Texto embroncado, Bernanos repite el apelativo "imbéciles" más veces de las que es posible contarlas. Se posiciona críticamente respecto del realismo, la técnica contemporánea, el Estado (más precisamente en su variante centralizada y controladora), la democracia, la dictadura (dos caras de una misma moneda, dice), la igualdad (en tanto homogeneización y anulación de la riqueza yacente en las diferencias), el capitalismo, el comunismo (otra vez, dos caras de una misma moneda). Es imposible no pensar que alguien como Milei podría rescatar algunos cuantos pasajes, pero es a su vez imposible pensar que Bernanos apoyaría a alguien como Milei. Más que un punto de vista, el de Bernanos es un hiper punto de vista. Y no es que se contradiga todo el tiempo, es que es tal la complejidad de su posición que se vuelve difícil de aprehender para los parámetros simplistas habituales. Dicho esto, conocí la figura de Bernanos por el cine, por el Diario de un cura rural adaptado por Bresson, por Bajo el sol de Satán adaptado por Pialat. Este, Francia contra los robots, es el primer libro de él que leo, y también llegué a él por el cine: Jean-Marie Straub, cineasta de izquierda, adaptó un fragmento para su cortometraje homónimo, la que sería su película final.