Ganas de vivir ha sido de lo mejor que me ha pasado este año, y estamos empezando, así que el nivel es alto. Ganas de vivir es lo mejor porque cumple justo con su título, dando un chute de esperanza y buena energía a quien lo lee, sabiendo que a pesar de todo lo malo que les ha pasado, y lo que el lector adivina que les va a pasar a esos personajes que no saben hacer otra cosa que cagarla, uno no puede evitar cogerles el cariño que se les coge a los perros viejos, con sus manías. Sabes que van a molestarte más de una vez, pero eres incapaz de reprocharles nada. Es un libro que se siente como un abrazo calentito contra la soledad, y por muchos detalles sórdidos que quiera dar, todo queda como el fruto de un humor negro, pero nunca de mal gusto. Tienen ese poder, oye. Y por eso, brindo.
Dos familias, los Pardo y los Llorente, se encuentran enlazados por misteriosas fuerzas del destino, que empujan a sus miembros a la pasión más arrebatadora, una que ni ellos mismos saben que existe regentando una funeraria: la fuerza de vivir, la pasión por la vida. Pero un día, cambia todo cuando Tristán Llorente decide cambiar para conquistar a Gracia Pardo, la chica más bonita que ha visto desde Maureen O'Sullivan (la que hacía de Jane en la versión original de Tarzán)