Declaro que soy un romántico empedernido, me encanta el género de romance en todas sus variaciones, pero con esta historia fue diferente y es que me dejó con una sensación extraña al llegar final.
Primero decir que no se trata de un enemies to lovers pues el odio solo proviene de Elena, la protagonista, quien no soporta a Marcos ni a metros de distancia. Fueron compañeros de colegio y allí Marcos fue bastante insoportable con ella, las riñas entre él y Elena eran frecuentes; sin embargo, ya siendo adultos, ese tema quedó casi sepultado.
La novela funcionaría como comedia romántica; aunque, si soy sincero, fueron muy pocos esos momentos divertidos.
Destacar que el libro tiene una narración sencilla, que fluye naturalmente y uno termina enganchado. Me gustó, también, que los títulos de los capítulos correspondían a películas románticas que se amoldaban a esa pequeña parte que se narraba en el capítulo. Y sí, me anoté un par de títulos que no conozco. El aire veraniego de la historia fue otro plus porque estoy justo en una zona húmeda donde caliente de día y de noche, así que pude disfrutar esas pequeñas referencias al clima. También tiene bastantes referencias a música, libros y películas; otro punto a favor.
¿Qué no me gustó? La cantidad de sexo en el libro, la trama transcurre entre Elena y Marcos en la cama a cada nada, reforzado con un par de diálogos tiernos para suavizar ese “momento picante”.
Sumado a lo anterior, la protagonista me pareció insoportable, su actitud era de una chica de 15 años que está descubriendo el mundo y el amor. Se supone que es adulta, pero se me hizo demasiado infantil. Además, en cuanto Elena recibía algún mensaje con referencia incluida, actuaba confundida. Por ejemplo: respecto a juego de tronos, nunca he visto la serie ni leído los libros y dudo que lo haga, pero si me dicen Daenerys o Jon Snow, los relaciono con ello. La protagonista vive debajo de una roca y lo justifica con un: «es que solo veo documentales». No, mi ciela. Eso le resta credibilidad al personaje, sobre todo tratándose de una novela ambientada en la actualidad donde abunda la tecnología y las redes sociales. Marcos, por otro lado, me encantó; dentro de todo, su actitud de ego súper-inflado, me gustó y se me hizo divertido, fue un personaje creíble y, por momentos, sus diálogos, aunque demasiado poéticos, me gustaron.
Me estoy cuestionando si leer o no la continuación. Pueda que la pase mal, peor o sea una experiencia mejor que la primera parte. Lo averiguaremos.