Está bellamente escrito y contiene gran cantidad de literatura onírica, pese a que no distinga entre dimensiones míticas, legendarias, espiritistas y... delirantes (de tipo cuántico en particular).
Es curioso que, por ejemplo, no cite un ensayo como el de Patricia Cox Miller (Los sueños en la Antigüedad Tardía), que también fue publicado en Siruela (y que le habría ofrendado mayor rigor y profundidad al tramo grecorromano). Tampoco parece llevarse bien con Freud, quien no parece caerle en simpatía, lo que demuestra los prejuicios de Jacobo Siruela hacia todo lo que suene a teoría individualista, materialista o compleja. ¿Ha hecho un esfuerzo por entenderlo? No lo parece, le gusta más el aroma salvífico de Jung.
En este sentido, el ensayo es muy desigual. Se lee bien, pero se nota el tufo metafísico-trascendentalista de toda la colección de Atalanta. Y éste acaba por impregnar toda la obra, escorandola (excesivamente) hacia lo misterioso e, incluso, new age. Las alusiones a la física cuántica son, evidentemente, intentos fallidos de darle cuerpo al gusto del autor por lo fantasmagórico.
Los sueños son un tema fascinante y permiten muchas aproximaciones, sí. Está la literaria-artistica de André Bretón, la filosofica-interpretativa de Freud y Lacan, la histórica de Cox Miller, la antropólogica de Yulia Ustinova....todas ellas me parecen más centradas. Ahora bien, como literatura misteriosa y poética, el ensayo de "El mundo bajo los párpados" no está mal.