Este libro es el tercero de la Serie Prodigios (el primero es “La magia de los prodigios” y el segundo “El canto de las ruinas”). Aunque cada uno de ellos trata sobre personajes distintos y se pueden leer de forma independiente, recomiendo leerlos en orden para entender mejor la construcción del mundo y la evolución de algunos personajes que aparecen todos los libros.
Me ha llamado especialmente la atención el hecho que la acción, igual que en los libros anteriores, empieza “in medias res”, es decir, en medio de la acción, de forma que te fuerza a seguir leyendo para entender lo que está pasando. Los autores alternan entre el tiempo actual y el pasado y van desgranando la historia poquito a poco. El resultado: hasta casi el final no sabes exactamente como han llegado los personajes donde están ahora, justo antes de presenciar el desenlace. Me ha parecido una forma muy original de presentar la historia y ha hecho que aún me enganchara más.
El tema principal del libro es el de la identidad, muy ligado al destino, ya que parece que este destino lo que define quién es para cada uno de los personajes. El libro también nos habla de la amistad y como esta puede cambiar con el paso de los años y con las circunstancias personales de cada uno.
Otro punto fuerte del libro es el hecho que la historia esté contada por distintas voces, lo que nos permite conocer como se siente y que piensan los distintos personajes que, todo sea dicho de paso, no terminan la historia de la misma forma que la empiezan.
En resumen, una historia que se lee rápido y que, gracias al peculiar estilo de narración, hace que no la puedes soltar hasta el final, que trata de temas universales y cuenta con unos personajes muy creíbles y muy bien construidos. ¡Altamente recomendada!