defendiéndolos día a día con hechos y con palabras como estas. Porque la literatura también es un compromiso».
Valiéndose del metalenguaje (definiciones de las palabras) y de múltiples referencias que han formado parte de nuestra infancia y adolescencia como mujeres lesbianas nacidas entre los 80 y los 90, parece que buscaba, tal vez a la desesperada, un cuarto donde encontrarse. Es bonito que de esa agónica invisibilidad tengamos esta hermosa compilación que parece una guía de «dónde están las lesbianas».
Necesaria, válida y recomendable obra. Para nosotras y para todas aquellas lectoras que quieran ahondar, aprender y respetar desde una perspectiva femenina y feminista.
«Querer a una mujer y ser querida por ella».