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304 pages, Paperback
First published January 1, 1997
En un caluroso día de verano, una anciana es asesinada de forma brutal. A raíz del crimen, tres inadaptados sociales se cruzan por casualidad cada uno en el camino del otro:
¿Quién es realmente el más peligroso de los tres?
Salvo en contadas excepciones, no tengo por costumbre leer novela negra nórdica. No me gustan y recelo de todo autor que año tras año, desde hace más de una década, es proclamado como el nuevo rey o reina de este subgénero.
Entre esas excepciones se encuentra Karin Fossum; su estilo me agrada, pues la escritora noruega no escribe historias policiacas al uso, y el enfoque que suele darle a sus relatos es muy interesante. Otorga a la trama psicológica un mayor peso dramático que a la policíaca, criminal o de misterio, y la lucidez con la que se mete en la psiquis de sus personajes es muy convincente, sobre todo si estos sufren problemas de salud mental.
En ¿Quién teme al lobo?, la autora muestra una gran sensibilidad a la hora de caracterizar a sus personajes; no solamente la de las tres personalidades al límite, sino también la de Konrad Sejer, un individuo prudente, intuitivo y reservado que experimenta sentimientos de culpa ante la posibilidad de volverse a enamorar después de nueve años de viudez.
El relato goza de buen ritmo y la lectura no se hace pesada. Estas historias paralelas son narradas con agudeza y hasta con cierto humor negro:
«—Lo tenía a mano en el banco y lo necesitaba para escapar. ¿Sabes una cosa? —Se rio de nuevo—. Atracar un banco y coger a un rehén es como comprar un huevo Kinder sorpresa. Algunos tienen suerte y les toca una figura entera. A mí solo me ha tocado un montón de piezas sueltas para componer».
También está presente la crítica social al reflejar los prejuicios que existen en las pequeñas comunidades hacia las personas que padecen, por ejemplo, esquizofrenia. Estos individuos se convierten en el chivo expiatorio de la localidad, tal cual le sucede a Jorma, y terminan por ser vistos como monstruos, cuando en la realidad se trata de seres vulnerables que necesitan ayuda.
Me encanta la interacción entre el ladrón y el fugado del psiquiátrico, que pasan de tratarse con recelo y hostilidad a convertirse en “colegas”. La autora me recuerda un poco a Ruth Rendell, por su manera de retratar sin excesses ni histrionismos la personalidad de un individuo con TPA: un hurto por aquí, otro por allá, algo de manipulación, pequeños actos de maldad sin arrepentimiento.
Próximamente: La luz del diablo.
"[he] was not a hamster. He was a father!"And, of course, the sarcastic take on American police is worth noting:
"It's better in the U.S. The police just shoot them dead, and show a lot more consideration for the community."Despite the good bits I am rounding my low rating down.