María bonita es un libro que se lee en un par de horas. Sin embargo, el autor es capaz de crear magia con su forma de escribir, pues al menos yo, fui totalmente transportada mientras leía a la historia de María, la joven protagonista que nos cuenta los años más difíciles y a la vez maravillosos de su vida. En la transición de la infancia a la adolescencia, María nos narra su propia historia que está intrínsecamente ligada a la de toda su familia. Así como, un contexto histórico de la España de la época que consigue darle verosimilitud a la historia de María. Podría haber ocurrido perfectamente esta historia.
No son muchos los personajes que aparecen en la novela, tampoco es un libro extenso, por lo que más personajes habrían sobrado.
Durante toda la lectura pensaba que todos los personajes principales eran unos soñadores y que la única que tenía los pies en la tierra era la madre de la protagonista, a la que María atacaba siempre, como si fuese un ser que solo vivía para quejarse y estar amargada.
Es cierto, que si todas las personas fueran como la madre de María no existiría el progreso, todos seríamos conformistas, pero también es cierto, que hay que vivir en una situación como esa, en la que llegar a fin de mes y pagar la hipoteca era un sueño, un sueño de estabilidad, para poder criticarla con conocimiento de causa.
El padre de María es un ser revolucionario y socialista, al que se le cruza un sinticato en la vida, y se deja arrastrar por la situación, lo que lleva a arrojar sus huesos a la cárcel varias veces, fuese culpable o no.
Su hermano aparece poco, pero para lo poco que lo hace es para constatarnos que su madre es una amargada que odia ver a los demás felices, y que María lleva razón.
María es un poco como su padre, son como polillas tras una llama, la llama de María es su tía Amalia, la que al principio parece una joven rica y elegante, para finalmente resultar ser una estafadora. María desea ser como su tía, aspira a esa vida y más de una vez nos deja claro que hubiera preferido que ella fuese su madre.
He leído que el final es precipitado en varias reseñas, yo más que precipitado lo veo adecuado para una obra corta. Para mí, lo único que ha faltado es darle más transfondo al personaje de la madre de María, que queda como es descrito y a mi interpretación daba más juego. Aunque quizás el escritor quería que fuesen lo que parecían y no había nada más detrás por descubrir.