¿Qué sabemos de Sarmiento más allá de su obsesión por la educación? Daniel Balmaceda recupera los valores de ese hombre emprendedor, apodado el "loco", que llegó al poder en medio de una guerra, con la prensa y su propio partido en contra, y que, a pesar de todo, logró convertir a la Argentina en un país atractivo para el mundo.
Sarmiento renunció a la masonería antes de asumir, vivió de prestado en casas de parientes y sufrió un grave atentado por parte del mismo bando que propició el asesinato de Urquiza. Cargó con la epidemia de la fiebre amarilla y la mayor tragedia naval de su tiempo. Completó su mandato en medio de una rebelión militar. Lo trataron de borracho, corrupto, inútil y anticonstitucional. Pero el contexto hostil no le impidió expandir los ferrocarriles y el telégrafo, promover la ciencia y la tecnología, impulsar el uso de maquinaria agrícola, concretar el primer censo y fomentar el crecimiento de las economías regionales. Aunque algo arrogante, altanero y soberbio, su inteligencia le permitió adoptar lo mejor del modelo norteamericano que tanto admiraba. Las cartas íntimas a su mujer, amantes y amigos, sus peleas con las maestras norteamericanas, la cuestionada visión del gaucho, la polémica por la supuesta entrega de la Patagonia y el mito de la Casa Rosada son solo algunas de las originales historias que pintan un perfil amplio, a veces ignorado y, sobre todo, cautivador, del presidente que torció el rumbo del país.
Es periodista graduado en la Universidad Católica Argentina y fue editor de las revistas Noticias, El Gráfico, Newsweek, Aire Libre, La Primera y el suplemento escolar Cole Club.
Es miembro titular y vitalicio de la Sociedad Argentina de Historiadores y miembro de la Unión de Cóndores de las Américas. Presidió la Fundación Cristóbal Colón entre los años 1989 y 1993. Es columnista de historia argentina en lanacion.com y en diversos medios escritos y radiales del país.
Es autor de varios los libros, entre otros, Espadas y Corazones, Romances turbulentos de la historia argentina, Historias de corceles y de acero, Biografía no autorizada de 1910 e Historias de las palabras.
Me gusto como Balmaceda, conto en este libro la vida de uno de nuestros presidentes, dato mayor, el autor redacto las cartas de esa época, de esta manera era mas amigable la lectura del libro.
Recomendable lectura, si vas a la playa, lectura de verano.
Dudé mucho (y sigo dudando, aún con la decisión tomada) entre evaluar este libro con tres estrellas, como finalmente hice, o con cuatro. El libro me gustó, sin duda. Pero, ¿me gustó mucho? A veces creo que sí, pero otras no estoy tan seguro.
Del lado positivo, Sarmiento: el presidente que cambió a la Argentina... tiene la virtud -que no es poca cosa- de ofrecer un acercamiento bastante minucioso y objetivo a la persona y las obras de uno de los presidentes más polémicos de la historia argentina. Por un lado, muestra los aspectos más positivos de su gestión: el impulso a la educación; la finalización de la Guerra del Paraguay; el crecimiento económico; el fomento de la inmigración europea y unas cuantas cosas más. Por otro, no oculta su lado negativo, ligado sobre todo a su carácter terco, irascible, impulsivo, violento y machista. Otra virtud que tiene el libro es la de poner en contexto algunas de las acciones y -sobre todo- expresiones del sanjuanino. No siempre alcanza para justificarlo, pero al menos nos hace entender las razones tras algunas expresiones que hoy podrían parecernos brutales. Un ejemplo es el de una de las más tristemente recordadas cartas de Sarmiento, aquella en la que recomendaba a su antecesor en la presidencia, Bartolomé Mitre, respecto a los levantamientos federales: “No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes’”. Por muy brutales que sean, las palabras de Sarmiento son fruto de su época, en la que la palabra “gaucho” estaba asociada al nomadismo, la vagancia y el cuatrerismo. Balmaceda se apoya para eso en numerosas cartas y notas periodísticas de aquellos años, en las que la expresión aparece siempre acompañada de una connotación negativa. Ese es otro aspecto muy positivo de la obra: el gran nivel de documentación sobre el que se apoya. No hay carta de Sarmiento, al menos del período que abarca el libro, que el autor no haya leído y contrastado con otros documentos. Hasta las cartas que Sarmiento recibía de sus amigos en EE.UU. ocupan un lugar en el libro.
Por otro lado, hablemos de las cosas que no me gustaron tanto: Primero, encontré en el libro varios errores de redacción. Especialmente, errores de concordancia: por ejemplo, que ante un sustantivo colectivo como sujeto, el verbo estuviera en plural. Al menos, eso recuerdo haberlo notado en tres ocasiones. Si bien es cierto que se trata de un error de la editorial, más que del autor, no deja de ser molesto. Uno esperaría que una editorial tan prestigiosa como la Penguin Random House tuviera más cuidado al corregir sus obras. Segundo, me molestó que la obra se limitara solo a retratar los seis años de presidencia de Sarmiento (entre 1869 y 1874). Yo esperaba encontrar algo más completo, que abarcara distintos momentos de la vida del sanjuanino: su exilio durante el rosismo; sus actividades en el exterior, etc. Sin duda, fue un error de mi parte. Debería haber imaginado que un libro cuyo subtítulo es “El presidente que cambió a la Argentina” muy posiblemente estuviera enfocado solo en ese período. Pero, aún asumiendo que la falla estuvo del lado de mis expectativas, no por eso dejó de ser una pequeña decepción. En tercer lugar, hay bastantes “huecos” en la información: por ejemplo, sobre la gran labor educativa que desarrolló como presidente. De las 65 maestras que hizo traer desde EE.UU., solo menciona a las cuatro primeras, que no cumplieron con las expectativas del presidente. Visto así, parecería que su proyecto fue un fracaso, cuando no es esa la verdad. Tampoco hay casi mención a las más de 800 escuelas que se crearon durante su gobierno (salvo al final, cuando cita su último discurso, en el que hace balance de su gestión); creo que este tema merecía algo más de desarrollo. Por último, hay cierta inconsistencia en la obra, como si le faltara unidad. El comienzo y el final están muy bien, relatando uno la llegada de Sarmiento al poder y sus primeras medidas como presidente; el otro enfocándose en su sucesión y el intento de golpe de Estado que sufrió al final (debido a una acusación de fraude que pesaba sobre la elección de su sucesor, Avellaneda). Pero, en el medio, el libro pierde un poco de consistencia y termina convirtiéndose en una sucesión de anécdotas sueltas, en algunos casos incluso sin demasiado respeto por el orden cronológico. Algunas son más interesantes que otras, pero en general pareciera faltarle un hilo conductor a la historia.
Más allá de las críticas, el libro me gustó. Creo que es un aporte importante para quienes deseen conocer un poco más la obra de Sarmiento, uno de los presidentes más vituperados de nuestra historia; pero también uno de los más elogiados por sus admiradores. Hasta bien entrado el siglo XX, no encontraríamos otro primer mandatario capaz de generar tales dosis de devoción y odio por igual.