A ver. Si no fuese porque se lee bastante rápido y las increíbles ilustraciones, este libro me habría costado leerlo. Suerte que, al menos, en esos aspectos ha estado bien.
Mis mayores peros son varios, eso sí. Primero de todo, me ha faltado una revisión y corrección ortotipográfica, porque varios diálogos estaban mal puntuados (la raya del diálogo pegada a la palabra que no debería, por ejemplo).
Luego, no he llegado a conectar con ningún personaje. He seguido leyendo porque el misterio que plantea y la premisa de las pintadas amarillas que predicen el futuro me parece interesante y original. Lo que pasa es que ningún personaje me ha encandilado (y tampoco sentía que los llegaba a conocer bien, me ha faltado caracterizarlos más profundamente). A momentos, Ubby me ha puesto nerviosa, en la vida real no podría ser amigo mío, perdón.
La ambientación, aunque su estética sea chulísima (necesito más historias con Berlín como escenario y ese rollo alternativo y de raves), me ha sabido a poco. Pensaba que Berlín saldría más, no he llegado a comprender dónde se supone que está Vorhel, ni cómo es, y me han faltado descripciones de los olores. Quiero decir, al entrar a una discoteca no solo llama la atención lo visual (luces...) y el sonido (música alta), también el olor a alcohol, sudor y otras cosas, el calor que hace... O en la cafetería, hay un olor particular siempre a café y pasteles, además de ese ambiente más comfy y cozy. Siento que aquí su faceta de ilustradora ha tenido cierta influencia.
Y uniendo el worldbuilding y la trama, se me ha quedado muy en el aire al final todo lo relacionado con los espejos, los responsables de las pintadas y desapariciones, la revelación... No sé si Gema tenía planeada su segunda parte, El rojo duele menos, desde el comienzo o no; pero, como autoconclusivo, siento que El amarillo no existe no funcionaría, al menos para mí.
Pese a todo esto, insisto, es un libro entretenido que se deja leer. El estilo no es enrevesadísimo y es bastante directo, así que no supone un gran esfuerzo mental. No me ha costado avanzar ni sacar ratos de lectura y, aunque no me ha cambiado la vida, como no iba de por sí con expectativas de que fuese a hacerlo, no me ha supuesto un esfuerzo acabarlo. Y lo que digo, insisto, el currazo de Gema con las ilustraciones y todo lo visual es precioso.