7/10 Es un autor genial e inclasificable, deambulando siempre entre una infusión inaudita entre el ensayo, la poesía, la psicología y la literatura. Sin embargo, me convence más su veta más antropológico-poética ("La noche sexual", "El sexo y el espanto", "Retórica especulativa" o, mi favorito, "La vida no es una biografía").
En este caso, Quignard se despoja de sus vestimentas filosóficas y psicoanalíticas para sumergirse en una experiencia poética postmoderna, oscilante entre la belleza sutil y la viscosidad del sexo, fusionando realidad histórica con meta-ficción. Eso sí, todo desde un marco lírico e inconexo, escanciando con preciosas reflexiones ero-tanáticas los mejores párrafos del libro. Literatura, y muy original.
Sin embargo, conociendo ya sus goces y obsesiones (que me encantan), aquí se me ha antojado poco sorpresivo. Lo veía venir, y la cosa es que la fórmula esencial de su oleaje estilístico se reitera y se reitera. Musicalmente, eso sí, como un bajo continuo. Pero me ha hecho encogerme de hombros también. En fin, que por ahora me quedo más con su producción "bastarda", esa donde la antropología y la sexología se confunden con la filosofía y la literatura.