Diez años después de la crucifixión de Jesús de Nazaret, la divulgación de sus enseñanzas y milagros ha dado pie a un nuevo movimiento religioso que pone en riesgo la unidad de la nación judía. La decisión de Saulo de Tarso de viajar a Jerusalén en lugar de a Damasco impedirá que ocurra el milagro que hace que abrace la causa de Cristo. Así, el curso de los hechos tomará una dirección Saulo recibirá en la Ciudad Santa el encargo de eliminar a cada uno de los doce discípulos, entonces serán ellos los que deban morir y, junto a ellos, su nueva fe.
Muy interesante como algunos de los apóstoles o capitanes se deslindan de la relación con Jesús, como explican como planearon los milagros como obtenían recursos y dinero sobretodo Judas como espía del Saladrin. Los capítulos muy largos y algunas partes muy lentas y en oraciones perdía el hilo de quien narraba. Al final Saulo de Tarso como se convirtió en Pablo, no me quedó claro
Empecemos con que esta novela es una especie de ucronía: los apóstoles de Jesús nunca llegaron a ser estos hombres que expandieron el cristianismo, sino que su labor fue interrumpida por un Saulo que, al nunca llegar a Damasco, no se da el milagro de su conversión y sigue el plan de detener esa "herejía" a como de lugar.
Con esa premisa ya es toda una delicia leer esta historia. Nos lleva a una sociedad ricamente descrita, y a los más guardados secretos de los apóstoles. Nunca antes mejor dicho, humanizados. Entre ellos mismos hay secretos, peleas, chismes, decepciones. De ello se aprovecha Saulo y un escriba del sanedrín. Ambos hacen planes para desvivirlos, pero no lo hacen directamente sino con intrigas y engaños.
De modo que esta novela es, también, una historia casi detectivesca. Cada capítulo nos muestra dos cosas: la profundidad de los apóstoles, el papel que tuvieron dentro del círculo de Jesús, sus opiniones de ese llamado mesías (siempre sale mal parado) o de sus milagros; la otra cosa, el modo en que son ejecutados y las implicaciones que tiene para esa nueva religión que intenta organizarse a partir del caos que supone todo tipo de enseñanzas que van entre el populismo y el misticismo.
Siento que hay una intención de abundar en las descripciones, algo que puede alentar el ritmo de la trama principal. No se lo reprocharía porque siempre es bueno que un autor explore en su prosa, pero no creo que al dar rodeos densos haya conseguido proponer algo deslumbrante o que sume a su novela. Todo lo contrario, se nota el valor de la historia en los momentos que se dedica a contar, sin más, los hechos.
Aún así, esta novela la agrego a esa tradición de hablar sobre Jesús como una de las más imaginativas y que aportan una perspectiva casi sociológica de lo que pudo haber pasado en esos tiempos para que se fundara una religión que aún impera. No le pide nada a Saramago, por decir algo, uno parece estar leyendo una trama política situada en el Jerusalén antiguo. Grande F. Mond.