No me cabía duda de que, con dos nombres tan legendarios como Jodorowski y Manara, la cosa no podía salir mal. Los Borgia parte de la leyenda negra de esta infame familia y la exagera y modifica a placer. El rigor histórico brilla por su ausencia, pero ¿qué más da eso? Lo importante es que mole.
Rodrigo Borgia, sus hijos y sus secuaces son retratados aquí como los seres más abyectos, crueles y pervertidos imaginables. En su lucha por hacerse con el control de la Iglesia y de Italia, no dudan en asesinar a inocentes, traicionar a sus amigos y ejercer la violencia más descarnada: desmembramientos, castraciones, infanticidios... Pero no todo es ambición política; todo el mundo en esta obra, tanto los protagonistas como sus rivales, está obsesionado con el sexo. Constantemente pasamos de la intriga cortesana y las maniobras políticas al burdo argumento de una película porno (ojo, no lo digo como algo malo), cuya única finalidad es servir de introducción a algún tipo de acto sexual gratuito.
No olvidemos que el cómic erótico es la especialidad de Manara, y sus dibujos de cuerpos desnudos son magistrales (este es, como decía un profesor mío, uno de esos libros para leer "con una sola mano"); además, hay sexo para todos los gustos: algunos encuentros más sugerentes, otros más vulgares e incluso desagradables, orgías, sodomía, lesbianas, incesto... En alguna parte leí que Tinto Brass, director de la polémica Calígula, se lamentaba de la versión extendida del largometraje que su productor publicó, la cual incluía una serie de escenas pornográficas rodadas a sus espaldas, diciendo algo así como "yo pretendía hacer una película sobre la orgía del poder, no sobre el poder de la orgía". Diría que aquí sucede algo similar, solo que en este caso no es del todo inintencionado. En fin, por muy despiadados que fueran los Borgia, cuesta creer que llegaran a semejante nivel de perversión y libertinaje, y es que la Santa Sede que se muestra aquí parece más bien la mansión de Saló o los 120 días de Sodoma, pero ya sabemos que este cómic no busca ser fiel a los hechos, sino contar una buena historia, y, como lector, agradezco el morbo que me ha provocado su completa falta de mesura.
Manara hace gala de su maestría con todas estas escenas de ardiente erotismo y violencia indiscriminada, inundando las páginas de rojo sangre y retratando unos rostros extasiados o agonizantes que derrochan expresividad. Se me han quedado grabados en la mente, por ejemplo, la mirada aterrorizada del decrépito y desdentado Inocencio VIII al ser atormentado en sueños por los fantasmas de los anteriores papas (p. 38), la cara de poseído de Savonarola al ser sodomizado sobre una cama de pinchos (p. 207), Micheletto atravesando de una sola lanzada a un hombre y a una mujer embarazada mientras practican el coito (p. 99) o el carruaje diseñado por Da Vinci que lo tritura todo a su paso con unas cuchillas giratorias que lleva incorporadas (p. 199). Y, más allá de las viñetas más explícitas, el artista nos deleita con espectaculares paisajes urbanos, majestuosos palacios renacentistas y festejos carnavalescos llenos de coloridas libreas, relucientes armaduras y decenas de pequeños detalles.
En resumen, Los Borgia es una historia de mafia ambientada en el siglo XV, basada en hechos reales pero que se toma importantes licencias, con un fuerte componente exploitation y visualmente espectacular.